El oficialismo contaba voto por voto para aprobarlo; fuerte discusión entre opositores por el quórum
En medio de intrigas y negociaciones que mantuvieron la sesión en vilo hasta pasada la medianoche, la Cámara de Diputados se aprestaba a votar esta madrugada el proyecto de ley de presupuesto 2011. La votación se anticipaba tan reñida que ningún sector, ni el oficialismo ni la oposición, podían arriesgar el resultado final.
La intransigencia del kirchnerismo se mantenía absoluta: pese a ser minoría, la presidenta Cristina Kirchner ordenó no modificar una sola coma del proyecto de ley que remitió el Poder Ejecutivo. Hasta último momento, los principales operadores oficialistas intentaban convencer a opositores para sumarlos a sus filas.
"Nos faltan apenas dos votos para ganar", susurró una encumbrada diputada kirchnerista, al tanto de las negociaciones. Confiaba en que, a último momento, algunos diputados opositores se retiraran discretamente del recinto para facilitar el triunfo oficialista. Pero nadie podía asegurar que esa estrategia tuviera éxito.
La oposición intentaba evitar fugas que favorecieran al Gobierno. "A un diputado por Corrientes de nuestro bloque ya lo convencieron de no sentarse en su banca. A mí también me llamaron desde el Ministerio de Planificación para que facilitáramos la aprobación", deslizó un importante diputado de la bancada radical.
Un clima enrarecido, confuso y cargado de rumores sobrevoló durante toda la sesión de ayer en la Cámara de Diputados.
La obsesión del oficialismo era doblegar a la oposición; de no lograrlo, esgrimiría el plan B: victimizar al Gobierno, en pleno duelo después de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. "Quieren debilitar a la Presidenta", insistió ayer el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi. La línea ya había sido bajada en las radios por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, encargado de monitorear la estrategia parlamentaria desde la Casa Rosada.
La oposición no quiso entrar en ese juego. Por eso buena parte de los bloques, excepto el Peronismo Federal, la Coalición Cívica y Proyecto Sur, decidieron dar quórum y denunciar que, en realidad, lo que el Gobierno pretende es subestimar las principales proyecciones macroeconómicas (como la inflación) para manejar a su arbitrio alrededor de 40.000 millones de pesos de excedentes tributarios (con ayuda de los denominados superpoderes).
El miembro informante del oficialismo, el diputado Gustavo Marconato (Santa Fe), rogó a la oposición votar con "responsabilidad" para "sostener el crecimiento con generación de empleo e inclusión social".
Pero uno de los artífices de la propuesta alternativa de la oposición, el economista Alfonso Prat-Gay (Coalición Cívica), sepultó sus expectativas al insistir en el proyecto opositor, que, destacó, se elaboró "sin mentiras, sin superpoderes y sin postergar el aumento jubilatorio del 82 por ciento móvil", vetado hace un mes por la Presidenta.
"Falacia"
El jefe del bloque radical, Oscar Aguad, calificó la propuesta oficial de "falacia" y fustigó al Poder Ejecutivo por utilizar la inflación "como política de gobierno para licuar deuda y obtener un terrible excedente recaudatorio".
"Si el presupuesto tiene superpoderes y tiene gastos discrecionales está claro que el que no quiere presupuesto es el Gobierno; lo que quiere es gastar los recursos como quiera", enfatizó.
Por su parte, Claudio Lozano (Proyecto Sur) calificó el proyecto oficial de "tomadura de pelo". También criticó el dictamen que diseñó el resto de la oposición al calificarlo de "inconsistente" porque no contabiliza aumentos salariales ni jubilatorios.
El diputado Walter Agosto (Peronismo Federal-Santa Fe) elogió la propuesta opositora pues, a su juicio, "equilibra la relación entre la Nación y las provincias", mientras que Jorge Triaca (Pro) elogió el esfuerzo de la oposición por "utilizar ideas alternativas de financiamiento para satisfacer las necesidades de la gente".
Por su parte, Mónica Fein (Partido Socialista) enfatizó el voto negativo de su bloque porque el proyecto oficial "no trazó un claro rumbo hacia la reducción de la pobreza, el desempleo y la precariedad laboral", mientras que Marcelo López Arias (bloque Peronista) sostuvo que el proyecto del Poder Ejecutivo "mantiene cifras absolutamente irreales y al querer imponerlo, se quiere obligar al Congreso a incumplir su deber de control".
LOS DICTAMENES
* Presupuesto. Elaboraron sus proyectos el Frente para la Victoria, el Grupo A (UCR, Peronismo Federal, Coalición Cívica, Pro, Gen y Frente Cívico de Córdoba) y Proyecto Sur.
* Proyecciones. El oficialismo prevé una inflación del 9,8% y un crecimiento del 4,3%; el Grupo A, inflación del 25% y crecimiento del 6%, y Proyecto Sur, inflación del 20% y crecimiento del 5,5%.
* Reservas. El oficialismo propone utilizar US$ 7509 millones de reservas del BCRA; el Grupo A prohíbe el uso de reservas pero sugiere otro financiamiento y Proyecto Sur propone utilizar reservas sólo para proyectos productivos.
* Ingresos. El Gobierno estima una recaudación de $ 492.000 millones. El Grupo A calcula excedentes por $ 37.000 millones, y Proyecto Sur estima ese excedente en $ 35.000 millones.








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