Arroyo, entre una ciénaga, y la grieta radical

Arroyo, entre una ciénaga, y la grieta radical

CAMBIEMOS ¿era una fórmula adecuada en Mar del Plata? O mejor dicho, no se evaluó que competían peras con limones.  La coalición del PRO, la UCR y la CC tiene un objetivo excluyente: desplazar al kirchnerismo desde la presidencia de la Nación, con evidencias, indicios y señales de claro retroceso económico, institucional y social.

En General Pueyrredón, el ganador de las PASO, Carlos Fernando Arroyo no tiene ningún tipo de empatía política con sus socios circunstanciales, un partido vecinal, la UCR y la Coalición Cívica. Son el agua y el aceite. Y por más que se desgañiten, Ernesto Sanz y Emilio Monzó, como ocurrió el martes en nuestra ciudad, las diferencias son insalvables.

¿Qué pidieron Sanz y Monzó? Un esfuerzo adicional para alcanzar un interés supremo, que necesita del eslabón de las intendencias, para hacer ganar a Mauricio Macri y Gabriela Michetti. Lo hicieron además cuando CAMBIEMOS, tiene ya prácticamente 60 intendencias ganadas en territorio bonaerense. Un número que supera las expectativas previas. Casi excluyentemente debido a la titánica militancia de María Eugenia Vidal, que eclipsa en muchos casos al propio Mauricio Macri.

Hay aventureros políticos y veletas, que giran en torno al doctor Carlos Arroyo, quien es necesario decirlo, hacen un aporte importante a quienes han montado una operación de desprestigio y descalificación, a través de la confrontación, que tiene como base el multimedios oficialista de Florencio Aldrey Iglesias. Va la pena recordar que Vilma Baragiola y su lista en las PASO,  debieron desembolsar importantes sumas de dinero,  como pago de espacios de publicidad para difundir sus propuestas proselitistas.

Es indefectible, entrar en este tipo de análisis, ya que si preocupaba el entorno de Baragiola, que en su momento la llevó a la hecatombe política, no es menos preocupante observar lo propio en el doctor Arroyo, quien no puede sólo con su experiencia y capacidad, emprender semejante cometido, como alcanzar con los votos el derecho de ser el próximo intendente.

No cuenta además de celular y correo electrónico, con un GPS que le permita detectar dónde están sus reales enemigos, que hoy pululan a su alrededor, adoptando actitudes propias de intendentes electos, armando agendas, promoviendo y convocando gente para la integración de un futuro gabinete, como está ocurriendo en la actualidad.

Mientras  Sanz y Monzó, apelaban como en un SOS a sumar para octubre, y eventualmente, en segunda vuelta en noviembre, ante ganadores de la Quinta y Séptima Sección Electoral, se observaba la ausencia de Vilma Baragiola y de autoridades del bloque de concejales de la UCR.

Ahora Arroyo, más que nunca,  necesita capturar parte los votos de la UCR, para ratificar el resultado de la madrugada del 10 de agosto. Las PASO lo dejaron en la puerta, pero también la habían dejado a Vilma en las legislativas del 2013, donde sumó tanto como el segundo y el tercero, en ese entonces Alejandro Ferro y Carlos Arroyo.

Se habla, lo hace el propio Arroyo,  de tenidas gastronómicas y asados entre las partes. Pero no se trata de ir a cantar con el “Chaqueño” Palavecino o hablar de fútbol con el “Coco” Basile. Se trata de ganar las elecciones y de la futura gobernabilidad de una ciudad azotada por el perigeo y devastación del Movimiento Nacional y Popular.

¿Cómo se puede cometer semejante acto de torpeza? La exclusión intencional del bloque radical, no de la presencia orgánica, se le adjudica a Emiliano Giri, operador, coordinador y vocero de Arroyo, quien se ha adueñado de un espacio, que en realidad ha intrusado, a expensas de la cautela del candidato, desbordado por un resultado que dejó perplejos a propios y extraños.

Nadie está trabajando por Arroyo y la ciudad, y este decisivo factor no escapa a la lectura de quienes observan en silencio, cómo se desenvuelve el inquietante y preocupante entorno de Carlos Arroyo, gente sin escrúpulos, escindidos y rechazados, que hoy el viento a favor los arrima a Agrupación Atlántica.

La influencia del multimedios La Capital, en esta instancia no ha servido para que Daniel Scioli, se corone en la Quinta Sección Electoral, como candidato más votado en ciudades que comprenden nada menos que Mar del Plata y Tandil. Es la que más votos aporta en la Provincia de Buenos Aires después de La Matanza. Florencio Aldrey Iglesias sabe de jugar fuera del reglamento, porque ha disciplinado al resto de los políticos, para que sean columnas de sus proyectos, siempre alineados con los oficialismos, aún dentro de la propia dictadura militar, algo que hoy se le cuestiona a Arroyo.

Si Carlos Arroyo, en esta etapa crucial de su campaña no genera sus propios anticuerpos, no sería nada extraño que deba sortear extraordinarias dificultades de campaña en principio, y luego si obtuviera la intendencia, situaciones propias de la política le hagan pagar el excesivo costo para los marplatenses de un turno de gobierno, que arranque ya condicionado en la transición que media hasta el 10 de diciembre.

Hay un pésimo manejo de su campaña, cómo se está evidenciando, propio de advenedizos, aventureros e improvisados, que buscan recuperar desde el dinero público lo que vienen invirtiendo en la política, con argumentos falaces y continuas mutaciones, que parafraseando a Máximo Kirchner, como dice CFK “El que pone la tarasca, luego la quiere recuperar”, es decir que no los movilizan ni los actos republicanos ni el bien común ni la austeridad, y mucho menos la transparencia.

Arroyo sabe que solo no puede, pero a la hora de seleccionar ha demostrado, que ha reinado su ingenuidad (como lo afirman desde su riñón político), hace falta mucho más que los intereses ambiciosos y personales,  que por ejemplo van por el cambio del uso de suelo de un estacionamiento en Playa Grande, entre otras cosas.

A Arroyo lo sorprenderá la lógica del negocio (que está en las antípodas de su pensamiento) y no casualmente se ha comenzado a generar teniéndolo como tácito interlocutor, algo de lo que seguramente está en su desconocimiento, precisamente porque no alcanza con su papel de buen tipo, hombre simple, desconectado cibernético, cautela e ingenuidad. No son palos para Arroyo, sino para que le hagan llegar algún papel impreso. Está mal rodeado, mal asesorado y mal aconsejado, en un brete en el cual estamos todos metidos.  Por ahora son luces amarillas, pero en 60 días cada voto tiene una importancia vital.

Jorge Elías Gómez

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