Massa polarizó la elección y se llevó buena parte de los votos de Francisco de Narváez. Así, incrementó la diferencia sobre el Frente para la Victoria. Un triunfo contundente, por sobre los márgenes que imaginaban sus rivales. Una victoria que abre un escenario nuevo, revulsivo, para el justicialismo de la provincia de Buenos Aires.
El resultado catapultó a Sergio Massa al centro de la escena. Los intendentes que no lo habían acompañado desde antes de las PASO fueron testigos de la modificación de la mayorías en sus propios distritos. Por la razón que sea -desde la erosión de los votos de Francisco de Narváez a la decisión del peronismo de preservarse y refugiarse en lo local-, los jefes territoriales comprobaron ayer en carne propia cómo se profundizaba la ventaja del Frente Renovador.
En ciertos municipios históricamente favorables, en los que el Frente para la Victoria había ganado en las primarias, los números se invirtieron en la general. Anoche, con el 65% de los votos escrutados, el massismo se imponía por casi 12 puntos de ventaja: 43,93% a 32,21 por ciento.
Los guarismos del intendente de Tigre mostraron que su construcción política logró hacer pie en todos los municipios bonaerenses. Incluso logró imponerse en distritos simbólicos, que hasta ayer parecían blindados a favor del kirchnerismo.
Los intendentes del FpV que pudieron resistir la ola fueron pocos. Por supuesto Lomas de Zamora (donde el apellido Insaurralde garantizó el 48,29% de los votos); lo mismo Berazategui (donde gobierna Juan Patricio Mussi, hijo del Secretario de Ambiente); también Florencio Varela (con su histórico intendente, Julio Pereyra, titular de la FAM) y La Matanza, que conduce Fernando Espinoza. Otra excepción fue Chivilcoy (pago chico del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo). El resto de las comunas mostraron, casi en forma monocorde, números a favor del massismo.
La primera interpretación del resultado, con la holgada diferencia a favor de Massa, fue que la propuesta más competitiva de la oposición había absorbido buena parte de los votos de De Narváez. El empresario de medios se adjudicó la responsabilidad en su declive electoral desde un bunker medio desolado: fue la postal perfecta del corrimiento del voto de centroderecha, que prefirió al Frente Renovador. Otra evaluación, que comenzó a circular por el oficialismo cuando se conocieron los primeros cómputos, tuvo su eje en la figura del gobernador Daniel Scioli. Funcionarios y jefes territoriales se preguntaban cuánto afectaría a Scioli la brecha de 12 puntos que había logrado Massa. Ambos dirigentes, que representan a una generación del peronismo con ciertos puntos de contacto, quieren convertirse en presidenciables. El propio Massa reconoció ayer mismo su proyecto presidencial. “Este triunfo nos obliga a cruzar la frontera de la provincia y recorrer el país”, aseguró en el festejo.
El otro presidenciable bonaerense es Scioli. Meses atrás, el gobernador reconoció que, salvo que Cristina Fernández vaya por un tercer mandato, él pretende competir por el sillón de Rivadavia. El proyecto re-reeleccionista nunca pasó de las versiones alarmistas de los medios hegemónicos. Scioli se siente en carrera desde hace años.
Pero el lanzamiento de Massa en solitario –con el que estuvo en negociaciones hasta último momento, aunque desistió de romper con la Casa Rosada con el argumento de que debía primar la responsabilidad institucional- lo obligó a asumir protagonismo en defensa propia. Así fue que se convirtió en un virtual padrino político de la segunda etapa de la campaña de Insaurralde. Anoche, cuando se confirmó la diferencia de casi 12 puntos a favor de Massa, muchos en el oficialismo se preguntaron cuánto afectaría el resultado el proyecto presidencial de Scioli.
“Es una diferencia importante. Han hecho un gran trabajo, que ha sido interpretado y respaldado por la voluntad popular, que hay que conocer y acatar”, felicitó anoche el ex motonauta.
La victoria del Frente Renovador tendrá impacto en la Legislatura bonaerense. Sobre todo en el Senado provincial, donde ayer se ponían en juego 23 bancas. Con los números de ayer, en especial con la holgada diferencia que obtuvo en la primera sección (norte y oeste del Gran Buenos Aires), el massismo se quedó con 13 senadores. Esa performance le permitiría exigir la vicepresidencia 1ª de la Cámara Alta, que desde 2011 estaba en manos del FpV, específicamente a cargo de Sergio Berni, secretario de Seguridad y senador en uso de licencia. La situación será distinta en la Cámara Baja de la provincia, ya que en las secciones en las que se elegían diputados (la 2º, 3º, 6º y 8º) los resultados mostraron una mayor paridad entre el Frente Renovador y el FpV. De las 46 bancas que estaban en disputa, el kirchnerismo obtuvo 18, el massismo, 16; el Frente Progresista Cívico y Social, 9; De Narváez, 2; y la izquierda, 1.
Los movimientos de Scioli en el futuro inmediato son toda una incógnita. Por un lado, deberá relanzar su gestión teniendo en cuenta las advertencias que le lanzó su antecesor, Felipe Solá. Diputado electo por el massismo, Solá dedicó un párrafo muy crítico a la gestión de Scioli. “Este millón de votos que sacamos de diferencia demuestra que la gente desaprueba la forma que se lleva el gobierno bonaerense. Es una mala gestión”, cargó ante los periodistas.
El cuestionamiento a la administración provincial puede ser un anticipo de lo que podría suceder en la Legislatura y en los órganos de control, desde donde los massistas intentarán pedir informes sobre varias áreas del Ejecutivo, entre ellos el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA). Scioli, sin embargo, dará pelea. Relanzará su gobierno, pondrá el acento en la seguridad y viajará por el país para conversar con otros gobernadores. La historia recién comienza. «
comicios "sin inconvenientes"
Observadores de la ONG Poder Ciudadano destacaron ayer que en las elecciones realizadas en el Conurbano Bonaerense no se registraron incidentes. "Finalizado el proceso de observación realizado durante el comicio legislativo del día de hoy y reportadas hasta el momento 500 mesas por parte de los ciudadanos voluntarios observadores, puede decirse que el desarrollo de la jornada electoral fue normal, sin encontrarse irregularidades significativas", sostuvieron desde la ONG
Poder Ciudadano también destacó que "entre las 8 y las 8:15 de la mañana, la mayoría de las mesas observadas se encontraban abiertas y en funcionamiento, pudiendo consignarse que el 90% de las autoridades eran las designadas por la Justicia Electoral y en el 95% de las mesas estaban presentes dos o más fiscales partidarios".
En cuanto a los "problemas mayormente identificados, tuvieron que ver con la falta de boletas y dudas por parte de las autoridades de mesa sobre los procedimientos a seguir". Sobre los inconvenientes que impidieron el voto, estuvieron vinculados a "los documentos habilitados para votar".









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