Aunque reemplaza a Cristina Kirchner por su viaje a Cuba, está alejado de las decisiones
Hasta anteayer, la Presidenta no se había comunicado con su compañero de fórmula para combinar una agenda común por la ausencia de la mandataria. Según pudo saber LA NACION, tampoco hubo una indicación especial para el vicepresidente. Incluso, no está previsto que tenga alguna actividad oficial.
Sin injerencia en la toma de decisiones, Boudou estuvo dos veces en los últimos días en la Casa Rosada, siempre para mantener encuentros con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. También se lo pudo ver en la vuelta de la jefa del Estado tras 34 días de ausencia pública, donde presentó el plan para la inclusión social de los jóvenes que ni estudian ni trabajan. Boudou, siempre sonriente, se sentó en la primera fila del palco.
El vicepresidente, que estuvo a cargo del Poder Ejecutivo por la licencia de Cristina Kirchner durante más de 45 días, se muestra tranquilo, aunque no disimula su mal humor por el escaso margen de maniobra que le dejaron. Ya ni siquiera lo consultan por cuestiones económicas. Tras varias jornadas de convulsión financiera, nadie le requirió su opinión, aunque fuentes cercanas al marplatense aseguraron que Boudou "nunca estuvo de acuerdo" con la implementación del cepo cambiario.
Tras pasar los primeros días del año en Puerto Madryn junto a su novia, Agustina Kämpfer, donde aprovechó para practicar buceo, Boudou regresó a Buenos Aires. Pocos días después estuvo presente en el cumpleaños 74 de su amigo, el juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni, donde se lo vio bastante animado.
Diez días después pisó la Casa Rosada por primera vez en el año. Nadie sabía que Capitanich lo esperaba en la Casa de Gobierno. Boudou, ante la sorpresa de los presentes, entró por el Salón de los Bustos con una incipiente barba. El vice no aparecía desde que la Presidenta fue dada de alta. Es que la llegada de Capitanich a la Jefatura de Gabinete lo dejó sin siquiera los actos protocolares; ahora todo lo que no comunica la Presidenta quedó en manos del jefe de Gabinete y del ministro de Economía, Axel Kicillof.
Boudou, que tendrá un año álgido en materia judicial por las causas en que es investigado, por enriquecimiento patrimonial y el caso Ciccone, tampoco tiene relación hoy con la mesa chica que componen, además de Capitanich y Kicillof, Máximo Kirchner, Carlos Zannini y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
Ya sin la exposición que tuvo durante la recuperación de la Presidenta, el vice tendrá un acotado espacio para desenvolverse. Su figura se verá con cuentagotas en estos días y sólo se presentará en los actos formales.









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