Cuando se habla del conurbano, dividido entre las secciones Primera y Tercera, con más de 15 millones de habitantes, la amplia mayoría de los medios, muchos comunicadores y no pocos políticos, hablan de un lugar maldito, con pequeñas islas de clase media rodeados de barrios desangelados, territorio de caza de punteros políticos que, a cambio de algunas prebendas u obsequios, mantienen un férreo control político que redunda en reelecciones ininterrumpidas de muchos caciques distritales.
En primer lugar, las prácticas políticas para la conservación del poder son comunes a todos los gobernantes, porque nadie llega al poder para regalarlo en la primera de cambio, no es el mismo discurso ni la misma práctica desde la oposición que desde la administración gubernamental, es por eso que a menos de dos semanas de haber asumido la gobernación de Tierra del Fuego Fabiana Ríos tuvo que abandonar su alianza con Elisa Carrió porque le era imposible gobernar manteniendo un discurso de barricada.
El conurbano fue la región más castigada por la política llevada a cabo por el peronismo menemista, con destrucción de industrias y fuentes de empleo, pauperización social masiva y profunda caída de la inversión pública, sumada al deterioro de la obra pública ya realizada. Esta fue la zona caliente de la crisis del 2001, y varios intendentes que ya estaban en el poder, o que comenzaban su carrera para llegar a las intendencias, cumplieron un rol fundamental de echar agua sobre incendios que no se podía saber la altura que alcanzarían, y posteriormente, desde el 2003, llevarían adelante una obra de saneamiento del neoliberalismo que hacen que hoy el conurbano sea un lugar mucho más habitable, pero del que hablan sin conocer.
Como dato contundente, la erradicación de villas y asentamientos, por ejemplo la Villa Carlos Gardel, en Morón, está prácticamente totalmente re-urbanizada. En San Fernando es quizás el municipio donde este proceso fue más profundo, pero en general en todos se viene desde hace años con esta práctica, pero hay periodistas que no vienen al conurbano desde hace una década, o nunca vinieron.
Por lo tanto cuando usemos el término “Barones” no lo vamos a hacer en forma despectiva, sino con respeto, por la acción de muchos en pro de sus distritos, y porque no consideramos a la mayoría de los votantes, la masa más grande de argentinos, una manga de imbéciles, porque hubo jefes comunales que podrían haber sido actuales “Barones” y por sus gestiones malas fueron derrotados en elecciones limpias, por ejemplo Roussellot en Morón, Libonatti y familia en San Martín, Salzmann en Marcos Paz, y hasta Marcelo Coronel fue destituido en General Rodríguez.
Algunas figuras públicas de la Primera están en cargos electivos desde la recuperación democrática, como el “Japonés” García, diputado provincial en 1983, y ganador de las elecciones a intendente de Vicente López en el 87, 91, 95, 99, 03 y 07.
O Osvaldo Amieiro, que asumió como concejal en San Fernando en el 83 y se mantuvo como presidente del HCd hasta el 95, en que ganó la intendencia, para ser reelecto en cuatro oportunidades.
Otros intendentes, como Raúl Othacehé y Hugo Curto, dirigen los distritos de Merlo y Tres de Febrero desde el año 91.
Distritos creados en el año 1995 nunca tuvieron otro jefe comunal que no sean Jesús cariglino en Malvinas Argentinas, o Alberto Descalzo en Ituzaingó. En otros casos conforman duplas familiares como Jorge Varela y Stella Giroldi en Campana, o “amiguísticos” como Mariano West y Andrés Arregui en Moreno, que en este último caso llevan dos mandatos cada uno.
No son “Barones” De la Torre en San Miguel, ni Sandro Guzmán en Escobar, ni Luis Acuña en Hurlingham ni Carlos Selva de Mercedes, en una situación intermedia podríaubicarse a Zúccaro de Pilar y Juan Carlos Caló de Las Heras.
Mario Delfino de Suipacha es la cabeza de un distrito de los más pequeños, pero gana las elecciones desde el 99.
Ricardo Ivoskus es claramente un “Barón”, y si logra otra reelección Ricardo Curutchet en Marcos Paz, alcanzará tal categoría.
Y un caso especial es el del intendente de Tigre, Sergio Massa, que vino a romper el equilibrio de la Primera, que a diferencia de la Tercera con Alberto Balestrini, no tenía una jefatura política unipersonal, sino compartida entre el “Vasco” Othacehé, el “Negro” Curto, junto con Descalzo y Amieiro. Massa es el político de la Primera Sección con más condiciones para elevarse a responsabilidades más altas, por lo que resulta obvio que se puede sentar con sus pares, si quiere, y si no quiere sentarse se la puede bancar.
Por supuesto que en casi todos los municipios hay trampitas electorales, aprietes y amenazas, prácticas clientelares, pero de los 3 millones y medio de electores de la Primera no se puede pensar que sean engañados o participen de una mafia durante décadas, si los votan es porque están de acuerdo racional o sentimentalmente en hacerlo, por lo que las opiniones tipo Carrió acerca del conurbano y nosotros, los “conurbanos” son agraviantes, en síntesis es pensar que los que votan a los intendentes son NDM y la minoría que vota a la oposición, mentes iluminadas y ciudadanos ejemplares.
Siendo la región más importante del país por cantidad de habitantes, peso político y poderío económico, el conurbano es el gran olvidado por los medios, que solo bajan cuando hay un crimen o un tumulto político, y que cuando hablan de nosotros, lo hacen con un profundo desconocimiento y hasta con mala leche.

















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