El regreso de Cristina Kirchner a la Casa Rosada: pocas palabras, guiños a Martín Guzmán y ningún aplauso

El regreso de Cristina Kirchner a la Casa Rosada: pocas palabras, guiños a Martín Guzmán y ningún aplauso

La vicepresidenta llegó pocos minutos antes que Alberto Fernández y lo esperó en el despacho de “Wado” De Pedro. No iba desde el 10 de diciembre.

 

Cristina Kirchner llegó a las 15.44 a la Casa Rosada. Hacía casi nueve meses que no pisaba ese edificio. La última vez había sido el 10 de diciembre, cuando llegó para participar de las celebraciones por su propia asunción como vicepresidenta y la llegada de Alberto Fernández a la presidencia.

La vicepresidenta entró por la explanada de la calle Balcarce cuando el Presidente todavía no había llegado desde la Quinta de Olivos. Estuvo unos minutos haciendo tiempo en el despacho del ministro del Interior, Eduardo Wado De Pedro, ubicado en la planta baja, y luego, cuando entró Alberto Fernández a la Casa de Gobierno, Cristina subió hasta el despacho que ocupó entre 2007 y 2015.

El presidente y la vicepresidenta ya se habían visto un día antes -almorzaron juntos en Olivos el domingo- pero igual conversaron unos minutos y luego entraron juntos al Museo del Bicentenario, donde se hizo el anuncio sobre el porcentaje de adhesión al canje de deuda emitida bajo legislación extranjera.

Cristina Kirchner en la Casa Rosada. Foto: Marcelo Carroll

Allí, Cristina escuchó atentamente el discurso del ministro de Economía, Martín Guzmán, y asintió con su cabeza en varios tramos en señal de aprobación. Sin hablar, saludó a la distancia a algunos de los gobernadores que asistieron al acto, y que estaban sentados en una gran mesa rectangular. Por sus gestos, el momento del discurso de Guzmán que más le agradó fue la referencia del ministro al sufrimiento que provoca la deuda entre los más pobres.

Con el discurso del Presidente también asintió con la cabeza en algunos tramos. No aplaudió en ningún momento, y se generó un instante de confusión cuando, luego de terminar su discurso, el Presidente la miró como invitándola a hablar. Pasaron unos momentos, y Fernández se dio cuenta de que no habría un comentario de la vicepresidenta así que hizo un gesto y la locutora oficial anunció que la ceremonia estaba terminada.

Allí, Cristina se levantó de su silla y acompañó al Presidente desde el Museo hasta el edificio de la Casa Rosada, donde mantuvo una breve reunión con Axel Kicillof, De Pedro y el Presidente, en el despacho del titular del Ministerio del Interior.

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