Batalla de alto impacto en la primera grande de la saga

Batalla de alto impacto en la primera grande de la saga

Lavagna tiene atado su futuro a lo que pase con el socialismo en su bastión. Termómetro para Macri en la crucial zona centro y ensayo clave de la unidad peronista de cara a las presidenciales. 

En medio de la turbulencia económica, las elecciones primarias de Santa Fe moverán este domingo el tablero de la política de manera contundente. En el tercer distrito electoral del país, el peronismo intentará subirse a una victoria para mandar a la dirigencia nacional un mensaje de unidad, el socialismo buscará mostrar su poder para empujar la candidatura presidencial de Roberto Lavagna y Cambiemos tratará de sostener el voto que necesita Mauricio Macri para buscar su reelección.

Como explicó Letra P, la zona centro del país, donde se concentra gran parte del padrón electoral, es clave para el Gobierno nacional. Con Córdoba a la cabeza, los votos de esa región fueron determinantes para depositar a Macri en Balcarce 50 en 2015 y le dieron un fuerte respaldo en las legislativas de 2017. En Santa Fe, la fórmula Mauricio Macri-Gabriela Michetti obtuvo el 55,72% de los votos en el ballotage. En primera vuelta había cosechado el 35,29%. Dos años más tarde, Cambiemos obtuvo el 37,80% de los votos en la elección para diputados nacionales y se quedó con el primer puesto.

Crisis mediante, el panorama 2019 no parece alentador para el oficialismo nacional. La Casa Rosada apuesta todo a José Corral, el intendente de la capital provincial y ex presidente de la UCR que rompió con el Frente Progresista para sellar su pase a Cambiemos y consagrarse candidato por el oficialismo. Las encuestas previas lo ubican tercero, lejos de la pelea que darán cabeza a cabeza el socialismo, con el Frente Progresista, y el peronismo con el frente Juntos.  

Por la importancia estratégica que tiene la región en el componente de voto macrista, la Casa Rosada le envió a Corral todos los refuerzos posibles.

Por la importancia estratégica que tiene la región en el componente de voto macrista, la Casa Rosada le envió a Corral todos los refuerzos posibles. Macri viajó el miércoles personalmente a Venado Tuerto para darle su apoyo al radical. Antes, en Santa Fe habían desembarcado Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Marcos Peña, Gabriela Michetti, Ernesto Sanz y Elisa Carrió. Un respaldo más que contundente. Santa Fe es el tercer distrito electoral del país y representa el 8,36% del total.

En el oficialismo temen, sin embargo, que su candidato no pueda superar los 20 puntos, lo que marcaría un fuerte retroceso de Cambiemos en el territorio. La experiencia de Entre Ríos y los casi 25 puntos de diferencia que le sacó el peronismo, encolumnado detrás de Gustavo Bordet, al radical Atilio Benedetti, ya le dieron a la Rosada un golpe más duro de lo esperado.

La provincia tiene un condimento adicional. En 2015, el PRO perdió la gobernación frente al socialismo por una diferencia de apenas 1.500 votos. En las primarias de abril, el candidato Miguel del Sel obtuvo el 32,07% de los votos, que se redujo a 31,65% en las elecciones generales del 14 de junio, a expensas del crecimiento del peronismo, que llevaba al mismo Omar Perotti en su boleta. 

Cuatro años después, el rafaelino volverá a competir, esta vez en una interna potente en la que se medirá con la rosarina María Eugenia Bielsa. Tras haber logrado unir a todas las vertientes en un mismo acuerdo, el peronismo llega confiado a las primarias. La gran incógnita del Frente Juntos está puesta en la segunda etapa de la elección y consiste en develar si el ganador de las primarias logrará conservar los votos de su oponente en las elecciones generales del 16 de junio.

En cualquier caso, la señal del peronismo santafesino al ámbito nacional será el mismo: que la unidad completa puede llevar a la victoria y hasta podría hacerle recuperar al PJ la tercera provincia más grande del país. En ese mensaje coincidieron Bielsa y Perotti en los últimos días, después de algunos zigzagueos. 

"En lo nacional, ojalá se dé lo que transitamos en Santa Fe. Todos adentro. Que haya una gran PASO en la que la gente defina”, dijo Perotti.

