Sus principales referentes acordaron concentrarse en voltear el DNU que permite usar las reservas del Banco Central y en los proyectos propios que esperan su discusión en el Congreso. Crece la pelea entre Carrió y la UCR.
Un día después de haber fracasado en su avanzada para rechazar la designación de Mercedes Marcó del Pont como directora del Banco Central, los dirigentes opositores se cruzaron en privado, en público y, al final, alcanzaron una conclusión: "Hay que bajar la expectativa de lo que podemos lograr desde la oposición. Tenemos que concentrarnos en los cuatro o cinco temas que nos nuclean. En los demás, difícilmente vayamos a coincidir", confesó uno de los diputados del frente en que, desde el último recambio parlamentario, conviven radicales, macristas, cívicos y peronistas disidentes.
Es que los opositores moderaron sus perspectivas de unidad después de algunos traspiés y varias internas cruzadas. La jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, una de las legisladoras más molestas con la reciente frustración antioficialista, diagnosticó ante este diario que "la oposición no tiene estrategia; no es capaz de anticipar, le falta análisis, actúa en forma reactiva y está muy fragmentada. En cambio, el poder de los Kirchner está conducido sólo por dos personas y, por eso, es más flexible".
Los radicales contestaron con un comunicado del Comité Nacional que postuló al partido como una "alternativa progresista" para 2011 y, en una referencia indirecta a Carrió, señaló que la UCR "rechaza el sometimiento a liderazgos prepotentes y autoritarios" y abjura de "dirigencias mesiánicas que sólo buscan confrontar y arrogarse la autoridad moral para distinguir réprobos de elegidos".
No fue la única diferencia. Carrió había criticado a la senadora justicialista Roxana Latorre, quien aguó los planes opositores de la Cámara alta. Pero la UCR prefirió no castigar a Latorre ni agitar el fantasma de la ruptura. El presidente de los boinas blancas, Ernesto Sanz, opinó ayer que "el Parlamento argentino todavía no se acostumbra –ni el oficialismo ni algunos sectores de la oposición– a construir consensos y nosotros venimos trabajando para lograr eso".
Los radicales, sin embargo, tienen sus propias internas. En resumen, se enfrentan los cobistas versus los militantes más orgánicos de la UCR. Además de un histórico encono por su incondicional fe cobista, al principal representante del primer grupo, el diputado Oscar Aguad, le achacan su falta de diálogo con algunos referentes opositores, sobre todo, con Carrió.
Los macristas, por su parte, se empeñan en disimular las internas. El jefe del bloque de diputados PRO, Federico Pinedo, prometió que "la crisis de la oposición es más espuma que otra cosa". Es que la estrategia macrista apunta al imaginario dialoguista. En lo íntimo del partido de Mauricio Macri, sus legisladores se quejan por los cruces públicos entre Carrió y los radicales, demasiado "electoralistas".
En tal marco, los opositores se replegaron sobre las causas políticas que más los acercan. El próximo lunes, pondrán a prueba esa unidad parlamentaria. La Comisión Bicameral de Tratamiento Legislativo, en la que tiene mayoría la oposición, deberá emitir un dictamen sobre el DNU que ordenó el pago de la deuda externa con reservas del Banco Central. En paralelo, sigue pendiente de resolución judicial la medida cautelar que presentó el bloque de los senadores kirchneristas.
Los demás puntos comunes de la agenda parlamentaria de la oposición son: aumentar la composición del Consejo de la Magistratura y, así, licuar el poder de veto oficialista; imponer que, para la ratificación de los DNU, sea necesaria la aprobación de las dos cámaras del Congreso, y no sólo de una; coparticipar el 100% del impuesto y no sólo el 30% como ocurre ahora e imponer autarquía en el cuestionado INDEC kirchnerista. Hasta ahí llega el consenso legislativo con el que, en adelante, se conforman los partidos opositores.
"Néstor y Cristina terminan en 2011"
El diputado peronista opositor Francisco de Narváez pronosticó que "Néstor y Cristina Kirchner terminan en 2011", porque "ni ellos se creen que van a estar hasta 2020" en el poder y estimó que los seguirá "un gobierno de unión nacional, con un auténtico federalismo".
El diputado de Unión-PRO formuló esas declaraciones durante una visita a Santiago del Estero acompañado por el dirigente José Scioli y el legislador porteño, Daniel Amoroso. Sobre sus aspiraciones políticas, De Narváez no descartó la candidatura presidencial y afirmó: "Estoy recorriendo el país para conocer las preocupaciones de la gente. Yo vine a la política a sumar y no a dividir y trabajo por un peronismo unido y moderno", sentenció.
Después de criticar "la injusta distribución de los recursos, porque hoy el Estado nacional se queda con toda la plata" de las provincias, aseveró: "Néstor Kirchner le haría un gran favor al país si dejara que el Gobierno de su esposa funcione".
El diputado que integra el bloque disidente Peronismo Federal también salió al cruce de las denuncias kirchneristas sobre supuestas actitudes golpistas de la oposición parlamentaria y afirmó: "Los Kirchner tienen muchos fantasmas en la cabeza".











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