La nominación de Yellen para la Fed fue precedida por la designación de Elvira Nabiullina en el banco central ruso
"Si se los deja solos, los hombres tienden a crear líos", había declarado poco antes de asumir. Y si no, pregúntenle a su antecesor en el cargo...
Hasta entonces, sus únicas compañeras de género con alta capacidad de influir en el monedero del mundo eran la canciller alemana, Angela Merkel, indiscutida ama y señora de la caja europea, y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, conductora de la quinta potencia económica del mundo.
Este año, sin embargo, varias otras mujeres alcanzaron, por primera vez, puestos económicos y financieros que siempre estuvieron ocupados por hombres, en un hecho sin precedente gracias al cual la política monetaria mundial ya no saldrá sólo del bolsillo de un caballero, sino también de la cartera de una dama.
Aunque su designación pasó casi inadvertida, Elvira Nabiullina asumió el 23 de junio la dirección del Banco de Rusia, convirtiéndose en la primera mujer en manejar las tasas de interés de una economía de dos billones de dólares y la primera mujer al frente de uno de los bancos centrales de los países del G-8.
Con muchos más bombos y platillos, este mes llegó la nominación de Janet Yellen, una reconocida erudita de la economía, con 40 años de experiencia, para dirigir la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) -de la cual es actualmente su vicepresidenta- en reemplazo de Ben Bernanke, cuyo mandato finaliza en enero de 2014.
Desde ese momento, y por primera vez en sus 100 años de vida, la Fed será dirigida por una mujer.
Yellen, que se convertirá en la segunda persona más importante de Estados Unidos después de Barack Obama, fue una de las pocas economistas en pronosticar la crisis de 2008, esa que, según Lagarde, fue fruto del espíritu agresivo y muchas veces codicioso de esa hormona que siempre dominó el mundo de las finanzas.
La nominación de Yellen, además, fue celebrada por muchas académicas por partida doble, ya que le ganó la pulseada nada más ni nada menos que al ex secretario del Tesoro Lawrence Summers, que en 2005, cuando era presidente de la Universidad de Harvard, levantó ampollas al sugerir, durante una conferencia, que las mujeres tenían "una capacidad innata menor para las matemáticas y las ciencias" que los hombres.
Siguiendo los pasos de Rusia y Estados Unidos, apenas diez días después de la nominación de Yellen, y tras un tortuoso proceso de 112 días, durante el cual dos candidatos designados no pudieron asumir el puesto, Karnit Flug fue nombrada por el gobierno de Benjamin Netanyahu para dirigir el Banco Central de Israel, históricamente liderado por hombres.
Como era de esperar, este selecto club de las nuevas "damas del dinero", en cuyas manos están los destinos de la economía mundial, reabrió, una vez más, el debate sobre la necesidad de incorporar a más mujeres en puestos económicos y financieros de máxima responsabilidad.
ESPEJISMOS
Y es que, si bien las designaciones de Nabiullina, Yellen y Flug representan un avance inspirador para el género femenino, son un espejismo del mundo real, donde apenas 17 mujeres presiden bancos centrales, de un total de 177.
En el ámbito empresarial, en tanto, sólo el 24% de los puestos directivos del mundo son ocupados por mujeres, según un estudio de la organización Grant Thornton International.
El dato alentador es que los mercados reclaman, cada vez con mayor ímpetu, la incorporación de mujeres a la fuerza de trabajo para incrementar el PBI de los países.
Se trata de una tendencia conocida como womenomics , término que fue acuñado en 1999 por Goldman Sachs, y que cada vez gana más adeptos.
El último de ellos fue Shinzo Abe, el primer ministro de Japón, que en su reciente discurso para la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró su intención de poner en marcha los consejos y recomendaciones que ese banco de inversión estadounidense repite insistentemente desde hace años en cada informe anual sobre su país: que la plena incorporación de las mujeres a la fuerza laboral podría incrementar el PBI japonés hasta en un 15%.
También el FMI constató, en un informe de septiembre pasado titulado "Las mujeres, el trabajo y la economía", los potenciales beneficios que generaría una fuerza de trabajo femenina más numerosa.
"Hay amplias evidencias que demuestran que, si las mujeres pudieran desarrollar todo su potencial en el mercado laboral, habría significativas ganancias macroeconómicas", sostiene el informe.
En Egipto, por ejemplo, si el número de trabajadoras se elevase al mismo nivel que el de los hombres, el PBI del país podría crecer un 34%, mientras que en los Emiratos Árabes Unidos se expandiría un 12%; en Japón, un 9%, y en Estados Unidos, un 5%.
Para el economista argentino Claudio Loser, director del think tank Centennial, "a medida que se eliminen en el mundo las trabas de acceso educativo y laboral para las mujeres, habrá el doble de gente capacitada y el doble de posibles líderes, gracias a lo cual el planeta tendrá mayores posibilidades de mejorar".
"Se trata de un proceso en marcha, que si bien no se ha completado, evidentemente se va a profundizar", dijo a LA NACION.
Consultada por LA NACION, la ex subdirectora del FMI, Anne Krueger, en tanto, opinó: "Deberíamos querer siempre a la persona más capacitada para cualquier puesto". Sea hombre. O mujer.
LAS "JEFAS" DE LA POLÍTICA MONETARIA
Este año, además de Estados Unidos, también Rusia e Israel nombraron por primera vez a una mujer al frente de sus respectivos bancos centrales
Karnit Flug / Jefa del banco central de Israel
Hace una semana, y tras una saga de meses, la actual vicepresidenta del banco fue finalmente designada para sustituir al anterior titular
Elvira Nabiullina / Jefa del banco central de Rusia
Desde el 23 de junio pasado, cuando asumió la dirección del banco, maneja las tasas de interés de una economía de dos billones de dólares





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