El gobierno se rebela contra la coparticipación del impuesto al cheque y genera un conflicto inesperado aún con sus propios aliados. Unión Pro al borde de una crisis terminal. Una relación enturbiada por colisión de candidaturas y por manejo de fondos. Los radicales tienen un padrón inclusivo. Hay una amnistía no escrita y gran parte de los radicales están adentro y afuera a la vez.
Al tema de las reservas devino el de la coparticipación del impuesto al cheque, algo que al kirchnerismo le duele hasta la médula porque lo deja sin el manejo de una caja de 25.000 millones de pesos calculada para 2010, que equivale al 1.6% del PBI.
Más allá del alineamiento político, algunos gobernadores K se enfrentan con el dilema de permitirle al gobierno nacional que les maneje la parte de dinero que les corresponde o manejarla ellos mismos y ganar en autonomía.
Bien se sabe que la independencia económica conlleva la soberanía política.
Ambas variables son concurrentes y una determina a la otra.
Aunque, como dice el proverbio religioso, "si tienes el plato de lentejas y no tienes libertad, a la larga perderás también el plato de lentejas".
No hay autodeterminación sino se tiene un manejo autónomo de los fondos, y eso es el federalismo concreto, real y material por el que pelearon los caudillos del siglo diecinueve.
Algunos gobernadores como el sanjuanino José Luis Gioja plantearon una muy medida dignidad que se pareció bastante a una claudicación frente al poder nacional. Otros, como Rodríguez Saá o Das Neves llegaron a la Justicia con el reclamo.
"No estoy contra el Gobierno -dijo el chubutense-, pero no voy a dejar que le quiten a mi provincia lo que le corresponde por derecho", diferenciando claramente esto último de lo que es una dádiva o un favor político. En octubre había llegado hasta la Corte Suprema con el mismo reclamo y castiga a muchos de sus colegas a quienes califica de "pasivos y temerosos, cuando tienen la obligación inclaudicable de defender, reclamar y pelear por los derechos de los habitantes de sus provincias, los derechos de quienes confían en ellos para que los represente. Me dan vergüenza ajena".
Muchas de las provincias argentinas tienen fama legítimamente lograda de feudos manejados discrecionalmente por caudillos que se perpetúan en el poder y con sospechas de corrupción. Aún así, no es malo que la caja se descentralice y se acerque un poco más al control popular.
Política y fondos
Esta lógica de plata y poder político también tendría su reflejo en la Provincia y tiene que ver con las relaciones algo enturbiadas entre el denarvaísmo y el macrismo dentro de Unión Pro. "La relación entre el Colo y Mauricio están definitivamente rotas", disparó una fuente del macrismo con marcado desaliento.
Lo que dice este dirigente es algo que ya se sabía o se intuía. Tanto Macri como De Narváez son dos personas parecidas en su manejo empresarial de la política, su prejuicio con lo que son los políticos tradicionales, sin tener en cuenta, tomando una metáfora de la botánica, que los armados se hacen a partir de los gajos y no desde las semillas. Y pagaron varias veces por ello, perdiendo listas y militancia.
Y si bien los bloques funcionan unidos, habría un abismo político pero también de dinero que los separa. Es más, dicen que permanecen juntos porque así debe ser para garantizarle el quórum al oficialismo, lo que fue parte del acuerdo para que Jorge Macri sea hoy el Vicepresidente Primero de la Cámara de Diputados.
Se dice que por ese pacto, el espacio se habría asegurado el manejo de unos 2 millones de pesos al año -un tercio sería para el denarvaísmo y el resto para el PRO- para hacer política.
Además, los legisladores del macrismo, que también aportan al denarvaísmo, se quejan porque con esos fondos, "el Colo salga a jugarse por una candidatura presidencial en vez de jugar en la provincia". Por eso le piden a Mauricio que "rompa el bloque" cosa que el jefe de la Ciudad Autónoma no puede hacer ya que debe mantener el pacto provincial.
Más allá de esto, hay otro componente que interviene en este complejo entramado del espacio y es la presencia de José "Pepe" Scioli, quien acompaña a De Narváez y que algunos piensan que es una figura netamente funcional porque lo limita al Colo en su rol de opositor, le impide limarlo a Scioli en la Provincia y por otro lado surge como una suerte de plan B del Gobernador.
La hipótesis es que, en caso de darse una interna dentro de PJ, la fórmula resultante sería Scioli en la Nación y De Narváez en la Provincia, después, claro de una alquimia previa de la que participaría Duhalde, entre otros. Nadie descarta hoy que el caudillo de Lomas de Zamora termine armando la apoyatura política peronista para una candidatura de Mauricio Macri.
Un radicalismo demasiado amplio
El diputado Rubén Lanceta dice que a Cobos nadie le pidió que renuncie y que Ernesto Sanz se refirió a que lo hiciera cuando comenzara la campaña.
De todos modos, hay algunos radicales que lo prefieren al Vice en su cargo porque "no le queremos regalar un senador al kirchnerismo", pese a que Cobos no es legislador y solo vota cuando debe desempatar como pasó con la 125.
