La idea es impulsada por los sectores más radicalizados del kirchnerismo. Quieren que la Presidenta siga en el cargo incluso más allá de 2015. La oposición criticó las tentaciones "dinásticas" y "la adicción al poder".
La Jefa de Estado buscará su primera reelección en octubre y el objetivo de sus soldados más feroces es propulsar cambios en la Carta Magna para permitir un tercer mandato al frente del país, una idea que en 1999 exploró Carlos Menem y fracasó.
Quién dio la noticia fue la diputada ultra-K Diana Conti, quien por una radio rosarina sostuvo que en el oficialismo muchos tienen "el deseo de una reforma constitucional porque quisiéramos una Cristina eterna". La legisladora bonaerense, una de las principales voces de choque en el Congreso que tiene el kirchnerismo, aclaró sin embargo que una idea como la que está en gateras "necesita contar con el consenso político".
La estrategia del "cristinismo" es acoplar la re-reelección presidencial a una reforma más amplia de la Constitución en la que viene trabajando desde hace muchos años el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, quien es partidario de dejar de lado el sistema de gobierno presidencialista y pasar al sistema parlamentario, como el que hay en Gran Bretaña, Israel, Alemania o Italia.
El ultra-kirchnerismo baraja esta idea a mediano plazo -este año los esfuerzos estarán fijados en la elección presidencial- aunque busca con ello un efecto inmediato: mandar un mensaje hacia el interior del justicialismo para demostrar que la Presidenta tendrá un as en la manga en caso de que en un eventual segundo mandato (entre 2011 y 2015) las peleas en el PJ por la sucesión amenacen con debilitarla.
Aunque se trata sólo de una idea y no de una decisión tomada, la noticia que dio Conti cayó pésimamente en todo el arco opositor e incluso dejó azorados a muchos oficialistas.
"Esto desnuda una adicción a la perpetuidad en el poder", dijo el senador radical Gerardo Morales.
La diputada Margarita Stolbizer, líder del GEN y aliada de la UCR, aseguró que se busca armar una alternativa progresista para "frenar cualquier tentación de tipo dinástica".
El referente de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas también salió al cruce. "Si en algo se ha caracterizado el kirchnerismo es haber llegado a lo inimaginable en cuanto a la manipulación de las leyes políticas electorales; somos opuestos a la creación de dinastías hereditarias", aclaró.
Desde la Coalición Cívica, la diputada Patricia Bullrich lanzó: "Esto nos cae muy mal. Es la corroboración de que el kirchnerismo quiere una democracia sin democracia".
El candidato a gobernador bonaerense, Francisco De Narváez también se opuso: "En vez de darles certezas a la gente, quieren perpetuarse en el poder. Lamento esto. Creo que el tema está en la cabeza de algunos kirchneristas, pero esto no va a suceder".
También desde la UCR, el precandidato presidencial Ernesto Sanz se mostró irritado. "El kirchnerismo debería primero aplicar la Constitución que se reformó en 1994, pero en lugar de poner en práctica los institutos que se crearon en esa ocasión para atenuar el presidencialismo y darle más poder al Parlamento, este Gobierno realizó una contrarreforma para que el presidente tenga la suma del poder", sostuvo el mendocino.
Sanz explicó que en 1994 el PJ y la UCR consensuaron ponerle fin a las facultades delegadas, la participación de la oposición en la Auditoría General de la Nación, el establecimiento los decretos de necesidad y urgencia (DNU) como una figura excepcional o la creación del Consejo de la Magistratura.
"Pero el kirchnerismo sólo radicalizó el presidencialismo", opinó y dijo que no le extraña que el juez Zaffaroni esté trabajando en este proyecto junto a Conti "porque siempre fue un magistrado abiertamente oficialista".
La sorpresiva propuesta de Conti también dejó boquiabiertos a algunos referentes del kirchnerismo, como el diputado santafesino Alejandro Rossi, quien se preguntó "¿A quién consultó Conti dentro del partido?".
"Considero que es un apresuramiento hablar sobre una posibilidad como ésta. Esto es como hablar en abstracto. No tiene sentido. Yo creo que, en lo que hay que pensar y trabajar ahora es en la elección de octubre, para lo que la Presidenta está fuerte, por toda su gestión y por su proyección personal".
El presidente provisional del Senado, José Pampuro, también se mostró azorado por la idea de Conti. "Pensar en esto ahora no me parece que corresponda", opinó y recordó que hoy Cristina Kirchner asistirá al Congreso a inaugurar las sesiones ordinarias y que no se hablará en absoluto del asunto.
Ayer, fueron varias las fuentes oficialistas que admitieron malestar con Conti por dejarle en bandeja a la oposición un escenario de crítica fácil, más aún cuando no se trata de una decisión sino sólo de una expresión de deseo de un círculo pequeño de ultra-cristinistas.









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