Las relaciones internacionales abren más diferencias entre Macri y Scioli

Si bien ambos coinciden en reconstruir el vínculo con Estados Unidos y la Unión Europea, se mantienen temas polémicos, como los acuerdos con China y Rusia y los nexos con Venezuela

Por lo espinoso del tema, por el frente externo que se viene o por los misterios propios de la campaña electoral, lo cierto es que Mauricio Macri y Daniel Scioli mantienen bajo llaves el nombre del canciller que piensan tener para su eventual gobierno. En cambio, dieron a conocer algunos ejes sensibles de la política exterior que intentarán desplegar si llegan a la Casa Rosada.

Algunos nombres de eventuales cancilleres ya salieron a la luz. En el macrismo se mencionó a José Manuel de la Sota o Alfonso Prat-Gay. Serían para una etapa de duras negociaciones económicas en el frente externo, como el conflicto con los fondos buitre y el cumplimiento del fallo de la OMC que exige abrir las importaciones. En el sciolismo sonó el nombre del actual embajador en Brasil, Luis Kreckler, o el del subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales bonaerense, Carlos Peralta. Pero nadie quiere arriesgar.

"El nombre del canciller será clave para comprender el rumbo que le dará el nuevo presidente a la Argentina en el mundo", graficó a LA NACIÓN, un destacado colaborador de Macri. Algo similar opinan cerca de Scioli.

Los candidatos encuentran una coincidencia de cara al nuevo gobierno: intentarán retomar las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea que desatendió Cristina Kirchner, analizarán los acuerdos secretos con China o Rusia y reforzarán los lazos con Brasil y el Mercosur.

Estos ejes son los que discuten por separado, en estos días de campaña, los equipos de Scioli y Macri. Algunos de los referentes de los candidatos presidenciales ya dieron señales de los próximos lineamientos diplomáticos en algunas embajadas destacadas en Buenos Aires. Hubo encuentros reservados con diplomáticos de países vecinos, europeos y de Asia.

También los referentes en política exterior de Scioli y de Macri marcaron sus diferencias sobre el vínculo con el mundo que esperan para el nuevo gobierno. En el caso de los acuerdos secretos que Cristina Kirchner selló con Rusia y China hubo señales claras de Macri de que los revisará o eventualmente le pedirá a la Justicia, como ocurrió con el caso Chevrón, o al Congreso para que habilite la apertura de cualquier entendimiento que hoy es confidencial. En el sciolismo no se muestran muy permeables a revisar lo aprobado por la Presidenta.

Pero hay más diferencias: Macri quiere darle relevancia a debates centrales de la política exterior, como el cambio climático Y la seguridad nuclear. De hecho, ya adelantó que iría el año que viene a la cumbre de seguridad nuclear, en Washington, y buscará presentar un proyecto paralelo al de Cristina Kirchner para llevar a la cumbre de cambio climático que se hará el 30 de noviembre en París, donde la Argentina estará representada por Amado Boudou.

Por su parte, Scioli quiere darle más relevancia a la relación con los Brics (el bloque de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) con la firme intención de establecer un plan a largo plazo para que la Argentina sea incluida en ese bloque. No se trata de un tema menor: los Brics crearon un Banco de Desarrollo que sería clave para el eventual financiamiento de la Argentina.

Gestos en Venezuela

Hay otro tema que diferencia a Scioli de Macri a nivel regional: el líder de Cambiemos dará más gestos hacia la oposición venezolana y le exigirá a Nicolás Maduro la liberación de los presos políticos. En el sciolismo hay un silencio total de este tema. No sólo ello: el operador en temas internacionales de Scioli, Rafael Follonier, es un hombre de amplia llegada a presidentes del eje bolivariano, como Maduro, Rafael Correa y Evo Morales.

En el macrismo se entusiasman con establecer una suerte de "libro blanco" de la política exterior para fijar metas para los próximos diez años. Allí se proponen incluir opiniones de ONG, académicos y referentes del sector privado. El sciolismo menciona en este sentido darle más lugar al sector profesional de la Cancillería, que ha perdido terreno con los Kirchner.

Por ahora, todas las miradas están puestas en los comicios del 22. Pero, una vez que la suerte esté echada, los armadores de Macri y de Scioli saben que los engranajes de la política exterior se pondrán en marcha y serán una pieza fundamental para retomar la iniciativa de la Argentina a nivel internacional.

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