Desde hace tiempo y no sin malicia, cuando se alude a la declinante coyuntura de Sergio Massa, el repaso de sus desventuras con aliados, ex aliados y adversarios dentro del arco opositor, los comentaristas suelen agregar a la familia Galmarini como permanente fuente de problemas para el ex intendente de Tigre.
La aparición mediática de su esposa Malena, presionando (en vano) a Mauricio Macri a una gran interna opositora, no sólo fue una pública confesión del estado de debilidad en que se encuentra el Frente Renovador (FR), sino que además revivió archivos recientes de su compañera, como cuando en los pasillos de un canal de TV le dijo en la cara a Daniel Scioli…“pedazo de forro”.
Inmediatamente de aquella bizarra ocasión, el padre de Malena, Fernando “El Pato” Galmarini, dijo que compartía plenamente “la calificación” formulada por su hija. Durante esos días, Massa prometió que su esposa se disculparía con el gobernador tan pronto lo viera, algo que al menos públicamente nunca ocurrió.
Las andanzas de la familia política del ex intendente de Tigre también ocasionaron bajas importantes en las filas del FR. Por ejemplo, la de Gustavo Posse, el primer aliado de fuste en abandonarlo, quien al irse atribuyó la responsabilidad al clan Galmarini, pero obviamente también a Massa por su falta de control sobre la exuberante actividad política de sus familiares.
Posse incluso no se privó de hacer la lista completa de sus objetores: Marcela Durrieu (suegra de Massa), concejal por un bloque vecinal de San Isidro, históricamente enfrentada a la familia Posse; su hijo, el diputado provincial por el Frente Renovador Sebastián Galmarini y obvio, su padre Fernando, quien supo ser Secretario de Deportes en el gobierno de Carlos Menem.
Cerca de Massa algunos advirtieron que Malena salió a presionar públicamente a Macri luego de advertir en su esposo no sólo un abatimiento por la sucesión de pérdida de lealtades, sino de una situación de vacío de liderazgo y conducción en el FR, luego admitida pero sólo como transitoria.
Mientras controla los daños en sus filas, Massa retomará esta semana su prédica favorita: la cerrada negativa de Macri a una gran interna opositora oculta el temor a una derrota frente al líder del FR. Lo curioso es que varios encuestadores, incluidos algunos que trabajan para el kirchnerismo, tienen cifras que respaldan aquel argumento.
FOTO: DIARIO VELOZ








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