La UCR trabajará puertas adentro y con sus aliados

Una alianza del PJ con el kirchnerismo condicionaría sus posibilidades
Con más preocupación que alivio, todo el radicalismo define del mismo modo el escenario posterior a la muerte de Néstor Kirchner: "La pelota quedó en el campo del peronismo", repiten los dirigentes de la UCR como un mantra.

Es su modo de explicar que todas sus certezas para 2011 acaban de desaparecer. Seguros de que deberían competir contra un peronismo dividido en las próximas elecciones, descontaban que con un partido unificado y varios aliados de centroizquierda tendrían muchas chances de quedarse con la victoria.

Ahora ya no están seguros de nada. Las declaraciones de varios dirigentes del peronismo federal, acercándose al kirchnerismo, les plantean la posibilidad de un panorama muy distinto. Con un peronismo unido, su esfuerzo tendría que ser el doble.

"La llave la tiene la presidenta Cristina Kirchner, la actitud que ella adopte va a impactar en nuestro escenario", se sinceró el jefe de la bancada de diputados de la UCR, Oscar Aguad (Córdoba).

A pesar de la incertidumbre, la mayoría de los dirigentes del radicalismo apuesta a que el reacomodamiento del peronismo no va a ser para nada pacífico.

"Van a tratar de reciclarse en la estructura del PJ, habrá lucha de poder y va a ser dura. Nosotros vamos a tomar distancia de esa pelea y a seguir construyendo hacia adentro y sumando aliados", graficó otro legislador radical a LA NACION.

Por el momento, las señales que recibió la UCR del Gobierno dejaron a toda su dirigencia convencida de que a la muerte de Kirchner le seguirá una profundización del kirchnerismo.

El radicalismo todavía no pudo digerir que la Presidenta no admitiera el saludo que la comitiva partidaria intentó en vano acercarle durante el velatorio de su esposo.

"Fue un profundo destrato", lo describieron ante LA NACION varios integrantes de esa comitiva, que se fue sin poder acercarse al cajón con los restos de Kirchner. La peor parte se la llevó el vicepresidente Julio Cobos, al que directamente el Gobierno le pidió que no asistiera para no "provocar" a la multitud.

Con esas señales frescas en la memoria, el radicalismo espera que la Presidenta se apoye en su grupo más íntimo y siga poniendo a sus rivales como enemigos, peronistas disidentes incluidos.

Su decisión no sólo impactará en el escenario electoral, sino también en el legislativo, donde la UCR y el resto de la oposición necesitan al PJ disidente (hasta ahora un fuerte aliado) para sancionar varias leyes clave antes de fin de año.

"Nosotros vamos a continuar con nuestra agenda parlamentaria, porque es el compromiso que tenemos con la gente", aclaró en ese contexto el diputado Ricardo Gil Lavedra.

PREOCUPADOS Y ATENTOS

La UCR no podrá tener claras sus propias chances para 2011 hasta saber cómo se alineará el peronismo después de la muerte de Kirchner.

Por eso esperan ansiosos los primeros pasos de la Presidenta y del resto de su partido. Mientras tanto, acompañarán la gestión y trabajarán junto a sus aliados.

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