El 6 de agosto la Iglesia celebra la Transfiguración del Señor, ocurrida en presencia de los apóstoles Juan, Pedro y Santiago. Dos cosas caracterizan el momento: la conversación de Jesús con Moisés y Elías, y la voz de Dios que irrumpe desde una nube diciendo: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo” (Lc. 9, Mc. 9, Mt. 17).