Por Carlos PagniEl gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, respaldará hoy a su ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, y al cuerpo de Infantería que estuvo al frente de los incidentes de la Legislatura en los que resultaron heridos varios integrantes de la agrupación oficialista La Cámpora.
Al frente de la nueva dependencia será designado un hombre de confianza del ministro, el comisario general Roberto Castronuovo, hasta ayer a cargo de la Superintendencia de Investigaciones. El lugar de Castronuovo sería ocupado, según fuentes cercanas a Casal, por el comisario general Rubén Lobos, actual superintendente de Investigaciones de Tráfico de Drogas Ilícitas.
El fortalecimiento de Casal se produce en un marco turbulento para la vida interna del oficialismo. La política de seguridad es la frontera caliente entre la Casa Rosada y la gobernación de Buenos Aires. La ministra Nilda Garré le reprochó a Scioli no subordinar la policía al poder civil, traicionando -según ella- una línea inaugurada por Juan Pablo Cafiero y León Arslanian.
Los episodios de violencia que rodearon la asunción del gobernador, con la Infantería que reprimió a los jóvenes de La Cámpora, que tenían vedado el ingreso al palacio legislativo, reactivaron esas críticas.
El más duro en formularlas fue el presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales y columnista del diario oficialista Página 12, Horacio Verbitsky , que con la misma sistematicidad condena la gestión de Casal y defiende la de Garré.
Verbitsky, quien no oculta su proximidad con Cristina Kirchner, volvió a condenar al ministro anteayer, y agregó un reproche al desdén que estaría manifestando Scioli por la reivindicación de los derechos humanos al confiar esa área a una señora mayor con problemas de salud como Sara Dorotier de Cobacho, integrante de Madres de Plaza de Mayo. Verbitsky acusó a Cobacho de haber protegido a los gobernadores que la designaron, Felipe Solá y Scioli, de cualquier denuncia por la acción policial.
Le contestó el jefe de Gabinete de Scioli, Alberto Pérez, quien no defendió a Casal pero sí a Cobacho, diciendo que es una luchadora. Dijo que Verbitsky, "como todos sabemos, escribía los prólogos de los libros de la Fuerza Aérea y corregía los discursos de Agosti [Orlando Ramón] y de Graffigna [Omar] ".
La creación de la nueva Superintendencia significa, en un principio, una jerarquización para la Infantería, la fuerza que se acuarteló la semana pasada en queja porque algunos de sus cuadros fueron sancionados por cumplir órdenes en el control del ingreso a la Legislatura.
Casal quedó afectado por esa reacción. Antes de ella era blanco de las críticas de los organismos de derechos humanos y del ala izquierda del kirchnerismo. Pero la falta de respaldo a los infantes hizo que también la policía lo pusiera en tela de juicio.
Con el paso de las horas aparecieron datos que corroboran que los uniformados actuaron por una orden política. En los días previos a la ceremonia se distribuyeron funciones entre los distintos cuerpos de vigilancia y se labraron actas de compromiso al respecto -hoy inhallables, claro-. También se movilizó hasta La Plata a un grupo de jefes de distrito del conurbano. Muchos agentes se indignaron por las sanciones porque identificaron al ex jefe de la custodia del ministro, el comisario mayor Jorge Marchano, en medio de los incidentes. El operativo se clasificó como "naranja", debido a su grado de complejidad -es decir, no al color de la vestimenta de las barras que sí tenían permitido el ingreso-.
El poder de Casal
La designación de Castronuovo a la cabeza de la nueva Superintendencia también habla del poder de Casal. Ese comisario todavía no puede explicar su relación con el informante Héctor "Topo" Moreyra, imputado de haber sido el autor intelectual del crimen de Candela. Sus detractores lo acusan también de haber exagerado algunos operativos antidrogas -como la falsa captura de cabecillas de la banda de narcotraficantes mexicana Los Zetas en La Plata- para seducir a Scioli.
Varias fuentes policiales aseguran que Castronuovo fue una pieza central a favor de Casal en la sorda guerra que el ministro llevó adelante contra Juan Carlos Paggi, el jefe de policía a quien el gobernador reemplazó a fines de noviembre. Esta sería la clave de su continuidad, a pesar de sus antecedentes.
Castronuovo manejará una policía dentro de la policía. Además de ser el responsable del dispositivo represivo, tendrá a su cargo áreas sensibles en materia económica, como la dirección de bomberos -que tiene atribuciones en la habilitación de locales comerciales- y la seguridad del Delta -allí la bonaerense comparte con la Prefectura el control de todo tipo de tráfico hacia y desde la provincia-.
En sus movimientos Casal cuenta con el respaldo del gobernador y del jefe de Gabinete. El poder de este último funcionario ha aumentado de tal forma que en la Legislatura hacen el chiste de que "Scioli es el jefe de relaciones públicas del gobernador Pérez". Al frente de la Jefatura de Gabinete, Pérez ha ejercido un control sigiloso e indirecto sobre aspectos importantes de la seguridad, sobre todo a través de Guido Lorenzino, ex viceministro y encargado de las relaciones informales de la gobernación y las comisarías del conurbano.
Ayer volvió a demostrar su interés en el área enfrentando a Verbitsky. El presidente del CELS había denunciado complicidades entre Casal y ex miembros del Servicio Penitenciario acusados de violaciones a los derechos humanos y también censuró la designación de la señora de Cobacho.
Pérez contestó ayer sólo a esta última observación, acusando a Verbitsky de haber trabajado como corrector de los discursos de ex comandantes aeronáuticos de las juntas militares de la última dictadura. Pérez pareció hacerse eco de una acusación que pesa sobre Verbitsky por haber colaborado en la redacción de un libro sobre aviación comercial con el fallecido comodoro Juan José Güiraldes. El propio Güiraldes aclaró en una carta que era una imputación infundada. Pero la polémica se reabrió en el diario Perfil en agosto de 2009 cuando el hijo de Güiraldes, Pedro, agregó el dato de que el presidente del CELS colaboró en la corrección de discursos aeronáuticos que realizaba su padre. Verbitsky respondió ayer a Pérez diciendo que se trata de falsedades destinadas a cubrir los hechos que él denuncia.
El enfrentamiento
Cambio de cúpula. A comienzos de mes Scioli designó a Hugo Matzkin al frente de la bonaerense en lugar de Juan Carlos Paggi, cuestionado por los casos Candela y Pomar.
Incidentes y acuartelamiento. Durante la jura del gobernador en la Legislatura, la policía reprimió a militantes de La Cámpora que querían ingresar en el edificio. Scioli desafectó a los responsables del operativo y la policía se acuarteló.
Reestructuración. El gobernador anunciará hoy una nueva estructura de la policía y ascenderá a un hombre de confianza del ministro de Seguridad, Ricardo Casal, que es resistido por la Casa Rosada.
Promesas de Scioli en el conurbano
"A diez años de sufrir situaciones dramáticas desde lo institucional, lo económico y lo social para los argentinos, reafirmo que mi lucha y mi trabajo están concentrados en la búsqueda permanente de la paz, la defensa de la vida, la integración, la educación y la inclusión social", dijo ayer el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, durante un acto en San Martín. Agregó que ponía a disposición toda su "experiencia y responsabilidad" para contribuir a esos objetivos desde la provincia..











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