Dudas sobre la victoria en primera vuelta

Voces del oficialismo y la oposición coinciden en que la controversia por las colectoras no existiría de estar garantizada la reelección de CFK sin balotaje. La necesidad de captar votos no peronistas pone la relación con intendentes al borde del abismo y lleva a sectores K a replantearse el vínculo con Scioli y Cacho Álvarez, predilecto compañero de fórmula del gobernador.
Intendentes de los más poderosos distritos del Conurbano especulan que la estrategia electoral del kirchnerismo mantiene bajo cubierta un proyecto más ambicioso para Martín Sabatella que captar “unos puntitos” del electorado no peronista, como solía confiar a su entorno el desaparecido Néstor Kirchner, y que la reconciliación con los sectores sociales más refractarios al oficialismo podría incluir el ritual de sacrificar a alguno de ellos.

Coinciden, de forma discreta, con legisladores de la oposición para quienes la controversia que rodea a las colectoras no existiría de estar garantizada la reelección en primera vuelta de la presidente Cristina Fernández, tal como confirman sondeos de consultores afines al gobierno nacional.

Situación que pone de relieve la adhesión juvenil que concentrarían funcionarios identificados por posiciones antagónicas a órdenes establecidos en algunas actividades pero que agita también el debate en corrientes oficialistas sobre la conveniencia de guiarse por la brújula ultra K en la compleja topografía de la Provincia.

Esas cavilaciones refuerzan, de forma paradójica, las amenazas de convertir al ex intendente de Morón en un émulo del mitológico Caballo de Troya, colonizado por la flor y nata de los movimientos sociales y agrupaciones piqueteras. Imaginario que los alejaría de los espacios de poder que ocupan en varios Municipios y el propio gobierno bonaerense, según convino en transmitir la última semana de febrero un selecto grupo de funcionarios municipales y provinciales.

Reacios a aceptar la suerte que es estaría reservada, creen que Daniel Scioli está frente a otra oportunidad de negociar condiciones para su reelección con el gobierno nacional, si es capaz de liderar el descontento. En eso trabajan Alberto Pérez y Cacho Álvarez. De contacto más frecuente con los alcaldes, el ministro de Desarrollo Social renueva en este escenario su posibilidad da convertirse en compañero de fórmula del gobernador, que lo tiene como el predilecto para ese cargo.

Ideas

Los funcionarios provinciales negocian con Florencio Randazzo y Aníbal Fernández límites a las colectoras pero también al discurso proselitista de Sabatella. “No nos oponemos a que aluda a la inseguridad pero sí a cómo lo hace cuando nos señala como corruptos y con responsabilidad en la droga y la prostitución”, confió un legislador bonaerense.

La aparición Nilda Garré para bajar el tono a la controversia por la inseguridad sería el fruto de las gestiones con el ministro del Interior y el jefe del Gabinete. Pero las palabras de la titular de Seguridad, servirían además para aflojar tensiones en la reunión que el bloque oficialista de Diputados citó para esta mañana en la Legislatura bonaerense con Ricardo Casal como invitado.

El ministro de Seguridad había sido cuestionado por Sabatella y el periodista Horacio Vertbisky, en una reunión en la que fueron acompañados por el diputado provincial Fernando Chino Navarro. Los legisladores más cercanos al gobernador tenían pensado pedir cuentas por esa actitud.

No es el único reclamo que escuchan por estas horas él y Gabriel Mariotto, titular de la Afcsa. Los dos son sindicados como los elegidos del kirchnerismo puro para engrosar el caudal electoral de Sabatella. Álvarez y los intendentes de los más importantes distritos de la Tercera Sección Electoral manejan esa versión, desparramada por usinas oficiales.

En ella, todos los acechos remiten a Scioli, al que Sergio Massa desafiaría en la interna del PJ para disputar luego una elección general con Sabatella y Francisco De Narváez, cuyos diputados provinciales vienen de romper el bloque que integraban junto al Pro y el Peronismo Federal. Los jefes comunales toman por indicio la actividad de Miguel Saredi en La Matanza a favor de intendente de Tigre.

Vinculado al gobierno por María del Carmen Alarcón, secretaria de Integración Nacional, los intendentes descuentan que Saredi no emprendería una iniciativa de ese tipo sin un guiño K.

