El alcalde porteño viajó para definir el arribo del Banco Ciudad a un distrito cordobés afín al radicalismo, importante movida financiera que perturbó al gobierno de De la Sota.
Enfundado con el traje de precandidato presidencial, el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri visitó este viernes la ciudad cordobesa de Río Cuarto para hacer pie en el segundo distrito más importante de la Docta y desembarcar en un territorio afín al radicalismo, la fuerza partidaria que podría sellar una alianza con el PRO en los próximos comicios nacionales del año próximo.
El justificativo de la visita pareció un pretexto aunque, en rigor, se trató de una movida financiera de peso que perturbó al gobierno provincial del tres veces mandatario José Manuel De la Sota: desde el mes próximo la entidad pública del estado porteño remplazará al Banco de Córdoba y será el agente financiero de una de los mayores municipios de la pampa mediterránea con un presupuesto de 1000 millones de pesos.
Fuentes del gobierno porteño explicaron a Tiempo Argentino que será el primer paso de una estrategia que también podría incluir el pago de todos los salarios de sus empleados. "Para nosotros es un día importante, de alegría, porque este acuerdo permitirá apoyar y sumar soluciones a la gente de Río
Cuarto, ayudando a la compra de computadoras para los chicos, a las pymes, a la adquisición de bicicletas, a desarrollar la agenda verde", celebró el alcalde capitalino para elogiar al radical Juan Jure, que transita su segundo mandato al frente del municipio riocuartense.
Los memoriosos advierten que Jure ha profundizado su distanciamiento de la conducción cordobesa de la UCR. Cuando asumió su segundo mandato la ceremonia contó con faltazos rotundos y presencias notorias, como la ausencia del intendente radical de Córdoba Ramón Mestre, y la inesperada llegada del empresario y ex ministro del Interior de Raúl Alfonsín, Enrique "Coti" Nosiglia. Macri viajó acompañado por el presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, que rubricó con Jure el primer desembarco financiero de la entidad pública porteña en el interior del país.
La visita institucional le sirvió a Macri para continuar con su estrategia de coqueteo con el radicalismo y con la alianza UNEN. "Como dijo la doctora (Elisa) Carrió, nunca he tomado un café con ella, por decisión de ella. Lo que pasa entre ellos es un tema de ellos, yo lo que intento es tener buenas relaciones con todo el mundo", contestó el alcalde, en respuesta a una pregunta sobre el recrudecimiento de la interna entre Carrió y el cineasta Fernando "Pino" Solanas por un posible acercamiento con el PRO.
El gesto de tomarse un "cafecito con Lilita" buscó capitalizar la interna del Frente UNEN en la ciudad de Buenos Aires. Pero los dardos fueron aprovechados por el senador nacional por Mendoza y titular de la UCR Ernesto Sanz que habló con la radio Cadena 3 y reforzó el despliegue: "Cuando a mí me dicen Macri-Sanz, yo les digo: ¿por qué no Sanz-Macri? yo quiero liderar y ser presidente", sostuvo.
"Me pongo primero porque quiero competir por eso y tengo vocación de poder. Mi misión es fortalecer la UCR y UNEN y trabajar para que esto el día de mañana pueda ser incluso más amplio", remarcó el dirigente casi en el mismo tono que tuvo su amiga del PRO, la senadora nacional Gabriela Michetti.
El domingo pasado la ex vicejefa de gobierno porteña le confió un reportaje a este diario y confesó que le "gustaría que hubiera más dirigentes" dentro del PRO y que su partido "sea más amplio". Luego remató: "Creo que claramente (Carrió) podría formar parte de un espacio como el PRO."









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