El ajuste que viene: por qué Scioli y Macri ocultan lo inevitable

El ajuste que viene: por qué Scioli y Macri ocultan lo inevitable

Ninguno de los candidatos admite que el próximo gobierno deberá devaluar y corregir el gasto.

Durante el debate del domingo, Mauricio Macri y Daniel Scioli cruzaron acusaciones sobre el presente y el futuro de la economía, insistiendo con los discursos que cada uno había desplegado en su campaña, aunque esta vez tuvieron la oportunidad de decírselo cara a cara a su rival.

En el caso del candidato oficialista, advirtió hasta el hartazgo que su contrincante busca un ajuste y una devaluación, que vendrá cuando se levante el cepo cambiario de un día para el otro. En cuanto al jefe de gobierno porteño, culpó al kirchnerismo “porque hace cuatro años que no crecemos”.

“Cristina realizó una de las devaluaciones más grandes del mundo. Fue este gobierno el que viene haciendo un ajuste durísimo. Por eso ahora viene una expansión de la economía”, aseguró el líder del PRO, repitiendo un argumento de Federico Sturzenegger.

En tanto, Scioli prometió que el dólar va a valer 10 pesos en enero y en sus spots se comprometió a mantener todos los subsidios que hoy mantienen planchadas las tarifas de los servicios públicos en la Capital y el Gran Buenos Aires.

Pero el déficit fiscal que este año cerraría entre 7 y 8 puntos del PBI, y la imparable hemorragia que día a día va dejando al Banco Central sin reservas líquidas, que llevó ayer a Alejandro Vanoli a endurecer el cepo para los importadores todavía más, anticipan que el próximo presidente deberá introducir correcciones para encarrilar el desorden macro con el que Cristina dejará el poder, por más que los candidatos a la Casa Rosada no lo reconozcan en público.

En ese sentido, los asesores en esa materia de los dos espacios ya insinuaron por dónde podría empezar el ajuste fiscal. Hoy Miguel Bein planteó que "hay efectivamente una distorsión grande" en la cuestión de los subsidios económicos. Y Aníbal Fernández reconoció que si gana el gobernador bonaerense, podría llegar a devaluar.

"Hoy pagar los costos de electricidad en la Argentina se dice que las tarifas hay que multiplicarlas cinco o seis veces, ni siquiera es 100 o 200 por ciento, eso también requiere sintonía fina", precisó el consultor.

Coincidió así, curiosamente, con el macrista Carlos Melconian, el más directo de los referentes del PRO en la materia. En un informe que se filtró ayer, el economista afirmó que para reducir el gasto las tarifas de luz deberían subir hasta cinco veces, y las de gas y transporte, duplicarse.

“Es clave que en el primer trimestre esto sea todo corrección de precios relativos por única vez", sentenció el director de MyS.

Para Melconian, la tarifa eléctrica promedio debería subir 250%, aunque en el caso de los consumos pequeños subsidiados, 500%, y para el comercio y la industria, 400%.

"Yo personalmente lo que pienso es que uno tiene que hacer sintonía fina, para hacer sintonía fina hay que trabajar, sentarse y tener una base de datos", opinó por su parte Bein, para que de esta manera lo reciben “quienes más lo necesitan” y no están en condiciones de afrontar la totalidad del costo.

En diálogo con LPO, el director del Centro de Análisis Sociales y Económicos(Case), Eduardo Curia, consideró que “el núcleo duro macroeconómico de fondo está desquiciado, hay desalineamientos profundos en todas las variables”.

“Yo discrepo con el gradualismo de manera tajante”, sostuvo Curia, lo que para el economista está plasmado en los asesores de Scioli que hablan de “ajuste homeopático”.

De ahí que su propuesta sea dejar flotar el dólar “con intervención”. El problema es que “el Banco Central tiene reservas disponibles escuálidas”, por lo que el próximo gobierno podría buscar alguna línea de financiamiento automática del Fondo Monetario Internacional. “Es el que más puede ayudar y rápido”, apunta.

Por otro lado, el próximo gobierno debería “ordenar la política fiscal y monetaria”, con “correcciones de velocidad” en el crecimiento de esas variables, y no en términos absolutos para que vayan por debajo de la tasa de devaluación, puntualiza Curia.

A su vez, el director de la consultora NoaNomics, Félix Piacentini, cree que “el escenario más probable es un shock cambiario del 30 ó 40 por ciento” combinado con un “gradualismo fiscal”, pero no en términos nominales “tipo López Murphy, porque durás 15 segundos”.

Piacentini propone “aumentar sueldos a una tasa menor a la inflación” y “diseñar un mecanismo para que el shock cambiario no se vaya a precios rápidamente”, por ejemplo, como hizo Cavallo con la Convertibilidad cuando prohibió indexar contratos, o el corralito de Remes Lenicov que frenó el traslado de la devaluación a los productos.

Esta medida le permitiría al país “recuperar competitividad. De Córdoba para arriba el agro no tiene rentabilidad”, acotó, generando un mayor ingreso de dólares por la vía comercial.

“Esto cierra con crecimiento, que te permita recaudar más, que aumenten las exportaciones”, precisó el especialista.

La carrera del salario

En otro orden, Curia recomienda una “política de ingresos activa relevante para precios y salarios, que empiece por los precios”. No creo que todos los productos tengan incorporado un dólar de 16 como dice Macri. Algunos están más atrás y otros más adelantados. Con una política de ingreso activa se puede llegar a una convergencia que esté en valor más cercano a la mitad entre el oficial y el blue. Y en los precios donde se tiene que notar el ajuste cambiario se puede ahorrar bajar retenciones”, añadió.

“Ni Nacri ni Scioli tienen tanto consenso como para pedir que no haya paritarias del 40%. El equipo económico deberá tener mucha fantasía para evitar que se traslade la devaluación a los precios”, concluyó Piacentini.

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