Olavarría: Panorama político semanal

La interna pejotista, el miedo a la derrota y una entrevista esperada
La interna del Partido Justicialista podría dirimirse a través de un acuerdo, porque ni Duhalde ni Kirchner pueden arriesgarse a perder. Ya piensan en la figura que podría consagrar la salida elegante para ambos. La interna de la Coalición Cívica y el reflejo de una pelea superior. Cobos recibió a Julio Alem y hablaron de todo.

En la última sesión del Senado de la Nación, la oposición no pudo reunir la mayoría para echar a Mercedes Marcó del Pont del Banco Central y demostró que la lucha legislativa será muy dura hasta 2011. Eso si no se adelantan las elecciones, lo que podría ser parte de una estrategia kirchnerista para quitarles tiempo a sus opositores internos y externos y mejorar su suerte electoral, siempre y cuando decida presentarse como candidato. Porque eso también está en duda, así como lo está la de Eduardo Duhalde, quien pretende correrlo con la parada pero por ahora los números no parecen darle como él suponía que le iban a dar.

El ex presidente provisional ya lanzó la candidatura tres veces, pero no produce el efecto deseado y no logra sacudir el escenario actual y mucho menos cambiarlo, lo que es grave desde el punto de vista político. Además, ya no sabe cómo despegarse de quienes le aportan fondos, como el líder gastronómico Luis Barrionuevo.

Duhalde nunca se caracterizó precisamente por ser un líder carismático, esos que sacuden la modorra de la vida y prometen una "buena nueva". Y eso le juega en contra. Su característica, según las categorías weberianas, sería la de un dirigente en el que se entremezclan lo tradicional y lo racional legal. Es un típico enhebrador de relaciones, que se hace más fuerte en la gestión que las campañas electorales, momentos en los que por lo general la gente se llena de expectativas y de esperanzas. Duhalde no parece ser el hombre de esas coyunturas, o se queda a medio camino, y basta con repasar las campañas anteriores para comprobarlo.

A Néstor Kirchner le suceden cosas parecidas. Produce hechos de contenido épico como su aparición en La Plata después de su operación de carótida y en un día histórico para el peronismo por el primer triunfo electoral de 1946, pero tampoco logra mejorar su medición.

Eligió una fecha de fuerte contenido electoral como para decir que se lanzaba sin decirlo, centralizando todo su accionar en una identidad a la que pensó superar en su propio gobierno, y tampoco pudo producir ese efecto de reinaguración de la historia que tienen estos hechos pretendidamente épicos. El ex Presidente sabe que cayó su imagen y que, por más que triunfe en las próximas elecciones, podría pasarle lo de Menem y aglutinar enfrente al 70 por ciento que el kirchnerismo tuvo en contra el 28 de junio del año pasado.

Por eso no sería un despropósito sostener que ninguno de los dos, ni Duhalde ni Kirchner, vaya a ser candidato. Ambos se temen profundamente y ninguno de los dos se arriesgaría a perder porque esa derrota sería definitiva. Entonces, ¿cómo se resuelve la interna justicialista?, ¿quién puede ser la figura del acuerdo? Si no hay enfrentamiento, ésa sería la gran pregunta.

La prenda de unidad

En un principio se pensó que la persona sería Francisco de Narváez, pero dicen que éste estaría muy lejos de ambos.

También se barajó el nombre de Carlos Reutemann, pero el santafesino no se decide nunca y últimamente ha dicho que no lo entusiasma ser candidato, lo que no es nuevo, y prefiere tapar su consabida indecisión con agresiones a uno y otro exponente de la controversia.

En los últimos tiempos han comenzado a sonar los nombres de Juan Manuel Urtubey y de Mario Das Neves.

Ambos son gobernadores y eso les otorga un cierto handicap sobre el resto. Más aún, a ambos se los está midiendo permanentemente, lo mismo que hizo Duhalde con Kirchner en 2003, cuando le falló Reutemann. En ese momento, el santacruceño medía alrededor de un 8 por ciento y se elevó diez puntos más cuando lo comenzó a apadrinar quien en ese momento, luego de la mano salvadora de Roberto Lavagna, gozaba de la primer primavera económica después de padecer uno de los más crudos inviernos de la historia nacional.

Comparándolo con lo que pasó económicamente en los últimos treinta años, el modelo actual tiene indicadores más que buenos y es el estilo K el que llega mal a la gente.

Por ello, una figura que tenga mejor llegada con la sociedad, experiencia de gestión y pensamiento progresista sería la ideal para sacar a Kirchner y a Duhalde de este atolladero de tener que enfrentarse para quedarse con el partido y no tener ninguna ganas de hacerlo.

Cal y arena

En Olavarría, la controversia es tan visible como lo es a nivel nacional.

Hasta ayer, Adriana Capuano no sabía si continuaba al frente del PAMI regional a causa de las internas en el espacio K que enfrenta a Miguel Santellán con Alicia Tabarés y José Eseverri.

