Apoya una reunión del PJ que los intendentes quieren "vaciar", pero congela su pedido por ganancias
Si bien en la Casa Rosada hay reticencia por ahora a algunos reclamos del camionero -como la suba del mínimo imponible del impuesto a las ganancias y el desembolso de fondos para las obras sociales-, hay apoyo en su papel de mandamás del PJ bonaerense.
No es un dato menor: Moyano convocó para el 18 una reunión del consejo partidario en Sierra de los Padres, cerca de Mar del Plata, para estrenar, de una vez y sin tutelaje, su cargo de presidente.
A dos semanas de la cita, un grupo amplio de intendentes del conurbano que resiste su avanzada en la provincia amenaza con "vaciarle" el encuentro. El sindicalista ya padeció un faltazo masivo en octubre pasado y eso desencadenó uno de los últimos cortocircuitos con Néstor Kirchner.
Esta vez, el convite tiene la venia de Olivos, en una jugada que permite atomizar el poder que se reparte entre el gobernador Daniel Scioli, los jefes comunales y Moyano. Este último funciona como un factor de presión que sirve, controlado, estratégicamente al Gobierno.
"La reunión del 18 va a ser simbólica. Después de eso va a empezar la embestida final contra [Federico] Scarabino, [Osvaldo] Goicoechea, y el resto de la banda", dijo a LA NACION un operador del oficialismo, en alusión a esos referentes del PJ promotores de la candidatura presidencial de Scioli. Así, un sector duro del Gobierno, prepara una "limpieza" de aquellos dirigentes considerados "traidores", en el marco del armado electoral de octubre que apunta a licuar el potencial del ex motonauta.
En simultáneo, los intendentes ejercen presión para desactivar el encuentro. No para contradecir al Gobierno, sino más bien para no dar marcha atrás en su combate contra el camionero. Según pudo saber LA NACION, esgrimen dos razones. La primera, acaso menos sólida, indica que el día anterior habrá un megaacto de la Presidenta, en la inauguración del Estadio Unico de La Plata, lo que insumiría gran movilización en términos operativos. El segundo motivo, más político, es su rechazo a que el lugar elegido sea un camping del sindicato -donde Moyano, entre sombrillas y pileta se sentiría como en casa- y no una sede del PJ.
Hasta ahora, en Balcarce 50 monitorean con expectativa. Se da por descontado que asistirán los funcionarios nacionales que son consejeros, entre ellos, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los ministros de Interior, Florencio Randazzo, y de Agricultura, Julián Domínguez.
Durante la semana, tras el duro discurso de Cristina en el que criticó los bloqueos y la violencia como método de lucha, en el Gobierno insistieron en que fue una "bajada de línea" y negaron un frente de tormenta. "Está todo bien. Se marcó el terreno a los gremios y a los empresarios", explicó un secretario de Estado.
Hay hermetismo con respecto a qué concesiones harán en la negociación con la CGT. La modificación de ganancias, que los sindicatos creen que llegará en marzo, quedaría para más adelante. "Si vos le das todo ahora, antes de las elecciones van a volver a pedir", sostuvo una fuente del ala económica.
En el Gobierno destacan que Moyano está alineado y no hay chispazos. Con el fin de ilustrar esa fidelidad, un funcionario contó que el camionero recibió días atrás una llamada telefónica del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y lo cortó en seco. Para el martes está prevista una reunión del líder de la CGT junto con los ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Economía, Amado Boudou. La excusa será analizar un plan de viviendas, pero podrían colarse otros temas. En la CGT todavía esperan que Moyano pueda reunirse con Cristina Kirchner.
"Todos los años la discusión por los salarios es dura y después se arregla", intentó relativizar un funcionario con despacho en la Casa Rosada. La negociación sigue abierta.










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