Los radicales se lanzan a armar un plan para gobernar en 2011

Acordaron una estrategia que prioriza la agenda legislativa. Y no hablar todavía de candidaturas.
Las jornadas de reflexión parlamentaria en San Nicolás parecieron darle un nuevo impulso al radicalismo en su aspiración de regresar al poder en 2011. "Tengo la responsabilidad de conducir a un partido político que está trabajando por un programa de gobierno", admitió sin vueltas el presidente del partido, Ernesto Sanz.

Nadie, en los dos días de debate, ocultó las intenciones de fondo. La reunión tenía como meta encontrar puntos de encuentro para la agenda legislativa. Pero no sólo eso. El objetivo final, en definitiva, era empezar a buscar "contribuciones al diseño de pilares que el radicalismo va a llevar como propuesta alternativa en 2011", de acuerdo a la mirada del secretario general del partido, Jesús Rodríguez. No es una idea abstracta.

En los próximos días continuarán las reuniones, los debates, el cruce de ideas. Ricardo Gil Lavedra admitió que legisladores y autoridades partidarias acordaron "comenzar a formar el programa de gobierno 2011", que luego se "discutirá con las otras fuerzas políticas".

Por si alguien tenía dudas, los dirigentes dejaron en claro que la proyección hacia las elecciones presidenciales incluye a los socios del Acuerdo Cívico y Social. Esa amalgama con la Coalición Cívica y el socialismo ni siquiera se debatió en San Nicolás. Eso, aun cuando Sanz acordó que existen algunos desencuentros partidarios. "El Acuerdo Cívico Social fue una buena herramienta electoral. Pero pretendemos algo más: que sea una buena herramienta para que nos den el voto en 2011 las mayorías y podamos gobernar", explicó el mendocino.

Se intuye que el rol que jugará en esa estrategia Julio Cobos será central. El radicalismo y Cobos estuvieron de la mano, el miércoles último, como no sucedía desde que el vicepresidente se cruzó al redil K, en 2007.

"Tiene que haber gestos del radicalismo hacia Cobos y de Cobos hacia el radicalismo", interpretó Angel Rozas marcando el acercamiento. Hasta Gerardo Morales, que suele ser el encargado de marcarle límites a Cobos, destacó la "racionalidad" con la que viene actuando desde que rechazó el proyecto de retenciones del Gobierno, el año pasado.

Cobos y su gente también ofrecieron señales. Todos juraron no haber rozado el tema de las candidaturas. Hasta el propio mendocino aceptó moderar en público sus ya reconocidas aspiraciones personales. "Hay que bajar los decibeles a las aspiraciones individuales por la constitución colectiva de una fuerza política que tiene el desafío de, tal vez, llegar a ser gobierno", aceptó la cobista Laura Montero.

Después de debatir la situación "institucional y política" y el "contexto económico y social", se armó la denominada agenda parlamentaria de las tres D: desarrollo, distribución y decencia.

Los radicales adelantaron su intención de reabrir el debate por el tratamiento del presupuesto y advirtieron que rechazarán el Fondo del Bicentenario. El primer paso, estimaban, para empezar a construir una alternativa de poder.

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