En la última semana, Scioli acentuará las críticas a Cambiemos

En la última semana, Scioli acentuará las críticas a Cambiemos

El candidato del kirchnerismo cree que los votantes terminarán escuchando las denuncias contra Macri.

Daniel Scioli pasó ayer su día encerrado en su quinta de La Ñata, en Tigre, preparándose para el debate de esta noche. Lo acompañaron su jefe de campaña Alberto Pérez -que no suele visitar la casa de su jefe político- el jefe de los equipos de comunicación de la provincia de Buenos Aires, Juan Courel, y Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia. También estuvo la esposa del candidato, Karina Rabolini, desde hace varios meses convertida en uno de los puntales de la campaña del candidato oficialista.

En el entorno de Scioli prefirieron no adelantar qué estrategia elegirá para pararse frente a su ex amigo Mauricio Macri. No hizo falta. Desde hace varios días, el gobernador bonaerense viene mostrando las balas que descargará sobre su rival. Lo acusará de proponer “un regreso al pasado”, de impulsar una devaluación feroz que generará inflación y una recesión pronunciada y de abrevar en la endemoniada década del ‘90.

Scioli tiene resuelto seguir mostrando su cara más dura y alejarse de la caricatura que lo mostró durante años repitiendo que su actitud ante la política evidenciaba dosis infinitas de “fe y optimismo”, cualidades que había ganado en su época de corredor de lancha. ¿Le dio resultado ese plan? Las encuestas conocidas dicen que no ganó votos en los últimos días, pero cerca de Scioli aseguran que ese mensaje terminará influenciando a quienes se inclinaron por Sergio Massa el 25 de octubre, sobre todo a sectores del conurbano bonaerense con identidad peronista y pocos antecedentes de haber elegido boletas de otro partido.

El “Scioli desconocido”, para usar la etiqueta que le puso Macri, con quien se conocen desde hace décadas, recuperó la retórica que tantos buenos resultados le dio al kirchnerismo, sobre todo en la gestión de Néstor Kirchner y en los primeros seis años de los mandatos de Cristina Fernández. El propio gobernador dijo ayer que lo suyo no es campaña agresiva sino la simple “descripción de una realidad” y acusó al jefe de Gobierno porteño de “esconder a sus economistas”. El reflejo del candidato de atarse a un estilo que nunca había cultivado generó dudas en sus propios colaboradores, aunque Scioli mismo sostiene que esa es la vía para revertir la tendencia que marcan los pronósticos electorales y llegar en mejor posición que Macri al domingo próximo.

El viernes, y ayer en un acto en Córdoba, Carlos Zannini, el compañero de fórmula de Scioli, acentuó ese perfil, aunque con un giro que hasta ahora prefirió evitar el gobernador bonaerense: la acusación directa a los medios de comunicación.

El postulante del Frente Para la Victoria llega a la cita de esta noche además multiplicando sus apariciones en canales de TV, diarios y radios. Su idea es seguir ese camino en los próximos días para saturar los medios electrónicos con su imagen hasta el límite que le permita la legislación electoral. Scioli manejó ese terreno con solvencia desde siempre y sus competidores políticos siempre le envidiaron la comodidad con que se sentaba en cualquier estudio de TV y su habilidad para esquivar las preguntas más incómodas huyendo hacia respuestas ensayadas con una sonrisa como escudo.

Por difícil de creer que parezca, desde el 25 de octubre Scioli se tuvo que dedicar a sortear más ataques desde la tropa propia que desde el campamento de enfrente. Podría decirse que cada intento suyo por ampliar su base electoral recibió una respuesta dura desde el Gobierno. Su llamado a Sergio Massa para congraciarse con sus votantes derivó en un insulto al ex candidato del Frente Renovador pronunciado con plena conciencia por le ministro de Economía, Axel Kicillof. Lo llamó “forro” ante un grupo de vecinos. A su vez, cuando Scioli dio una entrevista en el programa periodístico más visto de la TV, el que conduce Jorge Lanata, Aníbal Fernández le reclamó que no lo haya defendido. Un contexto difícil.

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