Buscan que el gremialista vaya hoy a la reasunción de la Presidenta, y así allanar el camino para que ella lo invite a una reunión la próxima semana.
Con el objetivo de evitar una ruptura entre el líder gremial y la mandataria, cada vez más distanciados desde la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, ambos sectores corren contrarreloj para convencerlos de dar gestos mutuos para gestionar una reunión a solas.
El sector K que brega por un acercamiento entre Cristina y Moyano es integrado por los ministros que mantienen buen diálogo con el líder camionero y sus aliados, como Julio De Vido (Planificación Federal), Carlos Tomada (Trabajo) y el vicepresidente electo, Amado Boudou.
Del otro lado, un sector del moyanismo quiere “hacer entrar en razón” a Moyano. Por eso, los sindicalistas se comprometieron a lograr el primer paso para concretar el objetivo: convencerlo de que asista a la asunción de la mandataria hoy en el Congreso.
“Si todo sale como esperamos, Moyano irá el sábado –por hoy– a la asunción. El lunes, Cristina lo llamaría por teléfono y en la semana se gestionaría un encuentro. Estamos haciendo todo lo posible”, confiaron a PERFIL muy cerca del camionero.
Ayer, en la residencia de la embajadora de los Estados Unidos, Vilma Martínez, cinco hombres de la CGT fueron citados para conversar con la secretaria de Trabajo de ese país, Hilda Solís, que encabeza la delagación estadounidense en la asunción presidencial. Gerardo Martínez (UOCRA), Antonio Caló (UOM), Omar Viviani (taxistas), Andrés Rodríguez (estatales) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) conversaron durante una hora sobre la crisis internacional y el desempleo, y sobre la posibilidad de establecer puentes con los sindicatos de Estados Unidos. Moyano no fue invitado, en un síntoma más del aislamiento que atraviesa.
Para los dirigentes que gestionan un acercamiento con Cristina, el principal obstáculo es que Moyano no acepta consejos. “No escucha, necesitamos que nos escuche. Que entienda que esto es lo que más le conviene a él y al moyanismo. Y también al Gobierno”, evaluó uno de los dirigentes que encabezan las tratativas. Los ministros De Vido y Tomada, y con el propio Boudou, son quienes se encargarían de convencer a Cristina para que llame al sindicalista el lunes.
Tanto Moyano como la Presidenta tienen quienes intentan convencerlos de lo contrario. En el Gobierno, un sector integrado por el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos “Chino” Zanini, y la ministra de Seguridad, Nilda Garré, entre otros, pugnan contra la reconciliación.
Efecto hijos. El protagonismo y la autonomía de Pablo y Facundo Moyano también despiertan recelos entre los aliados del padre, quienes consideran que los dichos públicos de ambos jóvenes hacen más lejana la posibilidad de tender puentes con la Presidenta.
Esta semana, Cristina Fernández le manifestó al ministro Tomada su enojo por los últimos dichos de Pablo. El hijo mayor, secretario adjunto de Camioneros, dijo que “si (Oscar) Lescano y (Armando) Cavalieri –dos de los ‘gordos’ que buscan desplazar a Moyano de la conducción de la central obrera– siguen siendo los voceros gremiales del Gobierno, nosotros no tenemos nada que hacer en la CGT”. Como adelantó PERFIL el domingo, Pablo cree que es hora de romper relaciones con el oficialismo debido a los desplantes y desprecios del cristinismo que sólo le dio una banca al moyanismo en la lista de diputados.
“Los dichos de Pablo, y a veces los de Facundo. De Vido está atado de manos cuando va a pedirle a Cristina que hable con Moyano y la Presidenta le responde con las frases de la semana de Pablo”, contó un dirigente. “Necesitamos que no salgan a hablar en nombre de la CGT, nos embarran la cancha”, agregó otro sindicalista consultado.













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