El peronismo buscó mostrar unidad, pero no pudo ocultar las diferencias

El peronismo buscó mostrar unidad, pero no pudo ocultar las diferencias

Hubo fuertes cruces entre el PJ y el cristinismo; La Cámpora quedó marginada de la junta electoral acordada

No hubo fumata blanca. Ni siquiera una tregua. Por primera vez desde la derrota electoral del último año el peronismo se reunió bajo un mismo techo, pero la puesta en escena no alcanzó para serenar los ánimos y acercar posiciones.

No se tiraron sillas, como anticipó con humor minutos antes de que comenzara el congreso extraordinario del Partido Justicialista el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, pero el clima fue tenso y el objetivo de máxima no se alcanzó: no se terminó de sellar la paz. El peronismo expuso ayer sus diferencias y la necesaria unidad aún no se resolvió, aunque dieron un primer paso en ese camino.

La renegociación de la deuda con los fondos buitre que el Gobierno lleva adelante puso de manifiesto las dos posturas que pugnan por el poder en el Partido Justicialista.

De un lado, los dialoguistas, representados por la mayoría de los gobernadores y el jefe de la bancada de senadores, Miguel Ángel Pichetto; del otro, el cristinismo puro, que tiene en La Cámpora, algunos intendentes bonaerenses y Héctor Recalde, líder del bloque de diputados, a sus principales defensores.

Con encendidos discursos, desde el kirchnerismo duro intentaron forzar una posición contraria a los deseos del macrismo, que en marzo buscará derogar las leyes cerrojo y de pago soberano para poder avanzar en la resolución de las negociaciones encaradas por el Gobierno con los holdouts para saldar la deuda que permanece en situación de default. Los voceros fueron el ex ministro Agustín Rossi y los intendentes Patricio Mussi (Berazategui) y Jorge Ferraresi (Avellaneda).

"Espero que los diputados y senadores sean coherentes con lo que votamos [por las leyes en cuestión]. Rechazar esta medida es lo mejor que podemos hacer por este gobierno", coincidió con esta postura el ex titular de los espías Oscar Parrilli en diálogo con LA NACION.

El encargado de neutralizar ese pedido fue Pichetto. El senador rionegrino aseguró que el bloque que dirige "va a trabajar pensando en el país y con total libertad". Y con un mensaje dirigido al kirchnerismo, agregó: "Acá nadie baja línea. Vamos a actuar en el marco de un acuerdo de gobernabilidad. Salir del default tiene que ser tarea de todos, no de un sector político. No voy a votar esa propuesta".

El cruce más picante

Desde el fondo, donde se ubicaron La Cámpora y la JP, llegó un abucheo para Pichetto. Curtido en este tipo de cuestiones, no se inmutó. "Tranquilos...", dijo irónico, y acto seguido disparó contra la ex presidenta Cristina Kirchner: "Es el momento del debate, se acabaron los documentos que venían de arriba con las instrucciones de lo que teníamos que hacer".

El mandato de los gobernadores para sus legisladores es claro, "no poner palos en las ruedas". Según confiaron a LA NACION varios de los mandatarios provinciales presentes en el cónclave, esperan que Mauricio Macri presente un plan en las próximas horas que compense a las provincias por el decreto que anuló la devolución del 15% de recursos coparticipables.

Desde lo formal, el congreso conformó una junta electoral que representa a la mayoría de las distintas líneas y que negociará una lista única para la renovación de autoridades; sólo La Cámpora quedó fuera de la conformación de la junta por considerar insuficiente en espacio que le dieron.

Sin la liturgia peronista de otras épocas, no hubo bombos y sólo una bandera vistió al estadio Obras -dieron el presente 662 de los 900 congresales habilitados-, hubo sí muchos pases de facturas, chicanas, insultos y poca autocrítica.

Desde el peronismo tradicional se mostraron conformes con lo que sucedió y, según aseguraron, ya están dadas las condiciones para presentar una lista de unidad con la figura del ex gobernador de San Juan José Luis Gioja como presidente. El plazo vence el 8 de abril y la nueva conducción se elegirá un mes después. Si esto llegara a fracasar, el Partido Justicialista podría ser intervenido judicialmente.

"Claro que hay matices, pero lo importante es que estuvieron todos los sectores", dijo a LA NACION un referente del peronismo bonaerense.

Otra de las cuestiones que generó discrepancias fue la moción en el orden del día para modificar la carta orgánica y la elección de las autoridades por el voto directo de los afiliados. Eufórico, casi a los gritos, Rossi reclamó: "No podemos permitir esto. Hay que volver a buscar a los afiliados, abran el plenario".

Todos los presentes coincidieron y la moción se aprobó.

Tras casi dos horas de debate fue poco lo que logró el peronismo. "Los peronistas transpiramos amor", dijo sonriente Moreno. Bajo un calor insoportable, en Obras Sanitarias hubo mucho de transpiración y muy poco de amor.

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