Busca mostrar que puede aportar previsibilidad en un contexto adverso; charla con gobernadores e intendentes
En un clima de incertidumbre que se alimenta por la ausencia pública de la Presidenta, el gobernador se fijó como meta disipar la sensación de vacío de autoridad. "Yo defiendo la institucionalidad y había conjeturas y se ataban cabos con imprudencia" , explicó Scioli a LA NACION, en su propósito de generar confianza en la marcha del Gobierno.
Con la mirada puesta en la cuenta regresiva hacia 2015, en la gobernación bonaerense apuestan a un final de mandato sin grandes sobresaltos y, más allá del frente económico, inquieta lo que consideran un menor margen de acción efectiva de la Casa Rosada, después de una gestión kirchnerista de casi once años y en retirada del poder.
"La misma medida, como el acuerdo de precios, en otro momento quizá funcionaba mejor y ahora parece más complicado", razona un funcionario provincial.
Siempre más cómodo en el discurso optimista, Scioli moldeó su libreto hacia un terreno opaco: esta semana denunció intentos para generar inestabilidad, transitó temas espinosos -como la inflación y el dólar- y alentó la discusión del papel del las Fuerzas Armadas para combatir el narcotráfico, un disparador que antes le habría valido un airado cuestionamiento desde el kirchnerismo duro.
De fondo, reconocen en su círculo íntimo, la misión es generar un "marco de previsibilidad" y exhibir unidad detrás de la Casa Rosada, luego de los contrapuntos al interior del gabinete. Así, Scioli mantiene una agenda hiperactiva desde la costa y lleva el mismo mensaje de moderación a la variada paleta de interlocutores que frecuenta en la arena: intendentes, gobernadores del PJ y opositores, como el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y el gastronómico Luis Barrionuevo.
Al sindicalista, por caso, le avisó que no asistirá a la cumbre sindical prevista para mañana y, además, elevó una solicitud de "colaboración" para la cúpula del gremialismo enfrentado con Olivos.
"Daniel no sólo es la reserva política de este país para 2015, sino que es garante de gobernabilidad", interpretó ante LA NACION el presidente de Grupo Provincia, Santiago Montoya. El funcionario, desde su cargo institucional, comenzó en junio pasado una recorrida por las 24 provincias que completará este año.
El ex motonauta le encargó el diseño de una "propuesta para el desarrollo", que antes se nutrirá de una radiografía detallada del perfil de competitividad de cada región. No lo dicen, pero, en los hechos, esa peripecia -que implica reuniones con cada mandatario anfitrión, el empresariado y la dirigencia vernácula- funciona como plataforma rumbo a la campaña presidencial.
En el sciolismo pronostican un escenario económico complicado, aunque la mayoría de los funcionarios coincide en que la situación es controlable. En el diagnóstico apuntan como principales escollos la aceleración de la inflación, la caída de las reservas del Banco Central y el aumento del gasto, rubro al que no dudan que habría que acotar con más énfasis de lo que, por ahora, demuestra el Gobierno.
Ayer, junto al mar, Scioli encabezó un encuentro con alcaldes jóvenes del Frente para la Victoria en el hotel provincial, una apuesta para exhibir una "imagen fresca" con una generación que apoya la continuidad del proyecto oficial y, a la vez, no está ligada al desgaste de una década de administración.
Entre los convocados estuvo un grupo de legisladores y concejales, más una comitiva de jefes comunales integrada, entre otros, por Juan Pablo de Jesús (Partido de la Costa), Santiago Maggiotti (Navarro), Patricio Mussi (Berazategui), Eduardo Bucca (Bolívar) y Francisco Durañona (San Antonio de Areco). Juntos, en malón, coronaron la velada en el superclásico entre River y Boca.
Con la aspiración de recostarse sobre sus pares, Scioli conversó también ayer, en reuniones por separado, con Gildo Insfrán (Formosa) y Maurice Closs (Misiones). Y, embalado, hilvanó para los próximos días una hoja de ruta con gobernadores. Se verá con Francisco "Paco" Pérez (Mendoza) y Juan Manuel Urtubey (Salta), todos alineados dentro del oficialismo. Anoche, en su juego de equilibrios, se fundió en un abrazo con Macri..













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