Scioli le sacó todo el jugo posible al Bicentenario

En la trastienda de los actos oficiales por los 200 años de la Revolución de Mayo, un dato goza de consenso absoluto: a fuerza de asistencia perfecta, el gobernador Scioli es el dirigente que mayor provecho le está sacando a la gran vidriera del Bicentenario, y el primerísimo plano lo consolida en el pedestal de la figura más importante del oficialismo después del matrimonio Kirchner
Las imágenes de las últimas 96 horas no dejan margen para la duda: para asegurarse cuatro años más de residencia en la Gobernación bonaerense o para saltar a la pelea nacional si las encuestas que llegan a la quinta de Olivos marcasen esa necesidad, Scioli está en campaña. “Tenemos una agenda de hasta cuatro actos diarios en distintas ciudades… no para”, decía por estas horas, entre los bastidores de la celebración patria, un colaborador del gobernador que anda de acá para allá como bola sin manija.

Efectivamente, el mandatario provincial está en el centro de la escena, en todas las pantallas y en todas las fotos. A saber:

uEl sábado al mediodía, la ausencia de la jefa de Estado en el desfile militar le dejó el camino allanado para robarse el protagonismo. El acto estuvo formalmente presidido por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, pero Scioli copó la parada ayudado por su esposa, Karina Rabolini, enfundada en un piloto blanco que resaltaba su figura, elegantísima a pesar de su extrema delgadez, dato que llamó la atención y generó más de una especulación sobre el estado de salud de la primera dama bonaerense. “Parecen la pareja presidencial”, fue el comentario coincidente en el backstage.

uA falta de actos en la capital mediática del Bicentenario, el domingo, Scioli viajó a Pinamar (donde manda otra vez su amigo y protegido Blas Altieri) para presidir el desfile central de la celebración en el exclusivo balneario de la Costa provincial.

uAyer volvió al centro de la escena porteña. Esta vez sin Karina, ocupó uno de las cinco

sillas del estrado principal en el escenario de la inauguración del Centro Cultural del Bicentenario, en el reconvertido edificio del Correo Central. Allí compartió primer plano con Cristina.

Scioli no va a todos estos actos para cumplir. No pasa un ratito y se va. Por el contrario, aprovecha cada escenario y cada segundo de exposición al máximo. Por ejemplo, no va sobre

la hora: llega temprano, antes que todos. Ayer, la agenda presidencial marcaba el arribo de Cristina al Correo a las 11.30. Los ministros empezaron a aparecer pasadas las 11 y se reunieron a tomar café con medialunas en una sala reservada para ellos. Allí estuvieron Amado Boudou, Alicia Kirchner, Julio Alak, Débora Giorgi, Carlos Tomada, Julián Domínguez, Juan Manzur y el embajador en Chile, Ginés González García, no tan delgado como la Rabolini pero luciendo una figura sorprendentemente esbelta (“debe haber tenido que renovar todo el guardarropas”, especuló un ministro que se asombró al verlo llegar “con 30 o 40 kilos menos”, según arriesgó).

Scioli, en cambio, había llegado a las 10.30, con tiempo para recorrer las muestras, mezclarse entre la gente, saludar a todo el que se le acercase y, sobre todo, para hablar con los medios y primerear a todos con declaraciones en las radios, en los canales de noticias y en las agencias. Después, esperaría a la Presidenta para acompañarla en la recorrida y entrar con ella al escenario.

¿Scioli se choca con los periodistas? ¿Se tropieza con los movileros? Nada de eso. Si el mandatario llega temprano, sus colaboradores de prensa lo hacen mucho más. Los manda el gobernador a reconocer el terreno. “Fíjense qué medios hay y me avisan”, les encarga cuando todavía no salieron de la cama. Y, en función del informe que recibe, diagrama su aparición.

Anoche faltó a la reapertura del Colón por el culebrón que enfrenta al anfitrión, Mauricio Macri, con el Gobierno nacional, pero se salía de la vaina por ir, porque él, como se sabe, prefiere no pelearse con nadie para poder estar en todos lados. Hoy Scioli tendrá jornada completa: arrancará al mediodía en el tedeum de Luján y terminará por la noche en la cena que ofrecerá Cristina en la Casa Rosada para cerrar la celebración. Mañana viajará al interior de la Provincia durante el día y estará por la noche en la función de gala del Teatro Argentino. Scioli está en campaña, y no para. Hasta que le quede una gota de jugo, seguirá exprimiendo el Bicentenario.

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