Unión Celeste y Blanco lanzó la primera piedra y dejó en evidencia un pensamiento que cunde entre la oposición: la desconfianza hacia los números que respaldan el triunfo oficialista. El radicalismo y Proyecto Sur secundaron las críticas del denarvaísmo y hablan de una clara “segunda vuelta”
Hoy, existen dos tendencias muy marcadas en los sondeos. Hay, por una parte, estudios que otorgan al kirchnerismo una intención de voto que supera en algunos casos los 45 puntos. Otros sondeos insisten en mostrar que el oficialismo mantiene adhesiones en torno al 30%, tal como ocurrió un año y medio atrás.
La última encuesta de Artemio López, que muestra tres escenarios en los cuales Francisco De Narváez queda muy relegado, con una intención que en ningún caso alcanza los 20 puntos, despertó la furia de la tropa de Unión Celeste y Blanco, que salió a hablar de “números inflados” y “encuestas inventadas”.
También los radicales sostienen esa tesitura. “Todas las encuestas de hoy son sondeos que marcan una foto y hacia octubre la cosa va a ser diferente. No soy extremista como Carrió. Yo estoy más cerca de pensar que el oficialismo no va a poder superar el tercio que ha venido representando en el país”, analizó el precandidato Ernesto Sanz.
Su rival en la pre interna, Ricardo Alfonsín, respaldó esa tesitura: “Hoy claramente hay segunda vuelta, a pesar de alguna información que surge de las encuestas contratadas por el oficialismo y de algún otro sector, que quiere que nos reunamos todos para enfrentar a la Presidente”.
Las encuestas, se ve, generan desconfianza, fundamentalmente sobre la posibilidad de que se las utilice para generar “climas de opinión”. En el fragor del “operativo clamor” que tuvo lugar pocas semanas atrás, trascendió que el clima triunfalista que busca instalar el oficialismo tenía como objetivo primordial el arrastre de indecisos. "Desde hace algún tiempo, las encuestas se han convertido en una herramienta publicitaria electoral para la campaña", analizó lúcidamente Miguel Bazze, días atrás.
Hoy, los sondeos muestran que ese segmento alcanza el 30% cuando el estudio propone al elector que seleccione “espontáneamente” a un candidato. Se reduce al orden del 10-15% cuando los candidatos se eligen a partir de un escenario planteado por el encuestador.
Cabe preguntarse, entonces, con cuánta seguridad puede plantearse un escenario si ni siquiera el oficialismo tiene un candidato definido, y el fantasma de una postulación de Daniel Scioli para la presidencia asusta a más de uno.
Por ahora, en la arena hay cuatro candidatos por el Peronismo Federal –Duhalde, Rodríguez Saá, Das Neves y Felipe Solá-, dos por el radicalismo –Sanz y Alfonsín-, Pino Solanas por Proyecto Sur, Mauricio Macri por el PRO y Elisa Carrió por la CC. Se esperan las definiciones de CFK –o Scioli- y Julio Cobos, dos actores para nada menores. Y se especula con varios que puede “bajarse” o jugar en otra cancha, como el chubutense Mario Das Neves, Mauricio Macri o Pino.












Comentá la nota