Arroyo terminó con el misterio: selló un acuerdo con el Pro y competirá mano a mano con Baragiola en la Paso de agosto. Hoy, entre los dos, suman más de 45 puntos. El que gane saldrá fortalecido.
Carlos Fernando Arroyo, líder de la Agrupación Atlántica, se convirtió en la vedette del cierre de listas. Que Massa, que Macri, que solo. Coqueteó con todos y nadie se atrevía a asegurar cuál sería su destino. En las últimas horas tomó la decisión: cerró un acuerdo con el Pro y competirá en las primarias de agosto frente a Vilma Baragiola.
De todas las alternativas que se manejaban, el acuerdo con el Pro era la que el intendente Gustavo Pulti menos deseaba. Sabía que atar su figura a la de Sergio Massa no le iba a aportar demasiados votos. Que en una elección donde se pone en juego el modelo de país, competir sin un referente nacional era un suicidio. Ý ahora está convencidode que los votos que pueden reunir Vilma y Arroyo en agosto superan los que sumará él.
¿Cómo llegó Arroyo a sellar su acuerdo con el Pro? La figura de Emiliano Giri fue clave en ese armado. Desde que decidió trabajar en el macrismo, el empresario tenía incorporar a Arroyo al espacio. No fue una tarea sencilla. Emilio Monzó, principal armador del Pro en la provincia, siempre resistió el regreso de Giri al espacio, tras su incursión en el denarvaísmo. Tras la muerte política de Eduardo “Lalo” Ramos optó por darle a un desconocido Juan Aicega la representación del partido en Mar del Plata.
Así fue que Giri comenzó a tender puentes con otros dirigentes del macrismo. María Eugenia Vidal y –fundamentalmente- Jorge Macri se convirtieron en sus interlocutores y con ellos mantuvo las primeras reuniones junto a Arroyo.
“Yo quiero lo mejor para Mar del Plata. El candidato que me garantice apoyo a los proyectos que yo considero claves para la ciudad es el que va a tener mi acompañamiento”, repetía Arroyo cada vez que la prensa lo consultaba por su futuro. Esos planteos, lugares en la lista de diputados seccionales e igualdad de condiciones con los otros candidatos, fue lo que Arroyo le pidió tanto al macrismo como al massismo.
El propio Massa le prometió todo eso y más al líder de la Agrupación Atlántica. Sin embargo, subirse a un barco del que todos se están bajando porque se hunde sin freno no suena lógico. Fue por eso que el exZorro Gris optó por no ir al acto de Massa en Mar del Plata, pese a que horas antes había dicho que se sentía más cerca de ese espacio que del macrismo por su origen peronista.
“Tenés hasta el miércoles para dar una respuesta”, le dijeron desde el Pro a Arroyo. Para ello, ya le habían prometido acompañarlo en los proyectos que el concejal considera decisivos para el futuro de Mar del Plata: revivir el Puerto, mejorar las escuelas para avanzar en la doble escolaridad, llevar a cabo una circunvalación y construir un hospital municipal.
Arroyo aceptó la propuesta y cedió la exigencia de que alguien de los suyos encabece la lista de diputados provinciales por la Quinta Sección. El plan no está desterrado: Jorge Macri es el encargado de mantener viva esa negociación con su primo Mauricio.
¿Y el trato igualitario? Eso también está garantizado. “Macri no tiene favoritos en Mar del Plata. Si fuera Vilma, le hubieran dado una lista de adhesión a Arroyo y no los harían competir en las Paso”, confiesan desde el entorno del líder de Agrupación Atlántica.
Como las palabras no valen tanto como las imágenes, este viernes Macri desembarcará en Mar del Plata. Y habrá foto con Vilma y con Arroyo.
¿Gobierno de coalición?
Más allá de que Baragiola atesoraba la idea de ser la única candidata del acuerdo Pro-UCR-CC en Mar del Plata, es cierto que las negociaciones para incorporar trabajar en conjunto con Arroyo vienen desde hace tiempo. Ya el año pasado comenzaron a mantener encuentros, cuando la alianza entre radicales y macristas era una utopía de Ernesto Sanz, con poco de realidad. A pesar de los vaivenes, Vilma siempre habló bien de Arroyo y Arroyo de Vilma.
Hoy, con el acuerdo consumado, los elogios mutuos se repitieron. Ambos aspiran a ocupar el sillón principal del Municipio y uno de ellos ni siquiera tendrá la oportunidad de ser candidato. Las Paso del 9 de agosto dejarán fuera de la carrera electoral a uno de los dos.
La jugada es arriesgada porque como en toda contienda los egos y los intereses personales juegan un papel importante. Y después de anunciar sus planes para gobernar Mar del Plata una y otra vez, ni siquiera llegar a octubre es un golpe difícil de asimilar. Sin embargo, ambos advirtieron que la dispersión de los votos tenía un único beneficiario: Pulti. Para el intendente era ideal enfrentarse a dos candidatos de veintitantos puntos que a una fuerza de más de 45.
Ya hemos repetido desde este mismo espacio que el perfil de los votantes de Baragiola es bastante distinto del de Arroyo. Que compitan entre sí no significa que el que gane se quedará con los votos del otro, como se supone que ocurrirá, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires con los votos de Gabriela Michetti. Pero hay una realidad: la elección 2015 se encamina a polarizarse cada vez más y el que gane esa Paso –no importa quién- saldrá fortalecido para enfrentar al oficialismo.
Tanto Vilma como Arroyo ya han hablado de sus planes a futuro de coincidir en un hipotético gobierno. El jefe de la Agrupación Atlántica ya anticipó que convocará a los mejores, sin importar el color político. Este miércoles, Baragiola se deshizo en elogios para su rival de agosto y defendió, por caso, la idea de llevar adelante un hospital municipal.
Más allá de los resquemores subterráneos que seguramente habrá a lo largo de estos meses los dos están demostrando estar dispuestos a trabajar en conjunto para conducir la ciudad a partir de diciembre. Y eso a Pulti le preocupa.










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