Hipótesis

La hipótesis fue abordada el pasado 23 de febrero en la cena que Álvarez compartió en un discreto restorán de San Telmo con José Luis Pallares, Armando Bertolotto y Santiago Carasatorre, en la que se convino atenuar las críticas a las listas colectoras pero también una estrategia para marcar el territorio frente a la avanzada del núcleo duro de los K.

Un contexto que favoreció los respaldos que el ministro recogió esa noche de los presidentes de los Cuerpos Deliberativos de Lanús, Avellaneda y Lomas de Zamora, donde la indefinición de Navarro y Mariotto acerca de la candidatura a intendente de Martín Insaurralde es seguida por una preocupación que, en otro nivel, es compartida con Álvarez.

“Ninguno de está dispuesto a que se apropien de presupuestos que administran para que se dediquen a denostarlos” comentó otro de los que compartió manteles esa noche. Eduardo Cholo Ancona y Santiago Carreras representan los intereses políticos de Navarro y de Mariotto en las subsecretarías de Participación Ciudadana y de la Juventud.

Una situación que se repite en el Municipio de Lomas donde el secretario de Salud, Oscar Palacios, responde a uno de los líderes del Movimiento Evita y el de Desarrollo Social, Ricardo Gallego Álvarez, al del jefe del ex Comfer. Voceros calificados de Lomas eludieron definiciones tajantes aunque advirtieron: “Si la opción es Sabatella o el PJ, estaremos del lado del PJ”

“Navarro integra el Consejo del PJ bonaerense y Emilio Pérsico, el nacional. Deben resolver dónde van a estar”, comentó otro dirigente de una mesa que ocupó apenas ocho sillas. Al menos otros dos asistentes admitieron conocer la incomodidad que viven Navarro y también Mariotto al que, sin embargo, amonestaron por “juguetear demasiado.”

Batalla

Para algunas fuentes gubernamentales los dos casos son emblemáticos de la derrota que, al menos en el plano ideológico, habrían sufrido las tribus K dispuestas para confrontar con la versión clásica peronismo. “Estos tipos te piden que combatas a los intendentes pero cuando le pedís recurso para montar un acto te mandan a pedirle la guita a ellos. Eso te obliga a convivir”, se defendió el referente de una de ellas que dio por seguro acuerdos con los mismos caciques que se intenta desplazar.

Para ellos, La Plata un ejemplo ilustrativo. Obra en su poder el informe de un diputado oficialista del Conurbano, con pesimismo para oponerse con éxito a la reelección del intendente Pablo Bruera, el único que acompañó en primera fila el discurso de Scioli en la Asamblea Legislativa.

No reniegan, en lo esencial, de los acuerdos aunque sí de no formar parte de ellos y ser sólo “carne de cañón.” Situación que no atraviesan representantes de “La Cámpora”, a los que perciben “menos saturados” acaso porque “además le habilitaron todos los grifos del Estado” como a todos los que “no tienen intereses propios en disputa.”

Esa corriente toma parte activa en el diseño que garantice un triunfo en primera vuelta que, al menos en teoría, no está garantizado. La última encuesta de Ricardo Rouvier en Capital estima en un 35 por ciento la intención de voto para Cristina. Lo que alimenta todo tipo de especulaciones y alquimias, en medio de un debate a tal punto en estado gaseoso que Mariotto es mencionado para acompañar a Scioli y Sabatella.

Beneficio que recogería de la alta exposición pública con la Ley de Medios. “Los dos puntos de adhesiones que recoge cotizan en bolsa”, estimó una fuente para quien las toma de un voto juvenil “antisistema.” Aunque el plan chocaría con las posiciones de la Presidente a favor de “la libertad de expresión” del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, a quien planeaba apostrofar Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, pero al que persuadió de no hacerlo.

En el PJ señalan al ministro de Agricultura, Julián Domínguez, como el preferido de Cristina para secundar a Scioli, por el apaciguamiento logrado con el campo. Creen, sin embargo, que ese cargo podría ser para un candidato de consenso. Recelan por eso de Julio Pereyra, mientras intentan convencer al gobernador que el alcalde de Florencio Varela es el velo del diputado Carlos Kunkel, otro viejo comisario.

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