Caputo viaja a Washington en busca de dólares frescos mientras crece la deuda con el FMI y se incumplen metas clave

Caputo viaja a Washington en busca de dólares frescos mientras crece la deuda con el FMI y se incumplen metas clave

El Gobierno negocia un nuevo desembolso de US$1000 millones, pero llega condicionado por el fracaso en la acumulación de reservas y con una deuda récord.

 

    

El ministro de Economía, Luis Caputo, aterrizará esta semana en Washington junto al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, con un objetivo urgente: destrabar un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$1000 millones. La escena se repite, pero el contexto es cada vez más complejo. A un año del nuevo acuerdo firmado con el organismo -el número 23 en la historia argentina- la relación con el Fondo vuelve a estar marcada por tensiones, incumplimientos y una dependencia creciente del financiamiento externo. La visita se da en el marco de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial, pero el foco real está puesto en una negociación que se volvió crítica para la sostenibilidad del programa económico.

 

Luis Caputo y Kristalina Georgieva

 

El principal obstáculo es conocido: la Argentina no logró cumplir con la meta de acumulación de reservas. Según los datos acordados con el FMI, el país debía cerrar 2025 con reservas netas cercanas a los -US$1000 millones, pero terminó con un rojo que supera los -US$14.000 millones. Un desvío de más de US$13.000 millones que ni siquiera pudo corregirse con la flexibilización previa otorgada por el organismo. 

Frente a ese incumplimiento, el Gobierno buscará ahora un nuevo "waiver", una dispensa que le permita sortear la revisión y acceder a los fondos. Es decir, pedirle al Fondo que vuelva a mirar hacia otro lado para sostener un programa que no logra cumplir uno de sus pilares centrales. El problema es que la acumulación de reservas es clave porque define la capacidad de pago del país. Sin dólares, no hay forma de afrontar los vencimientos de deuda ni de recuperar acceso al financiamiento internacional.

Mientras tanto, la dependencia del FMI no hace más que profundizarse. De acuerdo con la agencia EFE, La deuda con el organismo ya asciende a unos US$57.000 millones, lo que consolida a la Argentina como el principal deudor del Fondo, concentrando cerca del 35% de su cartera global. El dato es aún más preocupante si se observa su evolución: en apenas un año, el endeudamiento creció más de un 36%. 

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Santiago Bausili, socio de Caputo y presidente del Banco Central

 

Es decir, el programa que prometía estabilizar la economía terminó ampliando la exposición del país al crédito del organismo. En paralelo, los pagos continúan. Solo en lo que resta de 2026, Argentina deberá afrontar vencimientos por más de US$3600 millones, con un próximo compromiso en mayo por US$805 millones. En ese contexto, el desembolso que Caputo busca en Washington aparece más como una necesidad inmediata que como una señal de fortaleza.

El otro dato que tensiona la negociación es la dinámica del Banco Central. Si bien el BCRA compró más de US$5000 millones en lo que va del año, ese esfuerzo no se tradujo en una mejora de las reservas. La explicación es simple: los dólares que entran se utilizan para pagar deuda o sostener el esquema financiero. Según estimaciones privadas, las reservas netas incluso siguieron cayendo, lo que expone la fragilidad del modelo. En otras palabras, el Gobierno compra divisas, pero no logra retenerlas.

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Javier Milei y el Ministro de Economía, Luis Caputo y Kristalina Georgieva

 

El FMI, por su parte, proyecta un crecimiento del 4% para 2026 y 2027, cifras que el Gobierno utiliza para sostener su narrativa de recuperación. Sin embargo, ese optimismo contrasta con los desafíos estructurales que siguen sin resolverse: falta de reservas, dependencia del financiamiento externo y dificultades para volver a los mercados voluntarios de deuda. De hecho, el propio equipo económico decidió no emitir deuda en los últimos meses, pese a algunas ventanas favorables, para evitar convalidar tasas elevadas. Pero esa decisión también dejó al descubierto otra limitación: la Argentina sigue sin acceso pleno al crédito internacional.

 

 

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