El kirchnerismo todavía no entendió que el disciplinamiento no funciona siempre y hace falta una autoridad incontrastable para que sea eficaz. Caso contrario incrementa divisiones, profundiza odios, y genera enconos irreversibles.

Una buena. Ayer, la oficina local de Anses recibió 7.086 libretas por la Asignación por Hijo, lo que quiere decir que ingresarán a Olavarría 1 millón de pesos mensuales o 12 millones al año. Y todo eso se consumirá en el mercado interno.

Es dinero que entra en el círculo virtuoso de la economía local que se realimenta con estos ingresos, moviliza el comercio y a la vez contribuye a la dignidad de quienes todavía padecen la pobreza y la exclusión.

La convocatoria y el destrato

Pero la lucha de facciones está en todos los espacios.

La tiene el peronismo disidente, donde por ejemplo Ricardo Lissalde, denarvaísta de Saladillo, últimamente ha estado intentando soplarle a Mario Cura un curista y felipista tradicional de la Séptima como lo es Nicolás Lasa, de 25 de Mayo.

El internismo los ha ganado a todos y ya nadie disimula nada. Por ejemplo, la senadora María Isabel Gainza (ARI) no tuvo ningún problema en boicotearle la convocatoria a Franco Cominotto y le dio visibilidad a una disputa que desde hace rato viene corroyendo el Acuerdo Cívico y Social de la Séptima.

La pelea es para ver quién ejerce la hegemonía, si los margaritos o los carrioístas. El diputado nacional Juan Carlos Morán ya optó por Carrió y eso molesta a sus aliados de la Coalición Cívica local. Gainza lo destrató a Cominotto y profundizó la brecha.

Aplicó el método Carrió, el de no asistir a ninguna convocatoria pluripartidaria, y se perfila hacia un purismo muchas veces endogámico que pocas veces generó algo positivo en la historia nacional. En general, estas posturas terminan ahogadas en un cerrado dogmatismo, se vuelven maniqueas y, además, intolerantes a la diversidad. El kirchnerismo sufrió su principal caída cuando comenzó a actuar de esa manera.

De todos modos, Ernesto Cladera marcó distancias con la postura de la senadora Gainza: "Respeto su decisión, pero yo hubiera ido", declaró. Esta declaración pareció no sólo una diferencia sobre una cuestión puntual y coyuntural, sino también de método.

"Estamos en la misma", le dijo el vicepresidente Julio Cleto Cobos a Julio Alem cuando el concejal olavarriense le apuntó que él sentía que su lugar natural era la Unión Cívica Radical pero que por el momento no pensaba en volver.

El encuentro, tantas veces anunciado por el diputado Rubén Lanceta, se realizó por fin el martes último en el despacho del Vicepresidente. También estuvo el armador del cobismo bonaerense, el intendente de Junín, Mario Meoni, uno de los primeros radicales K que se fueron de la Concertación Plural cuando la batalla contra el campo se prolongaba innecesariamente.

Chango Alem se sorprendió porque las fotos ya habían llegado a Olavarría y estaban en poder de este columnista. No quiso hablar mucho de la entrevista que le concedió Cobos, pero reveló algunas cosas que prefiguran no sólo su futuro sino también el de quien es por ahora su referente.

"Sí, hablamos más o menos una hora, de la política nacional y local. Le conté cuál era mi lectura de lo que estaba pasando y también lo informé sobre la realidad de Olavarría", explicó.

Alem no piensa por el momento ingresar de nuevo en la UCR. Primero quiere armar y consolidar su propia fuerza, y después verá. Seguramente, y aunque no quiso decirlo, estará viendo qué es lo que va a hacer Cobos para definir su estrategia.

Desde aquel abril de 2008, en medio de la crisis del campo, cuando plasmó sus duras críticas contra el Gobierno, Alem sabía que no había retorno y que debía intentar construir su futuro político por otro lado. José Eseverri dejó de recibirlo, ya no había espacio para él, lo que lo hizo comenzar a pensar en volver a su lugar "natural" o mantenerse en un purgatorio cobista hasta que aclare.

La charla giró sobre el estilo K, sobre el grado de conflictividad que satura a la gente y que lamentablemente las cuestiones de forma terminan eclipsando los temas de fondo.

Alem pretende eludir cualquier encasillamiento, por eso no quiere que lo etiqueten de "cobista". Y lo planteó claramente por si quedaba alguna duda: "Quiero consolidar algo si se quiere vecinalista antes de tomar cualquier decisión, sea la de integrarme al Partido o alinearme con Cobos", dijo.

La reunión con el Vicepresidente duró una hora, lo que ya es un hecho político importante, "y quedamos en continuar la relación en el futuro", apuntó, lo que le confiere mayor peso al suceso del martes.

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