La oposición, más dividida que nunca

La foto de junio de 2009 mostraba a un oficialismo derrotado frente a la emergencia de dos firmes conglomerados opositores: por un lado, el peronismo disidente y el PRO; por el otro, el panradicalismo. Hoy, la foto se parece al negativo: el oficialismo, fortalecido, lidera las encuestas, y los opositores no pueden concertar un armado consistente
El Peronismo Federal se desbanda

El armado que en un primer momento conformaron bajo el ala de Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Francisco De Narváez, Ramón Puerta, los Rodríguez Saá, Jorge Busti y Juan Carlos Romero, y al que más tarde se sumó Mario Das Neves, no tiene hoy la menor consistencia.

Los líderes se habían propuesto en un primer momento sumar sus poderes territoriales a favor de un candidato fuerte que pudiera liderar el espacio, y ese candidato estaba llamado a ser Carlos Reutemann. Los silencios y las dilaciones del ex Gobernador de Santa Fe impacientaron a sus socios, que pronto vieron que el armado no tenía futuro.

Esto conllevó la huida de Francisco De Narváez, que veía cómo perdía capital político acumulado a partir de su victoria del 28 J. El “Colorado” se definió y finalmente peleará por la Provincia. Alejado de los disidentes, muchos ponen sus fichas a un arreglo con el radicalismo que los cobistas estarían propiciando.

Desde Santa Fe, hoy se conocen declaraciones de Carlos Reutemann en las que señala que “sería descabellado” hacer campaña “contra Cristina, viuda con dos hijos, en un país que crece al 9% y con las cuentas ordenadas”. Al santafecino le costaron caro sus indefiniciones, y Eduardo Duhalde se mostró ansioso por hacérselas pagar.

El norte de la brújula apunta por estos días a Mauricio Macri. Es el único candidato que mide por fuera del panradicalismo y el kirchnerismo. Sin embargo, Das Neves y Felipe Solá ya han mostrado su disconformidad ante la sola posibilidad de incorporarlo.

Das Neves y Solá, en tanto, miran con un ojo el armado disidente y con el otro lo que pasa en la otra vereda. Por lo bajo, corren rumores que podrían volver a sus orígenes kirchneristas, ya sin el pingüino mayor en cancha. Sobre Solá aún no se despejan los rumores que lo vinculan a la Coalición Cívica.

Panradicalismo

La Coalición pegó el portazo y cada vez se muestra más dispuesta a ir por las suyas. Intransigentes, los lilitos ya tienen sus candidatos para la Provincia y están dispuestos a presentarse en 2011, aún a costa de erosionar gravemente el insuficiente caudal de votos que lo que queda del Acuerdo Cívico puedan sumar.

A la historia del alejamiento de Carrió se suma hoy otro capítulo. La chaqueña acusó a sus ex socios del ACyS de ser funcionales al Gobierno nacional en la votación del presupuesto. Desde el radicalismo negaron terminantemente la posibilidad, pero la chaqueña insiste en posicionarse como la “única oposición”, también a nivel Provincial.

El socio que les queda a los radicales es el GEN. El partido que lidera Margarita Stolbizer apura a la UCR para que defina cuanto antes la interna Cobos-Alfonsín. Los radicales, por su parte, negocian a las apuradas y buscan evitar el desgaste de sus dos mejores candidatos, que marchan inexorablemente a una interna. Aparece terciando la opción de que Ernesto Sanz sea candidato y mande a jugar a Alfonsín a Provincia.

Buenos Aires es el talón de Aquiles de todo el panradicalismo. Stolbizer se baja de la candidatura, Alfonsín aspira a más. Las alternativas son –fue dicho- que De Narváez acepte vestirse de morado o que Alfonsín resigne sus sueños de sentarse en el sillón de Rivadavia.

Pino Solanas

El cineasta y líder del Proyecto Sur hace su aporte a la confusión general. Ya de decidió: jugará por la Presidencia, aunque sabe que sus oportunidades son modestas. En el interín, busca interesar a los sectores “progresistas” alejados de los partidos tradicionales. Tienta al GEN y al Socialismo, a quienes se sumaría sin dudarlo, siempre y cuando no jueguen con el radicalismo. El bipartidismo no es del gusto de los verdes.

La idea de Solanas es fortalecerse en el Congreso. Sabe que sus chances de llegar a la Rosada son acotadas, pero su nombre al tope de la boleta arrastrará un buen caudal de votos que puede permitirle sumar bancas y torcer negociaciones importantes. Sus votos cotizan cada vez más en una Cámara baja dividida en la que las leyes se pelean voto a voto.

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