Mientras Macri la sumerge en las amarguras de la incertidumbre, la diputada insiste en que quiere ser jefa de Gobierno y en que no quiere a Rodríguez Larreta de ladero. Pero Gaby ya demostró que sabe resignar sus deseos.
Gabriela Michetti quiere ser jefa de Gobierno. Quiere y puede, según las mediciones de distinto origen que la muestran como la candidata mejor posicionada del PRO. Quiere, a pesar de los contratiempos que le genera la interna cada vez menos amable que mantiene con el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, el otro aspirante del PRO a suceder a Mauricio Macri en la Ciudad. La decisión estará tomada los primeros días de mayo.
De un lado de la balanza se pondrá la desconfianza de Macri en la capacidad de gestión de Michetti junto a las encuestas que la señalan primera en las preferencias del electorado. Del otro, la experiencia de gestor todoterreno de Rodríguez Larreta. En el medio, las dudas del jefe de Gobierno sobre su aventura presidencial, la incapacidad de formar alianzas nacionales y el destrato del radicalismo y el socialismo, para quienes el PRO es "un límite".
En los últimos días, el macrismo lanzó dos globos de ensayo que Michetti bajó con la puntería de los convencidos. Primero, Macri intentó acercar posiciones entre sus dos delfines y vaticinó una fórmula entre la diputada nacional.
El nal y el jefe de Gabinete. "Si soy candidata a jefa de Gobierno no me parece que Horacio deba ser el vice", contestó. Luego, desmintió las versiones que la señalaban como posible candidata a presidenta, en caso de que Macri se decidiera a pelear su reelección en la Ciudad. "Fue una operación para perjudicarla", indicaron en el entorno de Michetti.
El principal capital político de la ex vicejefa de Gobierno son las encuestas que la muestran con una buena intención de voto. Sin embargo, la aceptación que logra en la sociedad no la tiene dentro de su partido: de 24 legisladores porteños, sólo cuatro (Alejandro García, Helio Rebot, Martín Borrelli y Lidia Saya) le responden. En el ámbito ministerial sucede algo similar: el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, y el de Cultura, Hernán Lombardi, son los únicos que se juegan -casi en soledad- por la candidatura a jefa de Gobierno de la actual diputada nacional.
El principal temor de los funcionarios reside en si acaso Michetti garantiza la continuidad de los equipos de Gobierno. "finalmente Macri decide competir por la presidencia, no tengo dudas de que más allá de tener dos excelentes candidatos, Gabriela gana en la Ciudad", indicó el legislador García, quien se mostró muy confiado -al igual que Michetti- en que Macri optará por ella para sucederlo en lugar de Rodríguez Larreta.
"Algunos legisladores como Carmen Polledo, Victoria Morales Gorleri y Fernando De Andreis no terminan de definirse, pero están cerca de Michetti. También el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, empieza a inclinarse por Gabriela", señaló un diputado michettista. "La verdad es que no es fácil ponerse en contra de Larreta, él es el jefe de Gabinete y tiene la billetera, ¿te vas a pelear? Si quiere te ahoga la gestión", remarcó un alto funcionario del PRO.
a interna librada dentro del macrismo entre ambos precandidatos alcanzó ribetes insospechados para un partido que se pretende "civilizado". Cuando todo indicaba que Michetti era el número puesto para garantizar la continuidad del en la Ciudad, Mauricio Macri no tuvo pruritos en fomentar abiertamente la candidatura de Rodríguez Larreta. Una actitud darwiniana que, como bien señala la diputada porteña de Nuevo Encuentro Gabriela Cerruti en su libro El Pibe, fue una constante de Macri cuando estaba al frente de Socma: hacer competir a dos postulantes hasta el límite para que sobreviviera el mejor.
"Quizá Larreta forzó algunas medidas o pronunciamientos. Te invita a comer a su casa y mientras cortás el bife te pregunta de qué 5lado estás", dijo, entre risas, un legislador muy cercano a Michetti. La situación llegó al límite cuando el jefe de Gabinete hizo imprimir 500 volantes con su foto, el color amarillo del PRO y sus cuentas de Facebook y Twitter para repartir entre los CGPC de la Ciudad. La jugada enfureció a Gabriela Michetti, que amenazó con irse del partido si esos volantes llegaban a los vecinos. Una intervención a último momento de Macri frenó la diáspora michettista.
La utilización de pauta oficial por parte de Rodríguez Larreta es otra de las cuestiones que enerva a la diputada nacional. Hace más de un año que el jefe de Gobierno casi no aparece en los spots publicitarios del PRO, que fueron -y son- utilizados por el jefe de Gabinete para posicionar su figura. "Se maneja en un límite muy difuso porque no es fácil determinar hasta donde es campaña electoral", se quejó un dirigente macrista. En el entorno de Michetti todos están de acuerdo con que se trata de una cuestión de necesidad: "Mientras ella habla un minuto, él necesita 50... es como si cualquier pibe se midiera con Brad Pitt".