“En lo nacional, ojalá se dé lo que transitamos en Santa Fe. Todos adentro. Que haya una gran PASO en la que la gente defina”, dijo Perotti el lunes en el programa Los Días Contados, de Canal 5 de Rosario. Las declaraciones del senador vinieron a poner claridad sobre su apoyo a un armado de unidad nacional que incluya a Cristina Fernández de Kirchner, que meses antes no parecía contundente.

Apenas asumió como senador, en 2015, Perotti pareció verse más cómodo cerca de la construcción del peronismo federal, que impulsa su jefe de bloque, Miguel Ángel Pichetto, que en el universo kirchnerista. La llegada de Cristina al Senado, en 2017, no cambió el escenario. Perotti se mantuvo en la bancada del rionegrino y acompañó su postura en muchas votaciones, aunque se diferenció en otras, como en el caso de la reforma previsional, que votó en contra.

Sin embargo, mantuvo el perfil bajo en la discusión nacional, evitó dar definiciones sobre la unidad del peronismo, con o sin la ex presidenta, y se concentró en Santa Fe, donde en 2015 quedó a solo 1,39% de diferencia del socialista Miguel Lifschitz. Cuatro años después, luego de largas negociaciones que incluyeron al jefe de la bancada del Frente para la Victoria en Diputados, Agustín Rossi, y tuvieron el visto bueno de Cristina, Perotti cerró un acuerdo con Unidad Ciudadana en Santa Fe y consiguió el apoyo del kirchnerismo local, que retribuyó con un posicionamiento sobre la unidad nacional. Bielsa comparte la idea. “Hay que hacer un enorme esfuerzo patriótico, porque los argentinos están sufriendo mucho”, dijo la rosarina, que describió a Cristina como “una buena presidenta”.

A diferencia de lo que sucede en otros distritos, como en Entre Ríos, el kirchnerismo tiene un peso más que considerable en el acuerdo peronista de Santa Fe, sobre todo en Rosario. En la ciudad donde se concentra la mayor parte del padrón provincial, Roberto Sukerman será candidato único a intendente del frente Juntos, mientras que la lista de concejales estará encabezada por Marina Magnani, de La Cámpora. Sukerman responde políticamente a Rossi, al igual que Leandro Busatto, primer candidato a diputado provincial, que encabeza la lista que apoya Perotti. En la categoría diputados provinciales, el peronismo tendrá diez listas internas.

Con esa composición, es esperable que el kirchnerismo levante rápidamente la bandera de la unidad nacional del peronismo en caso de que el frente Juntos se imponga en Santa Fe. “Y puede ser muy interesante porque Perotti es más equilibrado, no es un candidato kirchnerista aunque tenga el apoyo”, le dice a Letra P un dirigente que se medirá el domingo en las elecciones santafesinas.

El socialismo, por su parte, buscará mostrar su poderío de la mano de Antonio Bonfatti no solo para retener la provincia sino para hacer pesar su opinión en el plano nacional, donde juega a pleno al proyecto presidencial de Lavagna.

La insistencia de Lavagna para darle un lugar de privilegio a su socio Lifschitz en la discusión nacional no encuentra demasiado entusiasmo en el peronismo federal, pero la elección de Santa Fe ordenará la discusión. “Si el socialismo pierde Santa Fe, ¿con qué autoridad va a venir a imponer condiciones a Alternativa Federal? Si ganan será otra cosa”, afirma un dirigente que trabaja en la construcción del espacio.

El socialismo buscará mostrar su poderío para hacer pesar su opinión en el plano nacional, donde juega un pleno a Lavagna.

En el Frente Progresista confían en que Bonfatti logrará consagrarse como el candidato más votado y que en la elección general juntará más votos provenientes del caudal del perdedor de la interna peronista y, también, de votantes de Cambiemos que busquen evitar una victoria peronista.

En el Instituto Patria admiten que el socialismo se vio fortalecido en el último tramo de la campaña y advierten que “no hay que confiarse” con el resultado de las primarias, habida cuenta de los antecedentes santafesinos.

El electorado mostró sus particularidades en las dos últimas elecciones. En 2015, el PRO salió primero en las PASO y luego perdió las elecciones generales contra el Frente Progresista. En 2017, le pasó al peronismo, que, tras triunfar con el Frente Justicialista en las primarias, perdió frente a Cambiemos en las generales.

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