El ministro de Educación porteño deslizó hoy que buscará implementar un sistema que premia la capacitación docente copiando los modelos de países como Ecuador y Brasil. Las trabas que debe superar y la opinión de sus pares del continente.
El ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, deslizó hoy que el gobierno de Mauricio Macri aspira a realizar en octubre la primera evaluación docente, una modalidad que es resistida por algunos facciones del sector educativo de la Ciudad.
En la inauguración del seminario titulado “Por qué y Para qué la evaluación docente en America Latina” que Bullrich organizó junto al Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) en el Hotel Sheraton, Bullrich adelantó también que el gobierno porteño buscará crear en el escalafón docente la figura del “maestro de maestros”, que ya existe en Ecuador.
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El ministro Bullrich esta tarde en el Sheraton
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Desde hace meses Bullrich busca implementar un sistema de premios para aquellos docentes que se capaciten y superen una evaluación, un método que es utilizado, de diversas formas en países como Chile, Brasil, Ecuador y Estados Unidos y que en el caso de la Ciudad, como pudo saber La Política Online, le significaría un aumento del 5 o el 10 por ciento a aquel docente que consiga buenos resultados.
Pero es acusado, principalmente por el gremio kirchnerista UTE-Ctera, uno de los sindicatos docentes más grandes de los 17 que hay en la Ciudad, de querer introducir un “mecanismo de control” sobre los educadores.
Desde el entorno de Bullrich dijeron a LPO que en la paritaria que el gobierno porteño mantuvo con los docentes en febrero, la totalidad de los gremios (a excepción del gremio Ademys) firmaron un documento que avala la introducción de la evaluación docente en las futuras negociaciones salariales. Pero eso fue negado en su momento por UTE, que incluso acusó a Macri de mentir respecto de ese supuesto consenso.
Como sea, el primer paso para alcanzar la evaluación Bullrich lo dio en abril, cuando premió a un grupo de docentes que participó de manera voluntaria de una prueba piloto que consistió en una valoración entre colegas. Pero los participantes apenas fueron unos 100, un número inmensamente inferior a los 55 mil docentes que trabajan en la ciudad de Buenos Aires.
Ahora, para lograr el consenso que le permita implementar el sistema de evaluación, el titular de la cartera educativa está organizando una importante movida en el Hotel Sheraton de Retiro, en la que están invitados algunos ministros sudamericanos que implementaron este sistema en sus países.
La idea es demostrar que la evaluación no es un mecanismo de control sino de premio, copiando, en mayor medida, el modelo del Ecuador de Rafael Correa, un fuerte aliado del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y extrayendo ideas del modelo brasileño y chileno.
Con Ecuador el vínculo es más fuerte, puesto que desde febrero, cuando Bullrich viajó a Quito para encontrarse con la ministra de Educación de ese país, Gloria Vidal Illingworth, ambos gobiernos trabajan juntos. A cambio del asesoramiento en la evaluación docente, los ecuatorianos se informan acerca del plan de educación digital de la gestión de Macri.
La movida del Sheraton
El evento que continuará mañana contará con las disertaciones de un nutrido grupo de especialistas. Entre ellos estará el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, y la titular del gremio Ctera, Stella Maldonado, en un gesto que fue destacado por el propio ministro porteño: “convocar al Gobierno nacional y Ctera tiene que ver con la idea de encarar un proceso de reforma seria”, dijo hoy Bullrich en el mismo salón en el que disertarán los panelistas mañana.
Esta tarde, el ministro encabezó la presentación del seminario, de la que participaron algunos de los panelistas, como fue el caso de la ecuatoriana Vidal; la ex ministra de Educación de Chile durante el gobierno de Michelle Bachelet, Yasna Provoste; Pedro Montt, Ex-Jefe de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación de Chile; y la secretaria de Educación del estado norteamericano de Delaware, Lilian M. Lowery, entre otros.
En este escenario, Bullrich señaló que la evaluación docente “tiene que ser una política que trascienda este gobierno” y que “hay que tener la humildad de aprender lo que se ha hecho”, en referencia a los modelos educativos del resto de los países de Sudamérica.
Vidal, por su parte, explicó las dificultades que debió superar el gobierno de Correa para implementar la evaluación docente –en 2006 sufrió una huelga general de 21 días luego del primer examen a los maestros–, aunque aclaró que con el paso del tiempo, los docentes “han desmitificado esa idea de que la evaluación es persecutoria”.
En tanto que el chileno Montt explicó el modelo que se implementó en Chile hace 8 años, que tiene rasgos más polémicos, puesto que las evaluaciones de los docentes son filmadas. En ese sentido, Montt señaló que el gobierno de Chile cuenta con unas 70 mil clases registradas con filmadora.
La norteamericana Lowery, por su parte, explicó que el presidente norteamericano Barack Obama “aplicó una ley de incentivo, no de premio y castigo”, y que destinó unos 350 millones de dólares para la evaluación docente. También explicó que en Estados Unidos el gobierno sigue el trayecto tanto de los alumnos como de los docentes a través del número de seguridad social y que si en un período de dos o tres años el docente no demuestra una evolución, puede perder su cargo.








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