Atados y desatados en el juego opositor

El llamado de los máximos referentes del progresismo a armar un frente conjunto para pelear la presidencia al kirchnerismo, abrió el debate en la centroizquierda nacional. Qué es lo que une y desune a un sector importante del pensamiento político nacional, que pocas veces ha demostrado intenciones reales de poder en el país
Octubre se encuentra cada día más cerca, es por eso que la mayoría de los partidos políticos vienen haciendo reuniones y negociaciones entre diferentes referentes para intentar llegar a acuerdos que le den una mayor chance en las próximas elecciones generales.

Un sector con fuerte apoyo simbólico en una parte importante de la sociedad, es sin dudas el del progresismo nacional, que con un tinte centroizquierdista y basado en los problemas reales de la sociedad y de la Nación, busca dar forma a un proyecto conjunto que una a todas las vertientes de un espacio amplio y complicado de unir.

La Agencia de Noticias CNA lo invita a hacer un recorrido por las principales coincidencias y diferencias que mantienen los distintos candidatos dentro de este espacio del pensamiento político nacional.

Pino Solanas: su adhesión a una nueva manera de hacer política, rompiendo con el clásico bipartidismo, le ha llevado a ganar un espacio en un amplio sector de la sociedad, sobre todo independiente, clase Media y estudiantes, abriéndose un abanico todavía impredecible de votos hacia su persona, sobre todo por sus proyectos a favor del Medio Ambiente, revisión de la deuda externa y recuperación de los recursos naturales.

Su negativa a forma un bloque opositor progresista junto al radicalismo, además de decir públicamente que con Elisa Carrió y Julio Cobos, no puede compartir un proyecto en común, impide la unidad completa del sector e invita a pensar que las divisiones van a seguir latentes sin la posibilidad de alcanzar nada más que acuerdos parciales a nivel parlamentario.

El sueño del cineasta, es lograr que Margarita Stolbizer y el Socialismo se sumen a su cruzada anti-bipartidista, armando un fuerte polo progresista que sirva para romper con los clásicos partidos que gobiernan el centro de la escena a nivel nacional desde hace más de medio siglo. A este polo contra el PJ y la UCR , Pino ya sumó a Luis Juez, con quien ya acordaron apoyarse mutuamente, tanto en la elección provincial en Córdoba, como en la elección nacional.

Ricardo Alfonsín: es el hombre del radicalismo que más apoyo genera dentro del espacio progresista nacional, ya que sus posturas a favor de la inclusión argentina en Latinoamérica, de una economía con mayor injerencia del Estado y de amplitud democrática le hacen ganar amistades al interior de los demás partidos.

Le juega en contra de lograr consensos justamente el tener detrás suyo a personas de su partido que poco tienen que ver con un proyecto nacional, y que han estado sumergidos en lo peor de la vieja política a lo largo de las últimas décadas. Además, el recuerdo de la hiperinflación, las leyes de impunidad y del Pacto de Olivos que realizó su padre, le hacen perder votos en un amplio sector del electorado.

Su buena relación con Carrió, Stolbizer, Binner y Cobos, le abren un frente de oportunidades de posibles alianzas electorales con otros referentes progresistas, que le puedan abrir la chance de lograr el sueño de llegar a la Casa Rosada.

Elisa Carrió: Su ética republicana y la actitud de basar la política en la honestidad, austeridad e integridad de los funcionarios públicos, es el principal punto en común que tiene la chaqueña con todos los demás miembros del espacio.

Sus diferencias con Julio Cobos y con Ernesto Sanz, hacen improbable un acuerdo programático con el radicalismo en caso de que ellos ganen la elección interna del centenario partido, aunque si el ganador resultara Ricardo Alfonsín, la posibilidad de un acercamiento con el partido fundado por Leandro N. Alem sería más viable.

A esto hay que sumarle su amistad perdida con Stolbizer, la relación ambivalente que mantiene con el Socialismo, y la imposibilidad de accionar en forma conjunta con Solanas, la convierten en una especie de paria dentro del espacio progresista.

Hermes Binner: el Socialista es el único hombre que tiene una relación aceptable con todo el resto de los dirigentes de la centroizquierda, convirtiéndose en la presea preciada de estas elecciones, siendo la persona que todos buscan para compartir la fórmula presidencial, desde Solanas y Alfonsín, hasta Carrió, Cobos y Sanz.

La unidad de la oposición para romper con la hegemonía oficial en el Parlamento es algo por lo cual el mandatario santafesino brega constantemente, para que a partir de ese trabajo conjunto se puedan lograr acuerdos mayores a lo meramente legislativo, para pasar de llano

Su capacidad de gestión es valorada por el resto de los miembros del progresismo, aunque en los últimos tiempos se ha visto debilitado por no poder contener la interna que sufre hoy en día el Socialismo en su provincia, entre su candidato Antonio Bonfatti y el senador Rubén Giustiniani, que ha dividido al PS en dos, con posiciones muy disímiles una de otra, y que puede significarle un fuerte dolor de cabeza de cara al futuro inmediato.

