Mar del Plata: un exministro y una dirigente de La Cámpora, en una disputa todavía abierta

- ¿Será que aquí, el 27 de octubre, habrá por primera vez una mujer intendenta? Con ella, un peronismo victorioso que rompa el histórico maleficio en el distrito. Tal vez, la oportunidad de un nacido en la ciudad que busca gobernarla luego de haber intentado en otro municipio. O, también posible, la de un candidato que vuelva a ganar una elección general desde una boleta corta.

Los diputados nacionales Fernanda Raverta y Guillermo Montenegro asoman en un duelo casi mano a mano en General Pueyrredón, si no fuera porque el exintendente Gustavo Pulti, con 17,5%, desde su partido vecinal les pisó los talones en las PASO. Raverta fue la más votada, con 27,7% de los votos. En la interna el exministro dejó en el camino a Vilma Baragiola, que calzaba el traje de favorita, y ahora brega por retener el 34,8% que sumaron los dos postulantes de Juntos por el Cambio. Menos de 60 días antes, la elección está abierta.

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Si un sentido principal tuvieron aquí las primarias fue definir el cruce entre Baragiola y Montenegro. El otro, secundario, medir dónde estaba parado cada uno de los aspirantes. Así surge que el actual intendente, Carlos Arroyo, queda lejos de la competencia. En 2015 había ganado con más de 50 puntos. Solo pudo retener uno de cada diez votos.

Raverta es casi tan nueva como Montenegro en términos de cargos locales. Fue diputada provincial por la quinta sección y está por cumplir cuatro años como legisladora nacional. Es referente histórica del kirchnerismo local desde La Cámpora, un sello que incomoda en este tramo en el que tiene que salir a buscar el voto independiente o de otras fuerzas. Para ella, una buena elección rondaba los 20 puntos. Necesitaba una gran ola del Frente de Todos para crecer. Aun cuando en este distrito no ganaron, entre Alberto Fernández y Axel Kicillof le dieron desde la lista sábana un tsunami de votos más alto que a ningún otro.

Apenas finalizadas las PASO, Raverta salió a buscar aliados para asegurarse la victoria. Apunta a votantes de Pulti, a quien le negó una interna de la oposición que acompaña la propuesta nacional y provincial del Frente de Todos. Y también a radicales desencantados, en particular al ala alfonsinista, que siente escozor tanto por Pro como por el kirchnerismo.

Enfrente está Montenegro, marplatense de origen, pero regresado recién hace dos años. La primera vez fue en la presentación del Operativo Sol, en diciembre de 2017. La gobernadora María Eugenia Vidal, su madrina política en la carrera por la intendencia, lo ubicó a su lado en el escenario. A Arroyo lo mandó a una tribuna.

Desde entonces caminó el distrito con dos batallas a la par: la primera, que los marplatenses lo conozcan. La otra, superar en la interna a Baragiola, la más votada en las legislativas de 2017. Pasó las dos pruebas. Los referentes radicales, con el diputado provincial Maxi Abad en punta (va por la reelección y es cabeza de lista), ajustan el ensamble de piezas para la campaña y un eventual futuro gobierno. El objetivo es cuidar los votos de Baragiola. De cada 14, 11 se quedan con Montenegro", aseguró a LA NACION uno de sus colaboradores. Con eso y algo más, dicen, les alcanzaría para un triunfo.

A Montenegro le toca cargar con el retroceso del proyecto nacional y provincial de Juntos por el Cambio, reflejado en las urnas hace menos de un mes. Y la crisis económica posterior, que aquí se siente y mucho. La buena para el exembajador en Uruguay es que tanto Macri como Vidal ganaron en este distrito, uno de los pocos de la provincia donde pueden agitar esa bandera.

Por eso la gobernadora hará campaña aquí con no menos de dos visitas. Esta ciudad es uno de los refugios desde los que esperan poder reconstruir el proyecto.

Montenegro seguirá con su modelo de campaña: visitas a vecinos y comerciantes, charlas mano a mano. Siempre contacto directo. "Gestión y honestidad, con base en seguridad", resumen a su lado. Creen que la capacidad de administrador lo diferencia de Raverta, que solo ocupó cargos legislativos. ¿Su contra? Le cuestionan que antes quiso ser intendente de San Isidro.

La candidata del Frente de Todos también camina mucho y tendrá bien cerca el abrazo de los grandes ganadores de las PASO. Kicillof, más de una vez; Alberto Fernández, por lo menos una, andarán por aquí en horas decisivas. Quieren darle el empujón que la lleve a gobernar donde nunca ganó un peronista.

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