Néstor Kirchner y Daniel Scioli tienen una manera particular de convivir en el poder y de mantener intacta su alianza desde 2003. No hablan en forma directa del futuro político. Nunca lo hicieron. El gobernador bonaerense siempre cuenta que a "Néstor" primero lo entiende por sus gestos, lo adivina, y después viene el resto. Esto pasó varias veces y la última fue cuando el ex presidente inventó el año pasado las "candidaturas testimoniales".
Ahora sucede algo parecido: Kirchner ha dicho en otro discurso y también en privado, que quiere que el espacio kirchnerista siga hasta 2020 y aclaró que no lo decía por él. Scioli vio encendida la luz verde para el plan presidencial.
El ex presidente no habla de su candidatura en privado. En la quinta de Olivos, igual mira encuestas. La decisión final será a fin de año. "Con Kirchner no hablamos de 2011", dice Scioli.
Hace un par de semanas, Kirchner se reunió con algunos gobernadores después del acto en Chaco en el que reasumió la presidencia del PJ. "Ojo, no hablé de mí ni de Cristina cuando dije que gobernaremos hasta 2020", habría dicho en tono jocoso. Estaban enfrente Scioli, el anfitrión, Jorge Capitanich, y el gobernador de San Juan, José Luis Gioja. Los tres hoy integran una lista no escrita de los posibles "herederos" kirchneristas. También está el gobernador de Tucumán, José Alperovich.
Scioli en privado admite que otra vez su plan nacional para 2011 cobra fuerza. Hace meses el gobernador diseñó un plan para buscar la reelección en la provincia. Hasta envió a sus operadores a instalar el mensaje: se necesitan ocho años para terminar el proyecto.
Ahora Scioli, a quien le gusta muy poco que le pregunten del tema, volvió a reconstruir su proyecto presidencial. Su estilo de hacer política es no revelar su próximo paso y dedicarse solo a la función.
Hace semanas que el gobernador tiene encuestas que mostrarían una recuperación de su imagen y la de su gestión. En el entorno de Scioli hablan de que subió 14 puntos en los últimos tiempos.
La imagen del gobernador había caído durante el conflicto de los Kirchner con el campo. El otro golpe fue con con la maniobra política de ser candidato "testimonial" con Kirchner y no asumir después la banca de diputado, algo que nunca estuvo en sus planes.
Scioli fue y es castigado dentro y fuera del PJ por su alineamiento sin fisuras con Kirchner. "Esto no es obsecuencia ni obediencia es ser coherente. Creo en este proyecto", suele decir Scioli.
Esta semana tuvo un encuentro con empresarios donde algunos le preguntaban por qué estaba tan alineado con Kirchner: "Esto es un proyecto. Todos los que se enfrentaron a la Nación siendo gobernadores de esta provincia, fracasaron", aclaró.
Hoy se siente la contracara de Carlos Reutemann, el hombre que tiene siempre al peronismo esperando. El Lole dijo que está desentusiasmado. Scioli hace de lo positivo un culto.
"Tengo la provincia desestresada. Mi trabajo se ve.no pensaban que podía domar la provincia", dijo hace horas en una reunión privada. Esa es hoy su frase de cabecera, según contó alguien de su confianza.
La semana pasada Scioli se reunió con un encuestador que le llevó un sondeo en el que habría una fuerte recuperación del gobernador. Mientras el hombre en cuestión le daba unos papeles y le explicaba las conclusiones del trabajo, Scioli lo interrumpió. "Macho, esto no es fruto de la casualidad. Acá yo estoy laburando sin parar en los temas que le importan a la gente y se están viendo los resultados". Antes de terminar el encuentro comió su porción diaria de su torta favorita: la pasta frola.
La agenda frenética de Scioli tiene poco espacio para un momento de distensión. El jueves, cerca del mediodía, el gobernador se relajó unos minutos en su despacho de La Plata. Y hasta tarareó una estrofa de la canción "La Cigarra" de María Elena Walsh: "Tantas veces me mataron, tantas veces me morí. Sin embargo estoy aquí, resucitando."
Fue su forma de mostrar que en privado empezó a reconstruir sus ambiciones presidenciales. Kirchner lo alienta; hace lo mismo con Capitanich, Gioja y Alperovich.
En los últimos días trascendió que el gobernador de San Juan, gioja y Scioli hablaron de 2011 durante la Fiesta del Sol. Ninguno dijo nada.
A Scioli lo obsesiona su trabajo y mostrar que su única vocación pasa por la función que desempeña. Sólo piensa en "proteger a la provincia" dicen quienes trabajan a su lado y aclaran que cuando se acerque el momento se verá cómo está cada uno. "La internar va a ordenar todo", repite el gobernador.
Las visitas a Olivos para hablar con Kirchner se mantienen. En una conversación el ex presidente le adelantó que iba a ocuparse del PJ, de seducir a los que se alejaron y de empezar a convocar a otras figuras. "Me contó que empezó a hablar con economistas jóvenes y que iba a abrir el partido", relató después Scioli.
En el despacho de Cristina Kirchner, en la quinta Olivos y entre los kirchneristas hay un entusiasmo que no se veía hace tiempo. Las sucesivas derrotas políticas en el Congreso de la oposición cambiaron el ánimo oficialista. "Nosotros hacemos en vez de hablar. No tenemos ráfagas de individualismo. Ellos se matan, están todos peleados por el 2011. Nosotros vamos por la continuidad del proyecto", comentó Scioli en las últimas horas. Varios funcionarios del Gobierno festejan en privado las peleas de la oposición. La última que disfrutaron fue la de Felipe Solá y Gerardo Morales y la eterna entre Elisa Carrió y el vicepresidente Julio Cobos.
Por esa razón hay un plan para mantener unidos a los kirchneristas, como se vio ayer con el multitudinario almuerzo en Olivos. Nadie se anima a preguntarle a Kirchner si al final buscará otro mandato.
Scioli está convencido de que no es el momento de hablar de quién será el "heredero K" y que la prioridad es trabajar con Cristina Kirchner. "Nuestra relación personal y política pasa por el mejor momento", dijo Scioli sobre la Presidenta.
Fue Cristina quien por primera vez habló de su partida del poder ante el cardenal Bergoglio. "No quiero eternizarme en este sillón. Después de todo, cardenal, los dos nos vamos en 2011". Quienes comparten horas y horas con la Presidenta en la Casa Rosada aseguran que ella nunca habló de buscar una reelección. No lo hizo antes y menos en los últimos tiempos.
El gobernador bonaerense suele decir que los Kirchner con el tiempo se sacaron los prejuicios que tenían con él y es un fiel representante del proyecto kirchnerista para 2011.
Scioli no dirá nada sobre 2011 porque esa es parte de su estrategia: fortalecerse desde su trabajo. "Siempre digo que no me subestimen", es lo que dijo en estas horas. Es cauto.
En el fondo, todos dudan. Nadie sabe que hará Kirchner al final del camino del poder.











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