El pultismo habla de un empate que se traduce en derrota, Massa busca ampliar sus horizontes en Mar del Plata. La política no tiene descanso.
Los cinco principales actores de la contienda local han definido sus estrategias. Por el lado del intendente Gustavo Pulti, se tomaron dos grandes definiciones. A través del “Boletín Oficial” municipal, se publicó una solicitada en que se planteó volver a las fuentes resaltando los valores municipales que dieron origen a la fuerza gobernante. Además, remarcando los valores y la importancia de “Lo Marplatense” y con la firma de su partido (Acción Marplatense), se despegaron en esa solicitada del Frente para la Victoria, con el cual comparte boleta sábana en el cuarto oscuro el 27 de octubre.
Por otro lado, salió también a través del Boletín Oficial a reconocer un empate técnico, una manera de aceptar de forma encubierta una situación de derrota o de números adversos. Eso sí: con la estrategia nacional. El pultismo remarca que Alejandro Ferro empezó prácticamente de cero y Vilma Baragiola, muy arriba, lo mismo que plantea el kirchnerismo entre Martín Insaurralde y Sergio Massa.
La relación del pultismo y el kirchnerismo no atraviesa uno de sus mejores momentos después del magro resultado que obtuvo la lista de AM. Insaurralde ganó en Mar del Plata gracias a los votos que le sumó el candidato del FpV, Daniel Rodríguez. “Con la lista de Pulti sola, perdíamos”, fue la conclusión de la conducción nacional y eso le dio la posibilidad a Rodríguez de recuperar protagonismo en la búsqueda de cuidar los votos “peronistas” y “kirchneristas”.
Una de las señales que remarcó esta situación fue la foto que se sacó con los candidatos del Frente para la Victoria, el excampeón Olímpico Juan Curuchet, hombre de estrecha cercanía a Daniel Scioli que a pesar de la derrota de Insaurralde se puso la campaña al hombro, en la búsqueda de la bendición para ser el “heredero” del Gobierno nacional en representación del peronismo. Esto llevó a que los sciolistas no solo no privilegien la relación con Pulti sino que abran el espectro hacia la mesa que integran Carlos Cheppi, Adela Segarra, Fernanda Raverta, Daniel Rodríguez y Raúl Calamante, entre otros.
Por su parte, el Frente Progresista muestra la imagen de Baragiola consolidada y recibiendo el apoyo de todos los sectores que participaron de la interna. Más allá de la derrota, los demás actores entendieron que la única manera de recuperar protagonismo en la escena local y volver a ser una fuerza que tenga algún nivel serio de aspiraciones de gobernar la ciudad, es mostrándose unidos en pos de un triunfo.
Un dato paradójico es la aparición en escena del desconocido senador provincial, Ricardo Vázquez, uno de los artífices para que la lista de Baragiola no fuera enganchada a la lista de Margarita Stolbizer en las Paso. Como dice el refrán popular, “como el miedo no es zonzo” y frente al temor de quedarse sin la reelección a su banca, apareció publicidad en Internet y visitó varias veces la ciudad, algo que nunca había hecho a lo largo de los cuatro años de mandato el legislador oriundo de Chascomús.
Otro de los dirigentes que hizo una elección para nada despreciable fue Emiliano Giri, que logró pasar el piso de concejales y que, de llegar a repetir la performance, colocaría en el Concejo también a Germán Martínez. El desafío de Giri y Martínez no es menor, ya que la caída en las encuestas de Francisco de Narváez puede arrastrar al joven dirigente hacia abajo. Para eso definió un esquema de campaña local con propuestas concretas que le permitan mantenerse en la disputa de cara a octubre. De hecho, al contrario de lo que podía esperarse antes de las Paso, hoy es el propio De Narváez el que intenta sacar rédito de la buena elección de su hombre en Mar del Plata.
La revelación la dio el actual concejal Carlos Arroyo que en las últimas horas dio una señal de querer ir por más. Sin ningún tipo de arrastre ni campaña en la vía pública, superó ampliamente el piso para concejales. Un sector de agrupaciones peronistas le dio su apoyo en las últimas horas, dando un giro en su campaña casi unipersonal, para acercarse a Massa. Arroyo -hombre de reconocida trayectoria en materia de seguridad y de recordada gestión al frente del “control urbano”- visitó en los últimos días el COT (Centro de Operaciones de Tigre), para interiorizarse de las políticas más emblemáticas que tiene el candidato a diputado nacional y actual intendente.
La mala performance de Cristian Azcona llevó a Massa a redefinir su estrategia en Mar del Plata. En algún momento se habló de un acuerdo con Baragiola, ya que había sido excluida de la boleta entera del Frente Progresista. Parece que Massa no se contenta con su lista, que tuvo una de las peores performances en toda la provincia, y en su pelea “grande” buscará en Mar del Plata sumar por tres con acuerdos más visibles. Uno, es el caso de Arroyo y otro, menos visible, el de Baragiola, que se encamina a disputar el triunfo en la Quinta Sección Electoral. Todo para poder hacerse de tres senadores y dejar afuera a Ricardo Vázquez que seguramente se arrepentirá de haber trabajado en contra de su correligionaria Vilma.
Las cartas están echadas y la carrera de tan solo 25 días preconfigurará el escenario político local provincial y nacional de los próximos 2 años, en los cuales nadie tiene el cielo comprado pero la derrota seguramente los acercará más al infierno de lo que se esperaban.
Esta semana está medio fría la cosa, por lo que hay que esperar que con el correr de los días con la Columna de Miércoles vayan tomando temperatura para volver a recuperar la capacidad de sumar amigos en busca del millón.
PD: como hablábamos con el doctor Ferro, la estrategia de mencionarlo no solo no viene dando buenos resultados sino que, además, Ferro está padeciendo que cada vez que se lo cruzan en un acto lo confundan con Carlos Arroyo. La gente al saludarlo le dice “que buena gestión que hizo cuando estaba en tránsito”, a lo cual el doctor Ferro guarda silencio. Por ahí, por error, se lleve algún votito más. Quien sabe...
Luego de unas refrescantes vacaciones, y con el retorno al trabajo, uno se reencuentra con que la actividad electoral comenzó.



















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