Los números son tiranos y hoy por hoy la elección presidencial la ganaría Julio Cobos. El peronismo se encuentra en una encrucijada: la de unirse por el espanto o pelearla por separado. Kirchner podría jugarse a liderar la oposición. José Eseverri habló con De Narváez, no fue a Necochea e insiste con un vecinalismo. A Julián Abad lo llamó el Intendente. La Multisectorial se fue al Concejo. Las arremetidas de los Kirchner llevaron a la oposición a girar en círculos sobre una negatividad permanente y lo expuso a Cobos a colocarse en un rol opositor dentro del Gobierno. La Multisectorial se desinfló y se trasladó al Concejo. En un momento fue el referente de mayor peso político que llegó a inquietar al Intendente.
De ese modo, logró que Clarín se transformara en un diario opositor, que la oposición cayera últimamente en la confusión y girara en círculos sobre las mismas actitudes sin poder demostrar a la sociedad que los impelía un espíritu constructivo y superador, y que Julio Cobos se hiciera visible como opositor cuando anunció que apelaba el fallo judicial contra la composición de la Bicameral.
Pero nadie duda que fueron victorias pírricas y que el Gobierno también sufrió un fuerte desgaste por esas batallas. Las encuestas no le dan bien al matrimonio K, aunque Néstor se acercó esta semana al tercio del electorado. Tampoco le da bien a Duhalde, y en el peronismo ya nadie duda de que si no sacan un candidato de unidad, en el 2011 gana Cobos.
¿Cuáles serían los escenarios? Podrían ser varios. Por ejemplo, si Kirchner se mantiene en los 30 puntos que hoy parecería tener, sería el candidato para ser, aunque pierda, el jefe de la oposición, asegurándose la Provincia con Daniel Scioli, un hombre al que los medios apostaron a que fuera el primer traidor y terminó siendo más leal a los Kirchner que ningún otro. La subida de Néstor Kirchner sería producto de un efecto sistémico provocado por el deterioro de la oposición por los fracasos parlamentarios de esta semana. Ahora, si De Narváez va a la Provincia, cambiaría toda la estrategia porque a Scioli no le alcanza hoy para ganarle.
El otro escenario es el que se adelantó el último domingo. El peronismo no se resignaría a que gane Cobos y buscaría un acuerdo general con Kirchner como presidente del Partido y que el candidato surja por consenso. Se barajan algunos nombres como el de Carlos Reutemann o Mario Das Neves, por ejemplo, como los más factibles. Al gobernador chubutense, que quiere desembarcar en la provincia de Buenos Aires, las encuestas le dan alrededor de un 4 por ciento de intención de voto, lo que parece bajo, pero quienes están en esa empresa se conforman con que Kirchner medía un punto menos antes que Duhalde lo llevara hasta el 18 por ciento.
La otra figura peronista es Francisco de Narváez, quien sigue construyendo un perfil anti-K para diferenciarse y "representar algo nuevo en política", dicen algunos seguidores.
El "Colorado" está convencido de que éste es un momento para construir poder propio y después ver quién es el que reúne más porotos. El también cree que se adelantarían las elecciones y que hay que estar preparado para ello. Y no descarta aún ser candidato a presidente.
Sin embargo, el Pro juega todavía con la posibilidad de mantener la dupla "Mauricio a la Nación, Francisco a la Provincia", y siguen trabajando en ese sentido. En tanto, la estrategia de De Narváez no excluye por el momento al PJ; pero si no hay acuerdo, dicen, van por afuera.
Fotos, pistas y sospechas
El denarvaísmo inauguró su sede en La Plata y estuvieron entre otros Marcelo Urlézaga, Sergio Milesi, y el vice de la Cámara, Jorge Macri. Este último permaneció unos cinco minutos y se fue enseguida porque "los colorados no lo quieren ver", apuntó una fuente denarvaísta. Entonces, no significaría nada que haya estado.
Sí tiene importancia que José Eseverri se reuniera con De Narváez, evento que ya fue destacado por esta columna. Algunos partidarios suponen que "José vino a pedir pista", otros aseguran que "vino a sacarse una foto con el Colorado para luego pedirle a Kirchner". Esto lo habría inquietado a Marcelo Urlézaga quien de pronto vio en el Intendente un impensado competidor dentro del mismo espacio, aunque luego Alfredo Atanasof (el hombre fuerte del espacio, porque Emilio Monzó está sospechado de randazzismo) lo habría tranquilizado al invitarlo a participar de la mesa provincial y alentarlo a que siguiera armando para el denarvaísmo.
A Eseverri lo involucran en varias hechos, por ejemplo que luego de hablar con De Narváez -"cosa que es normal en un dirigente de la talla del Intendente", opinó una fuente josesista- se reunió con Florencio Randazzo y le apuntó a Adriana Capuano. Se habría quejado porque la concejal y funcionaria del PAMI no lo apoyó al momento de elegir las autoridades en el Concejo y que le querría bajar las tasas, "y encima con la inflación que tenemos", confió un dirigente cercano al Intendente.
Lo cierto es que Capuano sigue en pie pero algo afectada por la movida, al punto que habría pensado en renunciar a su banca en el Concejo para no irritar más, pero esto fue negado de plano y enfáticamente por gente de su mismo espacio.
Vecinalismo y decepción
¿Cuál es la jugada de José Eseverri? Por ahora apuesta a su gestión y a la construcción de un espacio vecinalista, el neoeseverrismo, distanciado de todo lo que tenga que ver con la política nacional. No fue el jueves a Necochea cuando Néstor Kirchner pretendió relanzar la Concertación, lo que fue todo un gesto. Jugar o no jugar, ésa es la cuestión. Porque no ir a un acto de esa dimensión no significa desentenderse de lo nacional, sino todo lo contrario. ¿Por qué no fue? Una versión dice que el Intendente no habría querido mezclarse en la interna sindical subyacente en dicho acto. Desde muy cerca del Intendente dicen que a Eseverri no lo conformaron quienes lo invitaron a ir, es decir, un problema de interlocutores. Sin embargo hay quienes leen en esa actitud el supuesto afán del Intendente de no hacerse ver demasiado con Kirchner. "Fijate que no se saca ninguna foto con él, ni con Scioli, ni con ningún funcionario", apuntan algunos, preocupados porque no entienden todavía la estrategia de Eseverri.
En realidad, no sería difícil deducirla a partir de algunos datos locales. José Eseverri sabe que le tiene que pelear la Comuna a Ernesto Cladera y a Julio Alem, entre otros, y para ello debe disputar los votos de su padre, radicales y peronistas, y no encuentra nada mejor que afianzar su gestión, abrir juego en lo local y hacer lo que hacía Helios Eseverri, lo que Leon Tolstoi llamaba "pintar la propia aldea" y después pensar en "proyectarse al mundo".
Para eso necesita, además de fortalecer su gobierno, anudar acuerdos y cooptar todo lo que más pueda. Fue uno de los primeros que se telefoneó con Julián Abad para convencerlo de que no se retirara de la política, y de eso a invitarlo a integrar su espacio hay apenas un paso. Además, ¿qué mejor que un vecinalismo para quien está muy decepcionado con las estructuras nacionales?














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