Bajo la sombra de Vidal, Macri atiende la preocupación de intendentes propios

Bajo la sombra de Vidal, Macri atiende la preocupación de intendentes propios

Con la guerra fría entre Balcarce 50 y La Plata como telón de fondo, los jefes territoriales oficialistas llegarán a Olivos. Temor por el impacto electoral de la crisis y la caída de recursos.

El operativo que lanzó la Casa Rosada esta semana para ratificar la candidatura de Mauricio Macri a su reelección, que comenzó el lunes con una inesperada aparición presidencial en la mesa nacional de Cambiemos, continuará este viernes con una reunión privada en la quinta de Olivos entre el jefe de Estado, la gobernadora de Buenos Aires, Eugenia Vidal, y los 69 intendentes que tiene Cambiemos en la provincia. A contrapelo de las versiones sobre un posible anuncio económico para contener demandas internas, sólo habrá “escucha y unidad”, según confiaron a Letra P en la gobernación bonaeenese y en Balcarce 50.

Los mandatarios comunales del PRO y la UCR que estarán en Olivos son los mismos que hasta el año pasado fueron encabezados por Vidal para promover una reforma electoral y descartar las primarias bonaerenses, con un trasfondo que desató todo tipo de especulaciones entre la Casa Rosada y La Plata desde octubre pasado: el desdoblamiento de los comicios provinciales de los nacionales, un enroque que fue enterrado por la gobernadora hace semanas, en forma intempestiva, luego de una reunión reservada con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

El encuentro de este viernes buscará reordenar a las tropas comunales luego de ese cimbronazo interno y mostrar unidad entre Macri y Vidal, pero rodeados por los otros protagonistas de la interna: Peña, su par bonaerense, Federico Salvai, y el vicegobernador, Daniel Salvador, principal dirigente del radicalismo provincial. Sin embargo, el motor de la puesta en escena tiene que ver con la incertidumbre de los caciques comunales sobre el impacto de la crisis económica y la recesión, la problemática que más escuchan los funcionarios políticos de ambas administraciones, sin más recursos disponibles que la contención.

En esa intimidad, hay algunos intendentes macristas que ya no ocultan sus interrogantes por la economía y su impacto en el clima electoral, especialmente en distritos donde el PRO aportó votos determinantes para la victoria de Vidal en 2015. Tres años después, el Gobierno tiene serias dudas sobre la capacidad de mantener a sus hombres con poder territorial en el conurbano más allá de diciembre, especialmente en la Tercera sección electoral, donde la mayoría de las comunas son de escudería peronista. El sur bonaerense es la tierra más adversa para Cambiemos, por la alta performance que registra la ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. Pero la zozobra también se extiende a distritos del norte rico, como Pilar, donde Nicolás Ducoté se queja ante sus íntimos sobre los magros números en las encuestas de Macri y también de Vidal.

LA ACTUALIZACIÓN QUE NO FUE. Entre los intendentes del conurbano, a diferencia de los caciques del interior provincial, corre una frase ordenadora sobre las candidaturas que es un clásico del peronismo provincial. "En la Primera, Segunda y Tercera secciones, los jugadores que determinan el voto son los intendentes y el presidente. Los primeros, porque atienden los reclamos de todos los días; el segundo, porque es el que define la política. Entre uno y otro, la gobernación queda muy lejos", sostienen los operadores provinciales de la Casa Rosada.

Ese axioma padece cierta renguera política por el impacto de la crisis y el incremento de la imagen negativa del Presidente, cuyos funcionarios admiten, en reserva, que ya transita el séptimo mes con una imagen desfavorable superior al 65%. Los caciques comunales reconocen que la densidad negativa de la macroeconomía aleja a Macri de cualquier cercanía posible con el electorado. Esta desventaja iba a ser equilibrada por la candidatura de Vidal ante un posible desdoblamiento de las elecciones provinciales, una opción que finalmente fue desestimada por la Rosada y acatada por la gobernadora.

A los sinsabores comunales de la política económica, que tutela el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, bajo la supervisión del FMI, se suma una herida abierta en materia presupuestaria que comenzó el año pasado, durante la abrupta aplicación del "déficit cero" en el diseño del presupuesto nacional para este año, que achicó la frazada corta de Vidal. El primer tijeretazo les quitó a los municipios las obras previstas por el Fondo Federal Solidario (FoFeSo), más conocido como "Fondo Sojero", establecido por ley para financiar obras de baja y mediana escala con parte de los retenciones a las exportaciones de soja.

La pérdida de ese dinero fue compensado en parte por la Provincia, en medio de una licuación de las cuotas previstas por la restitución del Fondo del Conurbano, que este año implica un desembolso de 44.000 millones de pesos que Vidal reclama, desde el año pasado, actualizar por la inflación, con una cuota adicional de 19.000 millones.

Luego de un tironeo de verano, paralelo a las internas por el desdoblamiento, Peña se comprometió con Vidal a compensar la inflación con "obras", pero la gobernadora recordó en su último discurso de apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura que la promesa sigue incumplida y que estaba dispuesta a pelearse por los bonaerenses. Una semana después, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, anunció trabajos de pavimentación en el conurbano por 5.197 millones de pesos. Cerca de Vidal aclararon que ese plan "no forma parte de la compensación que reclamamos". "Esto es aparte, no hemos resignado el pedido", detalló un alto funcionario provincial. A ese mal trago se suma el costo político y económico de la provincialización de los servicios públicos, el financiamiento de las tarifas sociales respectivas y la carga de asumir las consecuencias de anunciar los aumentos de ahora en adelante. Un combo presupuestario que alimenta el malestar y la zozobra de los intendentes. 

Esas preocupaciones son parte del silencio que se mantiene sobre estos temas, pero que podría alterarse un poco en Olivos este viernes, delante de Macri, Vidal y sus principales funcionarios políticos. Nadie espera que haya un tono de pelea durante el encuentro, sobre todo porque el Presidente anunció esta semana -en la reunión de gabinete ampliado que se desarrolló en La Plata- que pondrá una especial atención en la provincia, aunque sí habrá planteos.

Un grupo importante de intendentes del interior planea levantar la mano para pedir ser "avisados" de las malas noticias. Según confiaron a este portal, su rol de oficialistas los obliga a defender las políticas de Estado y por eso precisan, "al menos", enterarse antes que los diarios de las medidas de los gobiernos nacional y provincial.

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