Los gobernadores del PJ buscarán negociar como un bloque homogéneo

Los gobernadores del PJ buscarán negociar como un bloque homogéneo

Deberán resolver sobre las boletas para diputados y senadores nacionales, donde CFK buscará influir. 

Sergio Uñac abandonó, antes de levantar la persiana electoral, la semi neutralidad que le permitió transitar, como un equilibrista, entre su identidad PJ -preside el de San Juan- y el fallido sponsoreo de Roberto Lavagna.

El sanjuanino que reeligió cómodo nunca se sentó a la mesa "terceraviísta" de Alternativa Federal (AF) pero tampoco tomó té con Cristina Kirchner en el Instituto Patria.

Esa equidistancia, que anidó en una fantasía personal de irrupción en el ring nacional, se empezó a licuar cuando Cristina cedió la cima de la boleta del peronismo K a Alberto Fernández. Tardó pero, al final de aquel sábado, Uñac saludó el gesto de la ex presidenta.

Como otros gobernadores que no hicieron cristinismo -alguno militó la "alternativa"-, pero al final confluyó en el PJ por el "riesgo Macri" y por la ilusión del regreso del peronismo al poder, Uñac busca un lugar desde donde jugar la próxima partida.

Uñac, dicen a su lado, imagina que cuando se arrime el 22 de junio, día de inscripción de listas, el malón de los gobernadores peronistas se alineará masivamente detrás de la doble F. Solo el cordobés Juan Schiaretti y el salteño Juan Manuel Urtubey parecen resistirse a la fuerza de gravedad de ese polo de poder.

Pero el bloque de mandatarios quiere intervenir y negociar como un actor de cierta homogeneidad: tendrán, por ejemplo, que resolver las boletas de diputados y senadores nacionales, sobre las que el Instituto Patria querrá influir.

Hay una lógica: Cristina degolló sus listas K para las elecciones provinciales pero querrá que los suyos "cobren" en las boletas nacionales. Eso se anticipa como un conflicto de intereses: la unidad duele y deja ganadores y perdedores.

El "embudo" de las listas tiene otra características para el macrismo que enfrentó en San Juan una profunda crisis de identidad: Marcelo Orrego, el candidato del frente que integran el PRO y la UCR, negó hasta el domingo su vínculo con Mauricio Macri.

Ese "macrismo sin Macri" debe, ahora, ordenar las piezas de la próxima escala electoral: la primaria nacional del 11 de agosto y la general del 27 de octubre.

San Juan es un caso testigo: Eduardo Cáceres, diputado nacional y jefe del PRO, debe maniobrar para que Cambiemos no se desfleque y garantizar que el sector de Orrego -y Roberto Basualdo- siga adentro aunque haya negado a Macri.

A Orrego le ofrecen encabezar la boleta de diputados nacionales de Cambiemos, lo que lo enfrentaría a un dilema espeso: aceptar compartir lista con Macri luego de haberse despegado de él durante toda la campaña.

En San Juan, como en buena parte del país, Macri no es un imán de votos ni de aplausos: en esta provincia tiene apenas 11% de imagen positiva y su intención de voto trepa a 18%. Eso explica porqué Orrego se desmarcó y, al mismo tiempo, porqué ahora Cambiemos lo quiere al tope de su tira en la provincia.

Coment� la nota