Por qué quieren ocupar el sillón del vice

Los aspirantes a acompañar al gobernador Daniel Scioli en la fórmula explican las razones de sus postulaciones. Las chances que sienten tener, los planes para el futuro y los apoyos
A pocos días del cierre de listas, en la provincia de Buenos Aires comienzan a definirse algunas posiciones.

Hasta hace un tiempo, al menos quince dirigentes se candidateaban para vice de Daniel Scioli en la carrera por su reelección como Gobernador.

Lo cierto es que los plazos se acortan y de esa gruesa lista sólo quedan unos pocos postulantes firmes.

Los ministros bonaerenses Baldomero Cacho Alvarez (Desarrollo Social), Mario Oporto (Educación), Alejandro Arlía (Economía) y Cristina Alvarez Rodríguez (Infraestructura) eran los miembros del gabinete provincial que se habían anotado en la lista de posibles vicegobernadores.

Incluso hubo quienes se atrevieron a echar a correr otras versiones aún más osadas e incluyeron en esa nómina al titular de la cartera de Producción, Martín Ferré.

Más adelante cobró cuerpo una teoría que señalaba que el ministro de Asuntos Agrarios nacional, Julián Domínguez, era el elegido para comandar el Senado provincial en caso de que el oficialismo triunfe en los comicios de octubre.

Luego, cuando los kirchneristas de paladar negro gritaron a viva voz que “el vice de Scioli sería elegido por Cristina Fernández”, desde el gobierno bonaerense se deslizó que el mandatario se “cerraría en su círculo íntimo”, y que el binomio podría ser completado por el jefe de Gabinete y hombre de confianza del ex motonauta, Alberto Pérez. Pero él mismo se exluyó luego de esa pelea, ya que tiene por delante responsabilidades mayores al lado del Gobernador.

Siempre se habló, además, del jefe de Gabinete de ministros nacionales, Aníbal Fernández; del ministro del Interior, Florencio Randazzo; del intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra; del titular de la Cámara de Diputados, Horacio González; del ex canciller Jorge Taiana; del senador José Pampuro; del presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto; del legislador Fernando Chino Navarro y del sindicalista del gremio de los canillitas Omar Plaini.

Hoy, en Nación sostienen que la nómina se redujo a sólo tres nombres. “Serán Domínguez, Randazzo o Alvarez Rodríguez”, explican.

Los tres son leales al kirchnerismo, mantienen excelente vínculo con el Gobernador, conocen la Provincia, poseen intenciones de llegar a ese cargo, son jóvenes y no provienen de lo que en Balcarce 50 denominan “la vieja política”; son indiscutiblemente peronistas y cuentan con el perfil que desde Nación ansían para el vicegobernador de la provincia más importante en términos políticos.

Ella, tiene el plus de poseer ADN justicialista (es nada más y nada menos que la sobrina nieta de Eva Perón) y de ser mujer. Además, integra el gabinete de Scioli y mantiene buena sintonía con las organizaciones sociales. Por ello, su nombre no sería visto como una imposición del gobierno central, sino como una elección del propio Scioli.

Randazzo, en tanto, cuenta con varios requisitos indispensables para suceder a Alberto Balestrini: posee juego y armado propios en Buenos Aires, tiene llegada a los intendentes y conoce los manejos del poder, algo fundamental para quien pretenda comandar a la tropa legislativa en nombre del Gobierno.

A ello, debe sumarse que logró estrechar una cercana relación con el primer mandatario bonaerense, por lo que su nombre sería recibido con beneplácito en las filas sciolistas.

El hombre de Chacabuco, en tanto, es un dirigente del peronismo bonaerense que se incorporó al Gobierno nacional luego de la derrota electoral de 2009, mantiene buena relación con Scioli (incluso fue mencionado por el Gobernador como uno de los probables vices) y conoce en profundidad tanto la Provincia como el movimiento legislativo.

Además, su figura aportaría a la reconciliación del Gobierno nacional con dos de los sectores a los que más se enfrentó: la Iglesia y el campo.

No obstante, algunos dentro del sciolismo rechazan a Domínguez y plantean que perdió chances cuando dijo que sólo CFK tendría la lapicera para elegir al postulante.

Aunque Alvarez de Olivera es resistido por la Casa Rosada, él no se da por vencido, y asegura que todavía está en la lista de los posibles compañeros de fórmula de Scioli.

Cuando el nombre de Alvarez Rodríguez comenzó a sonar con más fuerza, el ex intendente de Avellaneda amenazó con renunciar a su cargo. Luego, trascendió que el propio Gobernador le pidió que no se bajara de la carrera, lo que aún mantiene vivas sus ilusiones.

Un hombre cercano al mandatario bonaerense afirma ante La Tecla, en estricto off the record, que “hoy, la más firme candidata es Cristina Alvarez. Sus posibilidades crecen a medida que se derriba la opción de que Massa juegue en la interna, porque ahí necesitaríamos a alguien con más arrastre”.

“Cristina no es un referente fuerte en la Provincia, pero tiene un cargo en el partido. Es del gobierno de Daniel y posee la confianza de Nación. De hecho, no empezó a hablar bien de los Kirchner hace tres meses, para que la elijan de vice, sino que su postura es histórica”, confiesa, y reconoce que “Scioli ya le dijo a la Presidenta que él eligió a Cristina Alvarez como compañera. Ahora, la primera mandataria nacional deberá decidir si acepta ese nombre o no”.

La incógnita sobre quién será el nombre que acompañe al ex motonauta como vice se develará en las próximas semanas.

Uno de los encargados de articular el engranaje legal del partido, resume: “La última palabra para la elección del vice será de Cristina, no de Daniel. Y deberá, necesariamente, cumplir el rol que cumplió primero Alberto Balestrini y luego Néstor Kirchner: la contención del peronismo de la Provincia y el puente propio con el Gobierno nacional”.

Sea uno u otro quien tenga finalmente la lapicera, todos coinciden en que debe ser alguien comprometido tanto con el proyecto provincial como con el nacional, ser moderado y confiable para el Gobernador, aportarle a la fórmula algún aspecto diferente de los de Scioli, poseer experiencia política para contener a los hombres que se referencian en distintas corrientes del peronismo y -al mismo tiempo- capacidad para lograr acuerdos estratégicos con otras fuerzas.

Es que el vicegobernador bonaerense es el presidente del Senado, y quien debe articular entre las fuerzas de la oposición y el oficialismo ante cada ley.

Para ese cargo se requiere de alguien avezado en el asunto, ya que el oficialismo no contará con la mayoría absoluta en ninguna de las dos cámaras.

“La cintura que tenga el elegido para conseguir los consensos será fundamental para poder sacarle las leyes al Gobernador”, analizan en la Legislatura.

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