Aníbal F., Randazzo, Urribarri y Scioli abren las puertas de sus eventuales listas para cobijar al hijo de la Presidenta. Avanza la hipótesis de una candidatura a diputado
Con retoques, volvió el misterio electoral con el que jugó Néstor Kirchner antes de impulsar a su esposa como sucesora. En el prólogo del 10D, fecha de expiración para la década K, ante la imposibilidad de re-reelección de la Presidenta, el oficialismo se abroquela detrás de la reformulada consigna: pingüino y pingüina. Con una postulación de Cristina Fernández de Kirchner, tanto bonaerense como al Parlasur, pendiendo como espada de Damocles sobre las estrategias opositoras, con una envidiable imagen positiva que sobrevivió a la tragedia de Alberto Nisman; ahora se plegó un operativo clamor tras la segunda irrupción pública de su hijo Máximo (en rigor fue la tercera, luego del discurso de Argentinos y la primera vez que se conoció la voz, al prestar testimonio en el documental de su padre). Como buenos alumnos de la Casa Rosada, los presidenciables del FpV fueron los primeros en lotear sus listas para sumar al líder espiritual de La Cámpora.
"El menú es completo al que puede acceder", ofertó primero, por llegar temprano a su oficina, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández. "Es un tipo muy formado políticamente", completó el presidenciable con menos cartelería del G7 pejotista. No obstante, el polifuncionario K bajó la espuma del fenómeno Máximo, al minimizar los dichos del legislador porteño Juan Cabandié, quien lo había pronosticado "como Presidente".
Aníbal F. coincidió así con otro camporista, su secretario general, Andrés "Cuervo" Larroque. "Lo veo a él caminando la provincia de Buenos Aires, recorriéndola", opinó el diputado, apostando por una candidatura a diputado de Máximo K.
Nacido en La Plata, aún con domicilio en Santa Cruz, está en la misma situación que su madre cuando votó en Río Gallegos antes de resultar electa, horas más tarde, senadora por Buenos Aires en 2005. Con un complejo panorama político patagónico, aún con la paz sellada entre La Cámpora y el gobernador Daniel Peralta, según fuentes oficiales es más factible que Máximo acceda a una banca por su provincia natal que la adoptiva. Cuestión probabilística de cantidad de escaños en juego.
Ante DyN, la pitonisa electoral Carlos Kunkel auguró lo mismo: el legislador ultra K lo imagina encabezando la lista nacional de diputados bonaerenses.
"¿Cómo no me va a gustar? Está claro", replicó Florencio Randazzo cuando le preguntaron si le gustaría llevar en su boleta a Máximo Kirchner. "Es un militante político que ha tenido la suerte o no de ser hijo de dos presidentes", lo definió el ministro de Transporte e Interior. Dependiente del impulso de la Jefa de Estado para estar en la marquesina, es uno de los precandidatos a sucesor que más kirchnerista se muestra.
El otro atento a los guiños, hasta el más nimio (como que Máximo lo haya nombrado primero al enumerar los postulantes) es el entrerriano Sergio Urribarri, que ayer salió en defensa del ministro de Economía, a quien pidió de Vice, por el "rusito" que le dedicó el gastronómico Luis Barrinuevo. "Lo banco a Kicillof y a los jóvenes del gobierno", se despachó.
Lector atento de los vaivenes oficialistas, aún siendo ajeno de la cocina de Olivos, Daniel Scioli los primereó a todos sus contrincantes. El sucesor más resistido entre los ultra-K, se adelantó a defender a Máximo K por la denuncia de una supuesta cuenta en el exterior. El gobernador bonaerense renovó ayer su estética propagandística: su clásico naranja fue reducido a una línea en beneficio del celeste y blanco. Más kirchnerizado y menos sciolizado que nunca, la nueva campaña de pleno a competir por la interna del FpV: defiende los autoproclamados logros del modelo K.












Comentá la nota