El mandatario local salió a decir que no habrá lista de unidad en el PJ y que competirán por el partido nacional con La Cámpora. Algunos ven la mano de CFK, que querría ser senadora en 2017 sin el sello justicialista. En lo local, el ex intendente y ex senador se pasó al macrismo y desde allí quiere ir por el PJ del distrito. Pero no todo lo que brilla es oro.
Mientras el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, salió a patear el tablero para impedir la lista de unidad en el PJ al asegurar que el cristinismo presentará boleta propia, en lo local al ingeniero le salió a jugar el ex jefe comunal Baldomero ‘Cacho’ Álvarez de Olivera y para eso se pasó al Pro.
Parece un escenario complicado, pero según testimonios recogidos por Política del Sur, no lo es tanto. Parece más una bomba de humo que un desafío formal para ganar el PJ. La excusa es la negociación con los fondos buitres, y al núcleo duro del cristinismo la consigna “Patria o Buitres” le va como anillo al dedo en este contexto de despidos, endeudamiento e inflación.
Fuentes aliadas al oficialismo local le bajaron el tono a las sorprendentes declaraciones de Ferraresi. Aseguran que ni los mismos “K” están muy convencidos de ir a una interna y que tal vez ni siquiera la quieren, sino evitar la unidad y la elección para que Mauricio Macri judicialice todo, Servini de Cubría intervenga el PJ, y Cristina Fernández se asegure de que los peronistas ortodoxos pegados a Daniel Scioli (DOS) no tengan el ansiado sello.
Una de las estrategias que surge de este análisis es que con un Scioli fuera del PJ y con un justicialismo que le permita al Pro peronizarse CFK arrastraría por fuera del partido al FPV para ser candidata a senadora en 2017 y ofrecerle el primer lugar a DOS en la lista de diputados nacionales.
Una fuente del entorno de Ferraresi contó que existió una reunión con la Mesa de la Militancia (ex cachistas) entre el 15 y el 17 de febrero en la que el intendente habría blanqueado la firme intención de CFK de jugar en 2017, pero sin adelantar la jugada que explotó el viernes pasado en todos los medios.
Otra fuente del entorno del mismo Ferraresi, por su parte, no negó la reunión, solo dijo desconocerla y tampoco negó la versión de CFK candidata a senadora, insistió en desconocer todo.
Claramente el macrismo busca el PJ, pero con una mano amarilla en el manejo porque incluso desde el Frente Renovador niegan que Sergio Massa esté interesado en quedarse con el PJ para 2017 y ya aseguran que el acuerdo es con Margarita Stolbizer. Quizás, solo quede Juan Manuel Urtubey en condiciones de armar un justicialismo para el Presidente de la Nación.
Desde el sciolismo, también le bajan el tono a las declaraciones de Ferraresi y afirman que son maniobras de La Cámpora y Nuevo Encuentro para impedir la unidad del partido detrás de José Luís Gioja, que les permita tener un peronismo detrás de Cristina, perdido por la falta del gran sello popular.
El Pro peronizado de Avellaneda
Por otra parte, la diputada nacional del Pro Gladys González a escala local busca lo que Macri a nivel nacional: peronizar lo más posible al Pro y eligió para eso al ex ministro de Desarrollo Social, Baldomero ‘Cacho’ Álvarez de Olivera.
Juntos ya han salido a recorrer algunos barrios para tratar de esmerilar la imagen del intendente con la estrategia de la higiene pública, una pelea que libra la diputada con el intendente por camiones que el ministro de Medio Ambiente (el rabino Bergman) no le cede al distrito.
En el informe anterior, Política del Sur, desnudó un plan que se había propuesto ‘Cacho’ de destituir al presidente del HCD, Hugo Barrueco, que se abortó a los pocos días por no conseguir una sola mano para levantar en el recinto. Aquí el ensayo habría sido con la diputada macrista que, según fuentes del mismo Pro, no tiene sintonía política con el bloque de concejales que le estaría respondiendo al edil Daniel García, el hombre fuerte del jorgemacrismo en el distrito.
‘Cacho’ Álvarez quiere pelear por el sello del PJ y para eso parece haber conseguido la logística del Pro de la Provincia para salir a ofrecer contratos y cargos en el Ejecutivo y en el legislativo bonaerense, pero increíblemente, muchos peronistas que supieron militar a su lado rechazaron el convite porque no quieren sumarse con la derecha.
En ese marco, las fichas empezaron a rearmarse dentro del justicialismo y frente a la avanzada de ‘Cacho’ Álvarez, Ferraresi no se quedó cruzado de brazos y también reaccionó con rapidez para que el ex senador y ex ministro no rearmara la vieja tropa.
