AUHrgentina, el país de Javier Milei con asistencia social directa y empleo trash que aturde al peronismo

AUHrgentina, el país de Javier Milei con asistencia social directa y empleo trash que aturde al peronismo

Mientras la ocupación asalariada privada sufrió su mayor caída en 18 meses, la AUH duplicó su poder de compra. Base social, electorado y caja, dilemas del PJ.

 

Por Adrián D'Amore

 

Por debajo de la batalla cultural altisonante que estigmatiza a los kukas en el festival de doma y folklore libertario, el gobierno de Javier Milei está lacrando con su sello una Argentina que amenaza con mandar al archivo la caja de herramientas políticas y simbólicas del peronismo y de su otro yo, el espacio nacional y popular.

Dos datos de la semana que termina abonan esta afirmación. El primero es que los prototípicos trabajadores de la Argentina peronista, los empleados “en blanco”, son una especie en vías de extinción. El segundo dato es que la Asignación Universal por Hijo (AUH) duplicó su poder de compra durante los últimos dos años.

No se trata de hallazgos, sino de la evidencia de que hay una estructura económica y una base social que vienen mutando desde hace al menos tres décadas y de una nueva manera del poder político y económico de vincularse con el núcleo duro de la principal fuerza de la oposición.

La reforma laboral que no miramos

En octubre pasado, el empleo formal privado se derrumbó a niveles mínimos desde junio de 2022, según el relevamiento que publicó esta semana la consultora Politikon Chaco sobre cifras oficiales. Se perdieron 71.296 puestos en todo el país, la mayor caída en 18 meses.

En los primeros 23 meses de la era Milei el sector privado perdió casi 177.000 puestos de trabajo, según surge de los datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

A la vez, en el mismo periodo la dotación de personal en el sector público nacional se redujo en 60.784 puestos, según el informe periódico del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

El conteo que lleva el especialista Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, totaliza 270.852 puestos asalariados formales perdidos en el mismo periodo. Incluye el empleo formal en casas particulares, que se retrajo más que el promedio general y supera los 30 mil casos.

Como lo explica Francisco Aristi en Letra P, hasta los ganadores de la economía de Milei despiden personal. Desde hace una década el único formato de empleo que crece es el monotributismo. El cuentapropismo informal que esquiva las facturas trepa en los registros.

Lo sufren los sindicatos, que pierden capitaciones y aportes a las obras sociales, sí, pero no sólo es un problema de caja. La tendencia que muestra cómo el capital prevalece sobre el trabajo revela que aquel operario emblemático que retratan los murales de la CGT o los que pintó en los 70 Ricardo Carpani es un sujeto político que sólo parece seguir indemne en el discurso de la dirigencia.

Javier Milei, política social y algo más

La Asignación Universal por Hijo quizá sea la única medida de los gobiernos kirchneristas que no cayó en la grieta. Amasada a finales de los 90 en la militancia del Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo) y bandera de Elisa Carrió en los primeros 2000, aquella iniciativa tomada en 2009 por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner se volvió política de Estado.

Desde su llegada a la Casa Rosada, Milei le insufló recursos de manera prioritaria como un instrumento clave de contención de los sectores más necesitados. A la vez, volteó otros programas para deshidratar a los movimientos sociales, los “sindicatos de los pobres” que se ganaron su lugar en el universo nac & pop en la calle tras la debacle del 2001.

La AUH llega hoy a 4,2 millones de personas. La Tarjeta Alimentar, otra política de asistencia directa, tiene 2,6 millones de beneficiarios, según reporta el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

La AUH fue de $122.827 en diciembre pasado. En el bolsillo, $98.261 luego del descuento del 20% que se cobra a fin de año con la certificación del cursado de estudios. Según un trabajo de Fernando Gallegos Piderit publicado el mes último por el Observatorio de la Deuda Social Argentina que depende de la UCA, alcanza a cubrir aproximadamente entre el 42% y el 48% de la canasta básica alimentaria y entre el 19% y el 22% de la canasta básica total de una familia tipo que recibe dos asignaciones y la tarjeta Alimentar.

De los seis principales grupos poblacionales dependientes de ingresos formales que relevó en base a datos de la ANSES y el INDEC Nadin Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), durante el periodo noviembre 2023-diciembre 2025 el mayor aumento real de su poder adquisitivo lo consiguieron quienes cobran la AUH. Lo duplicaron.

Lejísimos aparecen quienes perciben jubilaciones que superan el monto que habilita el bono extraordinario. Nueve puntos arriba. Es el otro pelotón de los dos únicos que le ganaron a la inflación en la era Milei.

 

Los movimientos sociales se subieron al colectivo de la política por la puerta del kirchnerismo y sentaron a varios de sus referentes al volante de los presupuestos públicos para Desarrollo Social. Resistieron con aguante a Mauricio Macri en el poder. Tanto que el gobierno de Cambiemos aumentó la cantidad de planes sociales que había heredado de CFK.

Alberto Fernández logró la hazaña de financiar sus propias movilizaciones de protesta piquetera, con Emilio Pérsico como barba visible de un funcionariado oficialista surgido de organizaciones como el Movimiento Evita y Barrios de pie.

Milei los bajó por la puerta de atrás al grito de “basta de intermediarios”. Hay voces de la Iglesia que trajinan los pasillos de los barrios más abandonados y alertan sobre la falta de referentes que antes, aun en medio del toma y daca, ejercían algún tipo de autoridad social rodeados de la miseria y el narco.

El desafío del peronismo

Está dicho hace rato que la reforma laboral ya la hizo el mercado. Por si fuera poco, la Casa Rosada y el Círculo Rojo van por más.

La fractura social es un drama estructural que no permite análisis estandarizados.

La inflación baja en el ranking de los problemas que más preocupan a la ciudadanía, mientras sube la inquietud por los ingresos y la falta de trabajo.

Carlos Menem, ese ícono del presidente Milei, obtuvo su reelección en 1995 a caballo de la convertibilidad, el uno a uno y el "voto cuota", pero comenzó a desbarrancarse con la recesión y el desempleo. ¿Puede la asistencia social directa de hoy ser el colchón que no tuvo el riojano? ¿Puede consolidar Milei su modelo a fuerza de AUH y laburos trash? O como se pregunta Campos, ¿hasta dónde pueden absorber a los caídos Uber y Rappi?

En ese mapa líquido, amplios sectores del electorado quedan sin representación y se vacían organizaciones y dispositivos que a esta altura no reportan oportunidad, mérito ni conveniencia.

Mientras tanto, ¿en qué piensa el peronismo cuando la base social que supo representar se licua bajo sus pies como arenas movedizas?

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