No son pocos los que de un lado y del otro del macrismo se quejan por la forma en que se encaró la interna. Un funcionario con llegada a Macri lo explicó así: "La interna estuvo mal planteada. Si la idea era que compitieran por generar adhesiones dentro del partido, entonces se tendría que haber hecho una interna a la antigua. Acá se va a elegir a dedo".
El súbito cambio de escenario -la muerte de Néstor Kirchner y el ascenso de la presidenta Cristina Fernández- generó idas y venidas en el partido. "No es el mismo contexto que en 2007, no se pueden desconocer los aciertos del kirchnerismo. El problema si baja Mauricio a la Ciudad es de quién se prende el PRO para las presidenciales, ¿vamos a terminar siendo un partido vecinalista?", se pregunta un legislador.
El peso de la figura de Michetti en el PRO es indudable, aunque en varias oportunidades haya sido sometida a sacrificios políticos, como cuando -contra su voluntad- renunció a la vicejefatura de Gobierno para encabezar la lista de diputados nacionales en 2009, que alcanzó el 31,09% de los votos, muy por debajo del 45,62% que obtuvo Macri en la primera vuelta de 2007, cuando el PRO accedió al poder. "La selección de Michetti como acompañante de fórmula de Macri en esas elecciones, indujo al segmento de indecisos a votar por Macri camuflando su voto, es decir, bajo la creencia de estar votándola a ella", expuso Daniel Gutiérrez, presidente del Consejo Profesional de Comunicación y Marketing Político y socio de Imagrama.
"Gabriela entendió que era lo mejor para el partido que ella fuera a perderse entre los 257 diputados del Congreso nacional, pero ahora no va a sacrificar su próximo paso que es la Ciudad sólo para que el PRO tenga de quien colgarse a nivel presidencial", aclaró un colaborador cercano de Michetti.
Los caminos de la vida...
Gabriela Michetti desembarcó en la política en el partido Democracia Cristiana, de la mano de Carlos Auyero. Militó en la agrupación Humanismo y Liberación. Licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador, Michetti trabajó en el gobierno de la Provincia de Buenos Aires hasta 1991, mientras gobernaba Antonio Cafiero. Desde ese año hasta 2001 se desempeñó en el área técnica del Ministerio de Economía, que condujo, entre otros, Domingo Cavallo, como experta en comercio internacional y, especialmente, en reglamentaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Su derrotero político incluyó un breve paso por el Frente Grande. Estuvo presente en la fundación del Frepaso, aunque ella relativice su participación en aquel experimento fallido. Luego de asesorar a Graciela Fernández Meijide, Gabriela Michetti llegó en 2003 a las filas del nuevo partido de Macri (Compromiso para el Cambio, que transmutó en PRO) de la mano de Félix Peña, el padre de Marcos, actual secretario general de Gobierno.
Ese año fue elegida legisladora de la ciudad de Buenos Aires, con mandato hasta 2007. Fue jefa de su bloque y durante su gestión promovió, entre otras cosas, la creación de la Ley 2.095, que regula las Compras y Contrataciones del Gobierno de la Ciudad. También modificó la ley de regulación de las tintorerías para que las máquinas permitidas fuesen sólo las que posee la empresa 5 á Sec. Su hermana, Silvina, es la dueña de la franquicia francesa. En 2007, formó parte de la fórmula ganadora con Macri, que en segunda vuelta derrotó a Daniel Filmus obteniendo el 61% de los votos.
La actual diputada nacional siguió los pasos de los líderes del macrismo y creó su propia fundación: Suma, encargada de la elaboración de proyectos de ley y la formación de equipos técnicos. Hace tres meses consiguió la personería y, según explicaron a Diario Z miembros de la mesa chica de Michetti, será el epicentro de la campaña, al tiempo que se buscarán respuestas a los problemas surgidos durante el mandato de Macri. "Todos los gobiernos son factibles de perfeccionamiento", señalaron.
Fanática de los autos, Michetti protagonizó un grave accidente en un camino rural de su ciudad natal, Laprida, ubicada en la provincia de Buenos Aires. Se lesionó dos vértebras y varios nervios que posibilitan la movilidad de las piernas. Desde los 29 años utiliza la silla de ruedas, una situación que le costó asumir. Está separada del periodista Eduardo Cura, con quien tiene un hijo (Lautaro, 18 años) y actualmente está de novia con Juan Tonelli, empresario farmacéutico, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Especialidades Medicinales de Venta Libre y lobbysta de Coca Cola. Michetti es hoy presidenta del PRO Capital y una de las principales espadas de un partido conservador de centroderecha.
Los intentos de Diario Z de conseguir una entrevista con la diputada y candidata fueron infructuosos. Pidió que se enviaran las preguntas -algo inusual- y le fueron enviadas. No recibimos las respuestas.










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