La muerte del fiscal complicó al oficialismo. Scioli fue a Córdoba y Randazzo se muestra con intendentes y lo desafía. Urribarri viajó a China con Cristina. Marzo será mes clave
Daniel Scioli estaba rodeado de sus asesores. "¿Y ahora qué hacemos?", lo consultaron, a la espera de que su termómetro electoral no fallara. "(Mauricio) Macri está parado. (Sergio) Massa tampoco está haciendo nada. No vamos a desaprovechar esto", lanzó el gobernador bonaerense. Y no fue el único presidenciable K en reactivar su paralizada campaña, disfrazada en actos de gestión. Lo siguieron otros, como su némesis en la interna, el ministro de Transporte e Interior, Florencio Randazzo. Todos con la esperanza de que se diluya cuanto antes el efecto social por la muerte del fiscal Alberto Nisman, que la oposición puede izar como una bandera propia. Argumentando que un gobierno no se puede paralizar, buscan así recuperar el tiempo en el prólogo de las decisivas primarias.
Con la aparición sin vida del fiscal que había denunciado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el país se paralizó por 48 horas. Incluyendo a los precandidatos. Scioli fue el primero en reaccionar, luego de posponer algunos eventos públicos, al caminar el viernes siguiente, con su par mendocino Francisco "Paco" Pérez, entre la gente que había ido al recital gratuito de Axel en Mar del Plata. "Fue a tomar la temperatura y nadie lo insultó", cuentan cerca del mandatario, aún sin creerlo. Eso lo motivó a retomar la agenda por fuera de la policía local, su caballito de batalla, y la educación, para evitar las siempre dificultosas paritarias en la recta final hacia su candidatura. Tirado a la basura el cronograma del verano, la mejor época del año para su imagen, Scioli ya trascendió las fronteras de su provincia. Anoche estuvo en la cordobesa Villa María. Y para el sábado tiene agendado una visita a Río Negro para mostrarse junto al presidente del bloque de senadores K, Miguel Pichetto. Otra vez con un pretexto institucional: recorrer la Fiesta de la Manzana de General Roca.
Esa misma localidad, pero hoy, será epicentro del desembarco de Randazzo. Como si no hiciera falta reavivar la turbulenta interna peronista provincial, el ministro fue invitado por el intendente Martín Soria.
Luego de estar guardado en boxes durante las primeras réplicas del efecto Nisman, frecuentando más la Quinta de Olivos (tres veces) que los atriles para defender a Cristina Kirchner, Randazzo retomó su campaña el viernes pasado. Fue en un acto presidencial donde lanzó un extenso respaldo, previo a la cadena nacional, con todo lo que no había dicho en las últimas dos semanas. Su silencio fue reprochado por, obvio, el sciolismo y por su otro enemigo vecino, el ministro de Planificación, Julio De Vido.
Con el patagónico en China, Randazzo llevó esta semana otra obra ferroviaria a Berazategui, para elogiar al intendente Patricio Mussi, el elegido devidista de Los Oktubres para aspirar a la provincia.
Y ayer, de paso por La Plata, a metros de la oficina de Scioli, Randazzo retomó sus chicanas al contrincante. "Voy a competir con el gobernador y tendrá que contar cómo funciona la educación, cómo anda la salud y cómo están las rutas", lo desafió.
El gobernador entrerriano Sergio Urribarri volvió a subirse al Tango 01 para agitar su precandidatura, esta vez con destino a China. Sin embargo, continúa sin agenda electoral. En tanto, Jorge Taiana apareció en los medios por su paso por la Cancillería pero también el candidato del Movimiento Evita lanzó una revista en Mar del Plata.
Hay poco tiempo: marzo es clave para las definiciones en base al proceso de instalación. Por eso cada día cuenta en una campaña que, en lo legal, falta para comenzar.









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