Pero Lanceta admite que en el comité local hay cobistas y opositores, y advierte que si "Cominotto ya metió a su gente, que hagan entonces el bloque de la UCR y no de la Coalición Cívica, aunque no se sabe si son GEN o si realmente son radicales. En una palabra, están haciendo un fraude desde el punto de vista de la voluntad popular".
Pero se dan algunos hechos confusos.
Por ejemplo, llegaron al comité los padrones que incluyen a Cladera, Eseverri, Alem, Cominotto, como afiliados.
Es decir, no figuran como suspendidos, y así se lo plantearon desde la Convención cuando buscaron alguna respuesta.
Les dijeron también que Cobos "tiene que volver y que hubo amnistía, aunque esto no está escrito en ningún lado", apuntó una voz radical.
La misma fuente dice, y no sin razón, que si todos son radicales y están dentro del partido, todos ellos estarían incumpliendo con la Carta orgánica porque ninguno de ellos, ni los concejales del Frente para la Victoria, ni los de Coalición Cívica ni el mismo Alem están haciendo su aporte al partido.
Pero hay más confusiones.
Margarita Stolbizer dice que está afuera, Cobos dice lo mismo pero que el partido es algo amplio y que puede formar parte de una gran alianza. Carrió está en la misma tesitura.
En fin, nadie cree que el radicalismo sea un espacio único, lo que equivale a que ninguno de ellos quiere pelear una interna.
Lo mismo pasa con el peronismo, con lo cual la idea del bipartidismo puede naufragar absolutamente.
Y esto mismo se notó el miércoles cuando a la reunión de la Seccional no fue casi nadie.
Bebe Lanceta no fue ni mandó a nadie, lo mismo hizo Carlos Gorosito, la gente de Roque Pérez, Bolívar..., en fin, ninguno quiere que se tomen resoluciones de conjunto
La Justicia incómoda
Muchas veces la percepción inmediata conduce a conclusiones engañosas y nos hace aparecer como bueno lo que en realidad no lo es o es precisamente lo contrario. En "La Caverna", Platón aconsejaba escaparle al engaño de las apariencias y buscar la verdad por el terreno escarpado de la racionalidad o de la inteligencia.
¿A qué viene esto? A que el planteo de José "Pepe" Mujica sobre una posible amnistía a los militares de la última dictadura militar de Uruguay, responsables, como otras latinoamericanas, de la represión ilegal en su país, no parece para nada una buena medida. Aunque suene como una propuesta componedora y con todo el encanto que podría tener por ello. En este caso, lo que propone Mujica es al menos irresponsable y descomprometido, lo mismo que hizo Carlos Menem en la década del 90.
¿Porque cómo perdonar a quienes no se arrepintieron públicamente de lo que hicieron? El perdón es una sublime actitud que se toma después del arrepentimiento de quien busca ser perdonado. Además, debe haber un propósito de enmienda.
Si el pecado es público, como lo fueron los crímenes de la dictadura, la confesión de lo hecho y el arrepentimiento también deben ser públicos, es decir, ante las instituciones de la sociedad.
En la Argentina no hubo nada de eso, antes bien, ocurrió todo lo contrario, ya que los responsables de las atrocidades del Proceso, en vez de confesar lo que hicieron, se jactaron de sus crímenes y hasta buscaron encontrarle alguna lógica.
Tal vez Mujica incurra en lo mismo que Menem: que porque padecieron la cárcel supongan que tienen todo el derecho de tomar la decisión de perdonarlos. Es una manera de apropiarse de los dictadores y determinar su destino, así, como si fueran dioses, de manera unilateral y sin mediar ningún arrepentimiento profundo. Y el perdón lanzado de esa manera es un signo de soberbia, descompromiso y también irresponsabilidad por el futuro. Porque nadie puede enfrentarse con su conciencia, o lo divino, si no asume primero la justicia de los hombres.
En "Crimen y castigo", el genial Dostoievski plasma magistralmente este profundísimo concepto. Porque Raskolnikov, después de haber matado a la usurera y a su ama de llaves, decide enfrentar la justicia terrenal y ese es el pasaje a su conciencia o al castigo divino. De otra manera no podría haberse purgado de esos crímenes.
Mujica, como Menem, impelidos por su arrogancia o su descompromiso, quisieron saltearse etapas, sometiendo a otras generaciones a correr los mismos riesgos que sus antecesores.
Es cierto que no podemos pasarnos los próximos 30 años hablando de los 30 años pasados. Pero para que eso no pase es necesario que se aceleren los procesos judiciales y que los jueces condenen de una buena vez a quienes merecen ser condenados. Esa es la solución. Así, sin odios y con el humilde afán de poner las cosas en su lugar.
La propuesta de Mujica, como la de Menem, son posturas hipócritas, descomprometidas e irresponsables de quienes buscan salidas por los atajos de la comodidad y no por la arduidad de la Justicia, que es precisamente donde se encuentra la verdad.







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