Cristina aceptó abrir el diálogo con sectores de la oposición. Cobos, Pampuro y Morales se reunieron en el Senado. Se busca consensuar un proyecto de ley para usar las reservas.
En medio del vendaval político, el diálogo entre el oficialismo y la oposición se retomó en el lugar menos pensado. En el primer piso del Senado, a las dos y media de ayer, se reunieron en el despacho del vicepresidente Julio Cobos los hombres que intentarán negociar una salida al conflicto por el uso de reservas del Banco Central. Con sigilo, se sentaron en la mesa del mendocino el senador oficialista José Pampuro y el jefe del bloque radical, Gerardo Morales.
"Hay voluntad de bajar los decibeles", fue la conclusión de uno de los partícipes del encuentro. Durante casi una hora, el trío analizó distintas alternativas para resolver cómo hacer frente a los vencimientos de deuda correspondientes a este año, según confiaron a Crítica de la Argentina fuentes inobjetables. Desde el oficialismo, se planteó que accederían a reemplazar por una ley el decreto de necesidad y urgencia 298/2010, que da luz verde a la utilización de 4.382 millones de dólares de las arcas de la entidad monetaria. Ese DNU fue anunciado por Cristina Fernández el lunes pasado y generó el rechazo de todo el arco opositor.
Desde El Calafate, el propio Néstor Kirchner tomó el teléfono y se comunicó con varios legisladores oficialistas para cerrar filas. También la Presidenta instruyó al ministro del Interior, Florencio Randazzo, para que active negociaciones políticas. Este giro en la estrategia se da después de que la jefa de Estado, por cadena nacional, acusó "intentos de destitución" y a pocos días de que el Parlamento sesione para rechazar el polémico decreto. Eso implicaría una dura derrota del Gobierno, luego de que perdió esta semana el control efectivo sobre el Senado.
En la cumbre entre Cobos, Pampuro y Morales, se barajó un proyecto que estipulara la asignación específica de los 4.382 millones de dólares, el detalle de cada vencimiento y la conformación de una comisión bicameral de seguimiento de los pagos. Esa propuesta reproduce en términos muy similares el decreto del Fondo de Desendeudamiento, frenado por la Justicia.
El senador radical pretendió avanzar más allá e incluir en la negociación otros asuntos sensibles para la Casa Rosada. Por ejemplo, la revisión del INDEC, una idea que tiene pocas chances de ser aceptada por el kirchnerismo. Como contrapartida, el oficialismo intentó conciliar un tratamiento más "amable" sobre el cuestionado pliego de la directora del BCRA, Mercedes Marcó del Pont. Cada tanto, Morales consultaba por celular con el resto de la oposición. En un momento de la charla, volvió a ser reflotado el borrador del proyecto de ley que elaboró Carlos Verna, el peronista que se rebeló y armó un grupo de seis senadores encolumnados con la oposición.
Durante el encuentro, Cobos hizo un gesto hacia el kirchnerismo. Confirmó que, en su rol como titular de la Cámara alta, no firmaría aún la resolución de la nueva conformación de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, cuerpo clave donde se analizará y emitirá dictamen sobre el decreto, antes de ser tratado en el recinto. No es un dato menor: con el recambio de integrantes, la oposición pasará a tener mayoría y, sólo de esa manera, podrá emitir despacho el martes, para cuando fue convocada. Ese paso es indispensable para rechazar en ambas cámaras el DNU.
Al menos hasta el lunes y con el fin de "dejar espacio a las conversaciones", Cobos no estamparía su firma a la notificación oficial, según revelaron fuentes de su entorno. Como para que funcione la comisión bicameral debe transcurrir un plazo de 48 horas después de avalada la resolución, la cita para el martes podría ser impugnada por el oficialismo. Es decir: este freno en el trámite dilataría la discusión parlamentaria en el recinto.
Si bien la reunión por la paz fue a la hora de la siesta, el operativo para apaciguar los ánimos comenzó por la mañana. En declaraciones radiales, Pampuro abogó por el diálogo y se despachó con la poco kirchnerista máxima de "ceder no es perder". El jefe del bloque K en la Cámara de Diputados, Agustín Rossi, se mostró dispuesto a rediscutir el Presupuesto 2010, aprobado a fines del año pasado. Esa posibilidad fue elogiada por las bancadas opositoras, que pidieron avanzar en el debate. "Celebro esa idea porque, conociendo los números reales, podremos determinar cuáles son las necesidades de financiamiento", sostuvo el diputado radical Ricardo Alfonsín.
Después de esta primera reunión reservada, se espera que pasado mañana empiecen formalmente las negociaciones. Seguirá el diálogo una vez que cada sector haya consensuado con su tropa una postura concreta.
Carrió metió presión al resto
Elisa Carrió volvió a ocupar el rol de la opositora más dura e intransigente. Mientras el grueso de la oposición llamó, en público y en privado, a bajar los niveles de confrontación en el conflicto por el uso de las reservas del Central, Lilita acusó –elípticamente– de "miedosos" a sus colegas de la oposición. Se resquebrajó, así, el funcionamiento en bloque que, hasta ahora, habían exhibido los dirigentes de la Coalición Cívica, la UCR, el Peronismo disidente y el PRO.
"Hay que aprender del campo, que no tuvo miedo cuando hubo que defender su dignidad. Hay muchos políticos que se dicen prudentes, pero en realidad son miedosos", afirmó Carrió desde Brandsen, en un encuentro agropecuario. La dedicatoria de "miedosos" de la diputada apuntó al resto de la oposición.
El macrista Federico Pinedo, por caso, expresó que "la oposición debe llevar tranquilidad a los argentinos". Ricardo Alfonsín también invocó "un debate racional" y la senadora Hilda "Chiche" Duhalde envió una carta a la presidenta Cristina Fernández "pidiéndole que nos convoque a todos, opositores y oficialistas y que nos explique cuáles son sus necesidades y que veamos de qué manera podemos colaborar".











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