Una docena de nombres ya se prueban los trajes de candidatos para suceder a Scioli

Una docena de nombres ya se prueban los trajes de candidatos para suceder a Scioli
Héctor Gutiérrez, por la UCR, además de los kirchneristas Randazzo, Domínguez, Insaurralde, Mariotto y Espinoza, los massistas Giustozzi, De la Torre, Cariglino y Posse, y el tándem Vidal-Macri por el PRO ya suenan en la puja por el sillón de Dardo Rocha, distante dos años.
El radicalismo tiene un único apuntado para la carrera: Se trata del intendente de Pergamino, Héctor Gutiérrez, quien blanqueó sus aspiraciones apenas obtuvo la banca como Diputado nacional, en octubre. Dependerá de cómo se vayan zanjando las diferencias internas del radicalismo y cómo llegue esa fuerza a 2015. Le juega a favor la falta de otros nombres.

Los hombres de la cuarta no blanquean pero tampoco esconden sus aspiraciones. Tanto Julián Domínguez como Florencio Randazzo trabajan territorialmente más allá de su sección desde 2011. Si no hubiera otro indicio, con ese sobraría, aunque fue el propio ministro de Transporte quien aseguró en más de una ocasión que si saca el área adelante “está para cualquier pelea”.

Domínguez, en tanto, postula a un candidato nacido y criado en la Provincia, conocedor del territorio, con arraigo en el interior profundo y conocimiento de los tejes y manejes de la ciudad. “La Provincia necesita un gobernador bonaerense”, sostiene, ¿quién mejor que él, que ya atesora los pergaminos de haber sido Presidente de Diputados nacionales y provinciales, y ministro de Agricultura?

Los hombres de la cuarta no están solos: en el FpV ya asomaron dos candidatos desde Lomas de Zamora. Martín Insaurralde, intendente de esa localidad y recientemente asumido como Diputado nacional, no quiso ser menos que su eterno rival de pago chico, Gabriel Mariotto, cuyo nombre echaron a rodar desde el Senado, vía Emilio López Muntaner, y desde organizaciones sociales, como Madres de Plaza de Mayo, cuya titular, Hebe de Bonafini, lo postuló sin bemoles.

Insaurralde, en tanto, blanqueó sus “ganas de trabajar en la provincia de Buenos Aires”. “La verdad, siempre, desde acá en Lomas, tuve ganas. No sé cuál será el momento. Ahora me viene una tarea que es legislativa y después se verá”, admitió, levantando polvareda.

Pegadito a Lomas, el matancero Fernando Espinoza también ambiciona el sillón. Ya ungido como presidente del PJ Bonaerense, y con el territorio controlado, buscará hacer pesar el extenso padrón electoral de su distrito para colocarse en la lista de candidatos.

El massismo también tiene a sus capitanejos desatados. Lo de Giustozzi es conocido e incluso previo a su desembarco en el Frente Renovador. Sus equipos técnicos ya desarrollan planes estratégicos. “Yo sería un buen gobernador”, decía en 2011, incluso antes de ser reelecto al frente de Almirante Brown. Hoy, como Diputado nacional, buscará darle proyección y volumen a su propuesta.

Sin embargo, no le será fácil el frente interno, y es una de las claves por las cuales optó por primerear a sus posibles contrincantes del Frente Renovador. Allí lo esperan Gustavo Posse, que, aunque es mirado con desconfianza por sus pares e incluso debió enfrentar competencia massista pura en su distrito, no baja los brazos. También se apunta Joaquín De la Torre, esperando un llamado de Massa, y Jesús Cariglino, otro hombre con aspiraciones previas.

Por último, el PRO ya alimenta una interna entre las figuras amarillas que pueden desembarcar en Provincia. La Vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, radicada en Morón, tiene perspectivas y ya prepara el terreno: en su primera semana como protocandidata fustigó a Scioli a diestra y siniestra. Jorge Macri es otro hombre que puede y quiere. Es el único intendente de la ola amarilla en territorio bonaerense, y tiende puentes a Massa. No se descarta que puedan aflorar más nombres: Mauricio Macri sabe que su sueño presidencial no tiene sustento sin una buena performance al otro lado del Riachuelo y tiene dos años para instalar nombres.

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