El intendente de Tigre evitó formalizar su plan presidencial y aseguró que buscará el respaldo de "intendentes de todo el país".
El intendente de Tigre se mostró exultante ayer en su raid mediático tras los comicios, en los que obtuvo el 43,92% de los votos en la provincia y venció al candidato kirchnerista Martín Insaurralde (32,18%).
Si bien en su discurso del domingo por la noche había adelantado que el triunfo en territorio bonaerense lo obliga a "empezar a recorrer la Argentina", ayer intentó bajarle el tono a su intención de competir por la Presidencia cuando concluya el mandato de Cristina Fernández.
En los contactos con la prensa que se extendieron durante toda la mañana, Massa sostuvo que esa frase, que se interpretó como un mensaje para 2015, hizo referencia en realidad a "sumar intendentes de otros puntos del país y otras fuerzas a los propuestas para solucionar los problemas de la gente".
En ese sentido, aseguró que "los que piensan en 2015 le faltan el respeto a la gente, a la señora que no sabe si los precios de hoy van a ser los mismos del viernes, al laburante que se levantó a las 6 de la mañana y tiene miedo cuando espera el colectivo". La frase fue entendida como un tiro por elevación al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, quien el domingo cerró el acto del PRO adelantando su deseo de "ser el presidente del cambio en 2015".
"Si yo tuviera mi cabeza en 2015 lo que tendría que pensar el ciudadano común es que no tengo nada en mi cabeza", señaló Massa. En otro medio, más duro aun, postuló: "Hay que tener mirada de largo plazo, pero en políticas públicas, en infraestructura, transporte, economía, producción, empresa, campo e industria, pero no en proyectos personales."
Sobre el resultado de las legislativas, el diputado electo rechazó las comparaciones con el empresario Francisco de Narváez, quien en 2009 venció al kirchnerismo en la provincia y este domingo terminó cuarto con sólo el 5,46% de los votos.
"La primera diferencia respecto al 2009 es que acá hay un grupo muy grande de intendentes de la provincia y algunos intendentes amigos de otros rincones del país que tienen ganas de trabajar y que tienen por objetivo acompañar la labor parlamentaria", explicó Massa en radio La Red y adelantó que no intentará convocar a dirigentes que se alejen del kirchnerismo tras el revés electoral.
"Más que de andar haciendo de ambulancia quiero tomarme el trabajo de discutir seriamente qué significa el voto de la gente, si no vamos a estar tirando por la borda el camino que se eligió. La gente quiere dirigentes comprometidos con la agenda cotidiana", explicó.
Durante la entrevista, especuló también con el mensaje de los votantes en las elecciones legislativas: "Hay cosas que la gente no quiere más. La gente está harta de los proyectos personales y de las discusiones banales de los dirigentes. La gente quiere que se termine la política de la división, de la pelea, de la confrontación", señaló.
Reveló que no tuvo contacto con "el entorno" de la presidenta Cristina Fernández pero sí recibió llamados de su competidor Insaurralde y el gobernador bonaerense Daniel Scioli, así como de los ex gobernadores Carlos Reutemann, Mario Das Neves y Jorge Busti y del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. «









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