Massa y la presión de las corporaciones mediáticas

Massa y la presión de las corporaciones mediáticas
Dentro de pocos días el intendente de Tigre deberá resolver si se presenta como candidato a diputado nacional o con una lista encabezada por su mujer, preservándose para el 2015. El rol de Clarín y La Nación.
Fines de 2006. En un restaurante del conurbano, de la primera sección electoral, un grupo de intendentes junto a dos ministros del gobierno nacional hablan de candidaturas para el año 2007. Un ministro le pregunta a Sergio Massa: “¿Te gustaría ser candidato a intendente de Tigre?” El joven funcionario responde: “Yo quiero ser intendente, gobernador, presidente. Quiero todo.”

Esa charla pone blanco sobre negro la figura del actual intendente de Tigre, que está en la boca de todos los dirigentes políticos, tanto del oficialismo como de la oposición.

A sólo cinco días del cierre de listas todavía no se sabe si Massa jugará como candidato a diputado nacional o hará jugar a su mujer, Malena Galmarini, junto a Darío Giustozzi y Felipe Solá. La primera de las opciones implica una ruptura total con el gobierno nacional; la segunda es una posición intermedia que le permite jugar toda la tropa de intendentes que apuestan por él, pero que no están convencidos de la ruptura a casi tres años de 2015.

Desde que Francisco De Narváez le dijo “no” a Mauricio Macri y Daniel Scioli decidió mantenerse en el Frente para la Victoria, las corporaciones mediáticas, especialmente Clarín y La Nación, extorsionan descaradamente al intendente Massa para que sea candidato a diputado nacional. Según estos “analistas del desánimo” es la única opción para enfrentar a Cristina y le anuncian con todas las letras que si no juega pasará al olvido y tendrá un serio desgaste político.

Massa deberá hacer un análisis muy serio por estas horas; sabe que romper definitivamente con el gobierno nacional implica pasar a la vereda de enfrente, muy lejos del peronismo y demasiado cerca de los Macri y De Narváez. El mandatario de Tigre sabe que romper es quedar enfrentado a intendentes como Fernando Espinosa de La Matanza, Martín Insaurralde en Lomas de Zamora o Julio Pereyra de Florencio Varela, por nombrar sólo algunos de los 60 intendentes que forman parte del FpV bonanerense.

Mucho se podrá decir del gobernador Scioli, pero siempre se mantuvo dentro del FpV y estuvo al lado del gobierno nacional en la crisis de la 125, en la estatización de las AFJP, la Ley de Medios y, como frutilla de postre, el año anterior aumentó considerablemente los impuestos al campo, algo que no se hacía desde el gobierno de Mercante. Cuando Néstor Kirchner lo eligió candidato por el 2007, un ministro nacional le preguntó cuál sería su primera medida y Scioli afirmó: “Lo que no hicieron todos los gobernadores anteriores”. “¿Qué?”, le preguntó intrigado. “No pelearme con el gobierno nacional, sino trabajar en conjunto con la Nación”.

Massa será los próximos días “extorsionado” por las corporaciones mediáticas y económicas. Hasta hoy ha demostrado que entiende bastante bien al peronismo y de allí que una veintena de intendentes lo acompañan. Debería recordar al gran maestro ruso Garry Kasparov, quien siempre dice que no hay que darles importancia a las jugadas superficiales y concentrarse en la estrategia final. Ya no se gobierna más en este país con lo que dice Clarín o La Nación, sino con el apoyo del pueblo que agradece mayoritariamente “la década ganada”.

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