“Lo primero es el partido (socialista); sin el partido no habría Frente Progresista, no habría gobierno provincial, no habría nada”, advirtió ayer Hermes Binner en el cierre de la IV Conferencia Política del PS, ante más de mil militantes de una decena de provincias argentinas.
La Conferencia del PS sirvió como escenario de prelanzamiento de un frente electoral nacional con la UCR y una de sus escisiones, el partido GEN, que conduce Margarita Stolbizer y tiene su mayor desarrollo en la provincia de Buenos Aires. No es seguro, sin embargo, que converja en esa alianza la fuerza de Víctor de Gennaro (Unión Popular), también presente ayer en el Palis Rouge de Capital Federal, pero que muy posiblemente termine tributando a la candidatura presidencial de Fernando Pino Solanas, si es que se concreta.
Binner ofreció quizá la definición más trascendente cuando dijo: “Nuestro compromiso es continuar en el gobierno de la provincia de Santa Fe y en el de Rosario”. El mensaje fue en el marco de un repaso y autoelogio de los tres años de gestión desde la Casa Gris, y pareció sutilmente destinado a sus propios contrincantes internos del partido, referenciados en Rubén Giustiniani, presidente del PS y con planes confirmados para disputar la candidatura a gobernador en 2011. Aunque también tuvo como destinatarios a los restantes integrantes del Frente Progresista Cívico y Social, y desde ya, a la competencia peronista.
Binner piensa seguir, y como una vetusta Constitución provincial no lo permite, eligió a su hombre de máxima confianza y secretario de Gobierno, Antonio Bonfatti, para que lo suceda. La salida a los medios de comunicación de Binner para instalar el nombre de Bonfatti —antes de que el propio partido trate el tema— armó un tembladeral interno en el PS que se desarrolla por ahora apenas contenido y que promete emerger como lava volcánica más temprano que tarde.
Con tono pausado, un salón colmado y en silencio escuchó un largo discurso del gobernador de Santa Fe donde, entre otras cosas, rindió tributo a algunos de sus ministros como Miguel Capiello (¿el candidato de Binner en Rosario?), Elida Rasino y Carlos Gordo Rodríguez, de quien destacó su condición de exiliado en los años setenta luego de recibir amenazas de muerte de parte de la Triple A. “Somos la única provincia con un ministro de Trabajo”, señaló Binner en referencia al más brillante cuadro político de todo su equipo.
La Conferencia del PS fue abierta antes de mediodía por Rubén Giustiniani que ratificó la línea política principal del partido: Frente Progresista, alianza con la UCR y el GEN, aunque sin descartar que el partido Proyecto Sur termine tributando en ese espacio, al menos en algunos distritos, en el caso de que Solanas desista de presentarse como candidato a presidente y lo haga en el distrito Capital Federal. Como en otras oportunidades, Giustiniani ratificó “la independencia de Balcarce 50 y de la hegemonía oficialista”, aunque sin realizar ninguna referencia explícita a la presidenta de la Nación ni al ex presidente Néstor Kirchner.
La delegación radical fue la más destacada entre las invitadas a la conferencia socialista. Con el senador y presidente del partido Ernesto Sanz a la cabeza, los radicales usaron el auditorio socialista para plantear, pareció, un discurso dedicado a su propia interna. Con una enjundia sorprendente —”pareció que se lanzaba él”, comentaron varios socialistas a La Capital —, Sanz planteo un creativa tesis acerca del ciclo kirchnerista. “Lo que se termina (en 2011) no es el kirchnerismo sino un ciclo que comenzó al principio de los 90, con (Carlos) Menem, el mercadocentrismo, y que continúo con Kirchner, el estadocentrismo, ambos fueron de un extremo al otro”, explicó.
Para el senador mendocino ambos extremos son malos, y lo que se viene ahora es el ciudadanocentrismo.
La conformación del frente radical-socialista que ayer ambos partidos daban por hecho con vistas a octubre de 2011, sin embargo, todavía es una idea cargada de incertidumbres.
Por caso, el radicalismo amaga con hacer una interna previa a la interna que prevé la nueva ley electoral, que será el 14 de agosto. ¿Será igual para el PS que el candidato radical sea Julio Cobos, Ricardo Alfonsín o Ernesto Sanz? Y además, ¿irá Binner con fórmula propia a una competencia contra un binomio radical —el 14 de agosto— o el Frente ya se presentará como tal ese día?
La maraña de posibilidades resulta indescifrable a 11 meses de la elección nacional. Lo primero, como dijo Binner, para los socialistas, es el partido. Y el “partido” tiene una interna grande, por ahora soslayada, y con final incierto.










Comentá la nota