“Hoy el peronismo está todo con Ferraresi”, confesó un ex cachista a Política del Sur y contó que quiso hacer una convocatoria en la casa y de 30 llamados sólo le atendieron el teléfono menos de 10 dirigentes, que tampoco le aseguraron ir.
“Cacho está solo —dijo otra militante que se pasó con Ferraresi—, tan solo que se alió al Pro para ir contra el intendente, que no es santo de mi devoción, pero es el que tiene que la caja y el que maneja el poder en Avellaneda”.
La Mesa de la Militancia
Como se dijo antes, trascendió por estos días que el intendente de Avellaneda convocó a una reunión informal a la “Mesa de la Militancia”, formada fundamentalmente por ex cachistas que se sintieron traicionados por el ex titular del PJ local.
Desde esa organización, precisamente, salieron a pegarle al ex mandatario: “Cacho siempre habló de que en política había que seguir una línea de coherencia, tener una definición clara, como cuando jugó contra Cristina en 2005, aliado a Chiche Duhalde, y ahora de pronto salta al Pro”, dijo un ex dirigente del cachismo. Para muchos, la movida de Álvarez parece una “tomada de pelo”.
Ferraresi, sin perder el tiempo, convocó a ex cachistas y les ofreció formar parte de la construcción local y, hoy por hoy, el jefe comunal logró tener de su lado a quienes otrora formaron parte de la vieja “Juan Domingo”. Esta Mesa de la Militancia, precisamente, fijó su posición con un documento firmado el 23 de febrero, justamente 10 días después de este supuesto encuentro informal en Gerli, que no pudo ser confirmado.
En ese documento, la Mesa de la Militancia, hizo pública su postura frente a las diferentes expresiones manifestadas en el seno del peronismo local y destacó su alineamiento con la conducción del compañero intendente Jorge Ferraresi: “Frente al actual escenario político y social, esta agrupación considera vital ratificar que el peronismo es el movimiento que expresa los intereses del pueblo, jamás subordinado a intereses corporativos económicos que concentran la riqueza”.
“En manifestaciones recientes, expresadas por el ex intendente de Avellaneda ‘Cacho’ Álvarez, hemos observado una retórica instalada, con fines persuasivos como “peronismo moderado”, “oposición salvaje”, “sin fanatismos”; siendo emergentes de la cooptación de la derecha a diversos sectores”, continúa el texto firmado por la agrupación que preside Daniel Lamármora e integran Santiago Dante, Benicio Gutiérrez, Jorge Gamarra, Silvia Luna, Mirta Vera, Gustavo Cousirat, Martín Saraco y Liliana Iglesias, entre varios otros.
Las patas sindicales
Por el momento, el eslabón perdido en el justicialismo oficialista parece ser el movimiento obrero, precisamente en un distrito como Avellaneda, con una histórica tradición gremial industrial.
Hasta ahora, las únicas reuniones que Ferraresi ha mantenido con gremios han sido con la CTA de Avellaneda, con Pedro Wasiejko, secretario general adjunto de la CTA, y con la UOM.
El intendente hoy cuenta con un grave conflicto sindical nada menos que con el gremialista de mayor poder provincial de los municipales, como es Rubén ‘Cholo’ García, titular de la Fesimubo y secretario general de Sindicato de Avellaneda. Es una estructura que Ferraresi no puede despreciar sin estar CFK en el poder.
Tampoco ha podido cerrar filas con gremios como UOCRA, Empleados de Comercio, Petroleros y la CGT Regional, aunque algunos arriesgan que la Central Trabajadora local, no se enfrenta a nadie y suele jugar a dos puntas.
Hay promesas de todo tipo, tanto del ‘Cacho’ Álvarez macrista, como del Ferraresi cristinista. Hasta ahora la batalla local parece ganarla el intendente, a quien incluso, desde adentro de las propias filas le critican cierta falta de tolerancia ante los problemas que hace que a veces pierda soldados.
En tanto, el movimiento obrero espera y observa el comportamiento del macrismo en el poder. No arriesga ninguna jugada y esa podría ser la ventaja de Ferraresi, no tenerlos en sus filas, pero tampoco tenerlos en contra.
Es prematuro arriesgar hipótesis, pero las fuentes consultadas sí quieren arriesgarlas, porque muchos no digieren aún la derrota, y otros esperan ansiosos la vuelta de Cristina en tándem con Scioli.










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