Margarita Stolbizer: la bonaerense ha sabido consolidar al GEN (Generación para un Encuentro Nacional) en todo el país, recorriendo todos los lugares de la Argentina para instalar la idea de que otra forma de hacer política es posible.

Su buena relación con Alfonsín y Sanz en el radicalismo, sumado a las excelentes relaciones que mantiene con el Socialismo y con Pino Solanas, la lleva a ser una de las personas más codiciada por los otros espacios para que sea cabeza de lista en el mayor distrito electoral del país, debido a los excelentes números que cosecha en todos los sondeos de opinión.

La relación ambivalente que mantiene con Elisa Carrió, la enemistad política con su coterráneo Martín Sabbatella, y el poco predicamento que tiene su discurso en el vicepresidente Julio Cobos, invitan a pensar en poco probable algún acercamiento político de su parte hacia estas fuerzas.

Luis Juez: el cordobés levanta amores y odios dentro de la centroizquierda nacional, más que nada por su estilo directo y confrontativo con el bipartidismo, que le han generado una pelea “a muerte” con el radicalismo cordobés.

Sus críticas al manejo de los fondos públicos que efectúa el gobierno nacional, su capacidad de gestión demostrada al frente de la ciudad de Córdoba, más su perfil carismático y seductor para el electorado independiente y de clase Media, le hacen subir sus boletos en el progresismo.

La alianza que selló hace unos días atrás con Pino Solanas, donde ambos se comprometen a trabajar en forma conjunta en territorio cordobés y en el resto del país, cierran la puerta a posibles acuerdos programáticos con otros sectores, aunque no se les cierra la puerta a una unidad de acción con el GEN y el Socialismo.

Ernesto Sanz: el senador nacional cuenta en su haber el tener una buena relación con la estructura orgánica del radicalismo, lo que le permite contar con el apoyo total de los históricos de su partido, que creen que la UCR debe ser la base central del próximo gobierno que devendrá en la salida del kirchnerismo del poder.

Su mala relación con Elisa Carrió y Pino Solanas, sumado a los desencuentros que ha tenido con Luis Juez, Martín Sabbatella y Julio Cobos, hacen prever la poca capacidad que tendría para lograr alianzas electorales en caso de que consiga ser el candidato presidencial del radicalismo.

El alto nivel de desconocimiento que posee a su persona dentro de la sociedad, es un aspecto negativo que le impide crecer electoral y organizativamente alrededor del país, por lo que su dependencia de la estructura histórica de la UCR y de los viejos dirigentes desgastados en su imagen ante la sociedad, le impediría avanzar en un frente que contenga a diversos sectores del pensamiento político nacional.

Julio Cobos: el vicepresidente cuenta entre sus éxitos el haber sido la primera persona que le propinara una derrota al kirchnerismo, clavándole un puñal en el pecho en el Senado de la Nación al momento de la votación por la Resolución 125, con su famoso voto “no positivo”.

Su correcta relación con Alfonsín, Binner, Sanz y Stolbizer, invitan a pensar en que en caso de ser el candidato del panradicalismo, podría llegar a contar con todo el apoyo de estos partidos detrás de su figura, aunque sería impensable poder conseguir acuerdos electorales con Proyecto Sur, la Coalición Cívica o Luis Juez.

La inserción de su figura a nivel nacional es muy grande, pero el apego inicial a las políticas oficialistas bajo el mandato de Néstor Kirchner, generan un fuerte recelo en todos los sectores no kirchneristas, que le imposibilitarían lograr una fuerte introducción de su persona en el pensamiento más duro del progresismo nacional.

Martín Sabbatella: el ex intendente de Morón es una de las personalidades políticas con mejor imagen en la provincia de Buenos Aires, y sus posturas a favor de los derechos humanos y tendientes a terminar con las viejas prácticas del peronismo y el radicalismo, le han valido ocupar un espacio importante dentro de la política nacional.

Su relación amistosa con el kirchnerismo y la posibilidad de que su partido, nuevo Encuentro, sea el que encabece una colectora en la provincia de Buenos Aires, le impiden lograr acuerdos con otros sectores del pensamiento progresista nacional, quedando muy pegado a la figura de la presidenta Cristina Fernández.

De mala relación con Pino Solanas, Margarita Stolbizer y Elisa Carrió; con vínculo equidistante con el radicalismo, el Socialismo y el juecismo, Sabbatella es la esperanza K para sacar más votos en la provincia de Buenos Aires y de esa manera poder conseguir el tan ansiado 40 por ciento de los votos en la primera vuelta electoral que le impidan entrar en un ballotage.

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